
Como expusimos en su momento, no nos vale el argumento de que en el momento de las declaraciones de Bartomeu aún no había entrado en vigor el nuevo artículo 100 bis, que sanciona específicamente las "injurias" a los árbitros.
La sanción de 4 partidos que este miércoles impuso Competición al técnico del Cádiz deja en mal lugar a la junta de la RFEF, ya que el criterio aplicado obliga a preguntarse por qué la Directiva de la Federación, o su departamento de Integridad, no denunció en su día a Bartomeu, Ramos y Busquets.
No sólo eso, algún dirigente que hizo declaraciones menos graves también han sido sancionado, como Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad, a quien le impusieron tres partidos por decir, refiriéndose a los árbitros, ‘¡Esto es una vergüenza, estamos siempre igual!’”, relató.
En el caso de Álvaro Cervera, le han caído cuatro partidos por decir "Sólo hay tres personas que no lo han visto", en referencia al colegiado y los asistentes en el VAR sobre el choque del lateral granadinista con Perea dentro del área, y añadir: "Es una pregunta que sobra porque lo ha visto todo el mundo", señaló al ser cuestionado sobre la jugada y no cortándose al agregar agregar que "no tiene más explicación que no quererlo pitar". .
Sin embargo, hace escasos meses, Bartomeu no sólo no fue sancionado, sino que ni siquiera fue denunciado por la Junta de la RFEF o su departamento de Integridad, ante el Comité de Competición después de decir públicamente, y reiterar, lo siguiente: "El VAR no está dando la talla que todos queríamos. Desde que ha pasado el post confinamiento ha habido muchos partidos que no ha sido equitativo y ha favorecido al mismo, y muchos equipos se han visto desfavorecidos. El VAR debe ayudar al árbitro, durante los últimos partidos todo el mundo ha visto imágenes en las que no se ha utilizado bien el VAR".
Como ya hemos destacado, en estas declaraciones Bartomeu no criticaba el sistema (VAR) en sí (que sus detractores tiene) sino que directamente cuestionaba la imparcialidad de quienes lo gestionan.
Pese a esta evidencia, en contra de la lógica, de los precedentes y del criterio de Competición, la RFEF decidió no denunciarlo.
Como expusimos en su momento, no nos vale el argumento de que en el momento de las declaraciones de Bartomeu aún no había entrado en vigor el nuevo artículo 100 bis, que sanciona específicamente las "injurias" a los árbitros.
Cuando Aperribay hizo aquellas declaraciones tampoco estaba en vigor el 100 bis y ello no impidió que fuera sancionado. Ya hemos explicado que había y siguen existiendo otros artículos que habilitaban para sancionar este tipo de declaraciones en las que se cuestiona la integridad de los colegiados.
Las mismas normas que estaban en vigor cuando la RFEF decidió igualmente no denunciar a Ramos ni a Busquets, cuyas declaraciones fueron manifiestamente injuriosas.
Al final, el tiempo pone a cada uno en su sitio. En este caso, ha sido el propio Comité de Competición el que ha dejado entrever la distinta vara de medir de la RFEF al no denunciar casos casi idénticos al de Cervera, o incluso más graves.
Dicho lo anterior, sí compartimos la resolución adoptada en el caso de Pellegrini, cuyo expediente ha sido sobreseído por entender que sus declaraciones se enmarcan en el ejercicio de la libertad de expresión.


























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