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La justicia europea, ante el caso más importante del deporte desde Bosman de 1995

Antonio Aguiar Antonio Aguiar Domingo, 17 de Diciembre de 2023

No es la primera vez que se compara un caso con aquella sentencia de 1995 que revolucionó el mercado laboral del fútbol en el seno de la Unión Europea, pero esta vez sí que es creíble la similitud entre ambos casos.

 

Bautizada con el nombre de un futbolista belga, que denunció a un club de su país por las condiciones impuestas a un traspaso a un equipo francés, la sentencia Bosman supuso (a partir de 1995) la libre circulación de los futbolistas en los países de la Unión Europea, como el resto de trabajadores comunitarios.

 

Ciertamente, sí son comparables ambos casos, pero con consecuencias muy diferentes.

 

Mientras el caso Bosman sólo afectó a la contratación de jugadores y podría decirse que, de facto, vino a potenciar a las principales ligas nacionales, que se han venido nutriendo de los mejores jugadores sin importar su procedencia, la sentencia sobre la Superliga, en caso de ser favorable a los clubes que la promovieron, supondría algo equivalente a un volcán cuya lava sepultaría a todo un sector de ocio y económico que gira en torno a unas organizaciones, las federaciones nacionales y las internacionales, que son las garantes de su ordenado funcionamiento.

 

La clave está en responder a dos preguntas: ¿están justificadas las posiciones de dominio en el fútbol de la RFEF, la UEFA y la FIFA?; ¿incurre en abuso la UEFA al oponerse a la Superliga?

 

En cuanto a la primera, nuestra opinión es que sí. Basta echar un vistazo a las competiciones nacionales, las europeas y las mundiales para llegar a la conclusión de que es un modelo de organización óptimo, al tratarse de un sistema democrático, que promueve la equidad y la repsonsabilidad social y que garantiza el acceso a las competiciones en base al mérito deportivo.

 

Aún reconociendo que el modelo actual tiene defectos, y en IUSPORT estamos constantemente sacándolos a la luz, cualquier cambio que cuestione la primacía de estas organizaciones haría, a nuestro juicio, inviable compatibilizar sector económico y solidaridad.

 

UEFA y FIFA garantizan que el enorme flujo económico que genera el fútbol de élite sirva, no solo para beneficiar a sus protagonistas, sino también para hacer efectivo el principio de solidaridad con los clubes de la parte baja de la pirámide, y para financiar al resto de las modalidades deportivas a nivel mundial. Cuando los clubes de la Superliga hablan de solidaridad están refiriéndose a beneficencia y no es lo mismo. 

 

Y en cuanto a la segunda pregunta, el Tratado de la UE reconoce la especificidad del deporte, y la jurisprudencia del TJUE ha admitido restricciones en materia de competencia en este ámbito siempre que las medidas adoptadas por la federación internacional respondan a parámetros objetivos y sean proporcionadas a los fines que se persiguen. 

 

El TJUE y la Superliga 

 

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dará a conocer este jueves si la posición de la UEFA y la FIFA respecto a la creación de la polémica Superliga de fútbol es contraria a las normas europeas de competencia.

 

Pero, ojo, lo que se dirime no es si dichas organizaciones deportivas ostentan una posición dominante, esto ya ha sido admitido por la Unión Europea. Lo que se dilucidará es si han abusado de esa posición al oponerse a la Superliga. 


El tribunal con sede en Luxemburgo publicará sus respuestas a las cuestiones prejudiciales planteadas por un juzgado de Madrid, que pidió a la máxima instancia judicial de la UE que aclare si la FIFA y la UEFA incurrieron en abuso de posición dominante al oponerse a la creación de un torneo alternativo, la Superliga.

La resolución, que no se puede recurrir, se conocerá un año después de que el abogado general asignado al caso, Athanasios Rantos, concluyera que la FIFA y la UEFA no incurrieron en abuso de posición dominante, lo que supuso un revés para el torneo que impulsaron algunos de los mayores clubes de Europa y que aún respaldan Real Madrid y FC Barcelona.


Las opinión del abogado general no es vinculante para el tribunal, pero en la mayoría de los casos marca la decisión final de los jueces.

"Las normas de la FIFA y de la UEFA que supeditan la creación de cualquier nueva competición a una autorización previa son compatibles con el Derecho de la Unión en materia de competencia", consideró el abogado general.

Los clubes, según Rantos, pueden crear una competición alternativa como la Superliga, al margen de la FIFA y la UEFA, pero las federaciones tienen derecho a vetar en sus competiciones a los equipos que se adscriban a ese torneo.

Además, las restricciones previstas en los estatutos de la FIFA y la UEFA son compatibles con el derecho europeo y amenazar con sanciones es "inherente" a la persecución de sus objetivos "legítimos", agregó.

 

2021. Nace el proyecto de la Superliga 


El proyecto de la Superliga europea de fútbol, constituido legalmente como una empresa española con el nombre de European Super League Company (ESLC) y promovido por la firma A22 Sports Management, se dio a conocer en abril de 2021 con el apoyo inicial de una docena de clubes de primera línea de España, Inglaterra e Italia como Manchester United, Inter de Milán o Atlético de Madrid.

Pero la contundente reacción de la UEFA que preside Aleksandr Ceferin y el rechazo de la FIFA que lidera Gianni Infantino, así como la oposición de las federaciones nacionales, la Asociación Europea de Clubes (ECA), y de distintos gobiernos o de la Comisión Europea provocaron una espantada e hicieron que muchos de esos equipos anunciaron que se desvinculaban del proyecto.

Tras el abandono de la Juventus de Turín comunicado el pasado junio, sólo Real Madrid y FC Barcelona tratan actualmente de impulsar el nuevo torneo.

 

Finalmente, ante la perspectiva de perder el caso, los promotores de la Superliga han cambiado su discurso y dicen ahora que sería una liga europea abierta basada únicamente en el mérito deportivo, con varias divisiones y entre 60 y 80 clubes participantes, junto a un mínimo de 14 partidos europeos garantizados por club, un planteamiento que no tiene nada que ver con el proyecto sobre el que ahora va a fallar el TJUE. 

 

Es más, ese nuevo torneo abierto que sugieren ya existe y se trata de la mejor competición de clubes del mundo. Se llama Champions League

 

Vincula al juez español 


La interpretación que aporte el TJUE será de obligado cumplimiento para el Juzgado de lo Mercantil Nº17 de Madrid, que instruye el caso y que tendrá que fallar en consonancia con la resolución del alto tribunal europeo. 

 

Tras la resolución del TJUE, el juzgado madrileño retomará el caso y dictará sentencia. 

 

IR AL ESPECIAL IUSPORT SOBRE LA SUPERLIGA 

 

 

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