
El mensaje que trasladan a las federaciones españolas con la nueva ley es: 'Haced lo que queráis con los clubes y deportistas; nosotros miraremos hacia otro lado'
Tal y como habíamos anticipado en IUSPORT, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), con sede en Suiza (no confundir con el TAD, Tribunal Administrativo del Deporte), ha dejado a la selección española de rugby tirada en la cuneta.
El viernes se notificó que había rechazado el recurso de España, pero no porque no tengamos razón, sino porque la federación, conocida como World Rugby, no acepta su jurisdicción.
Es decir, el TAS no entró a valorar los motivos alegados por España porque la otra parte en conflicto, la federación, no reconoce a dicho tribunal. ¿Cómo se les queda el cuerpo?
Aunque algunos no se lo crean; aunque los medios afines a las federaciones lo ignoren, y aunque los propios afectados aún no se hayan enterado, ese es el modelo que el PSOE y el PP quieren implantar en España tras pactar hace unos días el texto final de la nueva ley del deporte, en la que el TAD quedará reducido a una figura decorativa. Así queda plasmado en el art. 113 de la nueva ley.
A partir de la nueva ley, pues, ya no habrá quien le enmiende la plana a las federaciones. Ya no habrá una instancia pública e independiente que revise sus sanciones. Por ejemplo, si finalmente la RFEF sanciona a Ancelotti con 4 partidos por sus recientes declaraciones, con la nueva ley ya no podría acudir al TAD, un tribunal, recordemos, que absolvió a Cervera cuando, siendo técnico del Cádiz, dijo cosas más fuertes que el técnico madridista.
Lo más llamativo del asunto es que a estas alturas, cuando la ley está a punto de aprobarse por el Pleno, ni el PSOE ni el PP han explicado el porqué de este maltrato a los 75.000 clubes y cerca de 4 millones de deportistas españoles. Mientras las 17 comunidades autónomas seguirán contando con un tribunal público, a nivel del Estado desaparece. ¿Por qué? ¿Hay razones inconfesables?.
Si hasta ahora, a pesar de ese control público a través del TAD, han existido las represalias de las federaciones a los clubes díscolos, no les digo nada de la que se avecina, cuando las federaciones impongan sus decisiones a sabiendas de que el Estado mirará hacia otro lado.
No exageramos si decimos que es un auténtico régimen de terror federativo el que se vislumbra en el horizonte. Exactamente el mismo que existía en España hasta 1984 cuando un gobierno de Felipe González dijo "basta" y aprobó el primer decreto, conocido como "decreto anti-Porta", que dio pie a un ordenamiento público del deporte que alcanzó su punto álgido con la Ley de 1990 y del que dio cuenta con maestría otro de los grandes juristas del deporte de España, Gabriel Real Ferrer.
Lo que empieza ahora con la nefasta ley que van a aprobar, por un plato de lentejas que regala Europa, es la demolición de aquel modelo, sin que a los dos grandes partidos españoles les tiemble el pulso y esto nos preocupa.
¿Es posible que una federación no acepte la jurisdicción de un tribunal?
Sí, cuando ese tribunal es de naturaleza arbitral, como acontece con el TAS y ocurrirá a nivel interno español cuando entre en vigor la nueva ley.
Es decir, un sistema, el arbitral, que por naturaleza es voluntario, a diferencia del TAD actual, al que están sometidas de forma obligatoria, y así lo dice la ley actual, todas las federaciones españolas.
Y lo más grave: la nueva ley prevé que ese tribunal será acordado por las federaciones y ligas. ¿Es eso un tribunal independiente?
Con la nueva ley, podría darse perfectamente el caso de que un club español sea sancionado y, al amparo de la nueva ley, la federación de turno se niegue a someterse a la jurisdicción de ese misterioso tribunal arbitral que algunos ya tienen in mente.
¿Qué alternativa le quedará a los clubes y deportistas?
Acudir a los tribunales ordinarios de justicia. ¿Sirve eso para algo en el deporte? Para nada.
La justicia ordinaria nunca ha sido útil en el deporte porque siempre llega tarde, además de que es de pago. En esto último coincide con el tribunal arbitral.
Conclusión: el modelo de justicia deportiva que el PSOE y el PP pretenden implantar con la nueva ley traslada el siguiente mensaje a las federaciones: "Haced lo que queráis con los clubes y deportistas; nosotros miraremos hacia otro lado".
Ya no habrá un tribunal obligatorio del Estado que revise la legalidad de las sanciones federativas. Vía libre a la arbitrariedad sin control de las federaciones, que se volverán autoritarias.
Ni siquiera ante una evidencia tan grande como el escándalo del rugby, donde España ha sido excluida de un mundial y el tribunal arbitral dice que no puede entrar porque la federación no lo reconoce, se dignan PSOE y PP a reconsiderar su posición.
¿Pueden pasar por alto los directivos de clubes y los deportistas semejante desprecio? Las elecciones están a la vuelta de la esquina.













































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