La continuidad de Vilda afecta a la competitividad de la selección femenina

No es admisible, y el CSD debería impedirlo, que la selección española femenina vaya a disputar los próximos partidos, y quizá el Mundial 2023 si antes no se reconduce la situación, con un equipo muy inferior al que nuestro país puede conformar, independientemente de las razones de unos y otras.
Independientemente de las razones últimas de las jugadoras para pedir al seleccionador que no las convoque, la misión principal de la Federación no es mantener el principio de autoridad ni velar por la imagen de un técnico, ni siquiera ocuparse de las individualidades que integran sus selecciones.
Sin que esto signifique abandonar las anteriores, su principal misión, en este segmento del fútbol internacional femenino, es contar con las mejores jugadoras selecionables, contratar un entrenador o entrenadora idóneo (a nivel técnico y emocional) y que ellas y el cuerpo técnico formen un “equipo” lo más competitivo posible para intentar alcanzar las cotas más altas en las competiciones en las que participe.
¿Qué ha logrado Jorge Vilda en la selección absoluta femenina desde que llegó en 2015?
Anotemos de entrada que Vilda jamás ha entrenado a ningún otro equipo fuera de la RFEF. Tras entrenar a las selecciones inferiores, el madrileño llegó a la absoluta femenina en 2015 tras reemplazar a Ignacio Quereda, el cual dimitió tras 27 años en el cargo.
Desde entonces, es cierto que la selección española se ha clasificado para todos los torneos importantes (Eurocopa 2017, Mundial 2019, Eurocopa 2022 y Mundial 2023), pero nunca ha pasado de cuartos a pesar de contar con un plantel de lujo, en el que figura la número uno del mundo, Alexia Putellas.
La opinión general es que este equipo pudo y puede alcanzar cotas más altas con otro seleccionador, no hay una correlación entre la calidad de las jugadoras y la capacidad técnica del seleccionador.
Si a esto añadimos que 15 jugadoras muy importantes, secundadas luego por Putellas y Jenni Hermoso, han pedido no ser convocadas, creemos que es suficiente como para que el técnico ponga su cargo a disposición de la Federación y que esta proceda a su relevo.
No es admisible, y el CSD debería impedirlo, que la selección española femenina vaya a disputar los próximos partidos, y quizá el Mundial 2023 si antes no se reconduce la situación, con un equipo muy inferior al que nuestro país puede conformar, independientemente de las razones de unos y otras. El equipo nacional perdería el potencial que tiene si prescinde de 15 o más de sus grandes jugadoras.
¿Están seguros en la RFEF de que Alexia Putellas, cuando se recupere de la lesión, va a integrarse en el equipo nacional abandonando a sus compañeras, sabiendo que públicamente se ha solidarizado con ellas?
¿Cuando Putellas pida que no se le convoque, va a mantener la RFEF a Vilda en el puesto? Sería impensable que prescindan de la número uno del mundo.
Por eso, la RFEF debe actuar ahora, evitando así que el deterioro, ya importante, se torne irreversible.
Y en cuanto al seleccionador, lo que tiene que hacer es no esperar a que lo cesen. El mejor servicio que podría prestar Vilda a la RFEF y al fútbol femenino español es dimitir este mismo viernes.
No solo eso. Este mismo viernes debería presentar su dimisión también el director deportivo de la RFEF, es decir, el propio Jorge Vilda. Otro conflicto de intereses imputable a la RFEF, al haber designado a la misma persona para los dos cargos.






















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