
La presidenta del CSD asegura que “es más útil mirar a lo que dice el Ministro de Sanidad que lo que dice el señor Tebas”. Sin embargo, quien tomó la decisión de suspender la competición fue éste último, no el Gobierno.
Preguntada por Juanma Castaño en el Partidazo de Cope si le parecía una quimera que la liga volviera en mayo o junio, la presidenta del Consejo Superior de Deportes, Irene Lozano, respondía que para saber si podrá reanudarse LaLiga “es más útil mirar a lo que dice el Ministro de Sanidad que lo que dice el señor Tebas”.
Afirmación que no deja de sorprenderme, toda vez que el Ministro de Sanidad nunca dictó resolución alguna suspendiendo la competición. Tampoco el CSD, cuya única comunicación al respecto fue que las competiciones debían ser a puerta cerrada.
Lo cierto es que quien decidió la suspensión de la competición, ante la dimensión que estaba adquiriendo la pandemia, fue la propia Liga, conjuntamente con la RFEF.
Y es que, en contra de lo que mucha gente pudiera pensar, el estado de alarma no suspendió per se las competiciones deportivas. El art. 10.3 del RD 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma, decreta la suspensión de la apertura de determinados establecimientos -y entre los cuales se encuentran los recintos deportivos-, exclusivamente, en cuanto a la apertura al público:
“Se suspende la apertura al público de los museos, archivos, bibliotecas, monumentos, así como de los locales y establecimientos en los que se desarrollen espectáculos públicos, las actividades deportivas y de ocio indicados en el anexo del presente real decreto.”
El real decreto no impide que a dichos recintos puedan acceder los trabajadores, esto es, los deportistas (y personal de mantenimiento), a prestar sus servicios, esto es, competir, a puerta cerrada.
Por si hubiera dudas, el Organismo Estatal de Inspección de Trabajo y Seguridad Social lo clarifica en su Informe de 27 de marzo: “los apartados 1 y 3 del artículo 10 del RD 463/2020 se refieren a la suspensión de la apertura al público, por lo que no estarán afectadas por fuerza mayor aquellas tareas o trabajo que pudieran seguir realizándose mientras la actividad está cerrada al público”.
Si bien es cierto que algunas comunidades autónomas sí decretaron la suspensión de las competiciones en su ámbito territorial, nada se ha hecho a nivel estatal. Así, por ejemplo, la Comunidad de Canarias, que mediante Orden de 12 de marzo de su Consejería de Sanidad decretó “la suspensión de todos los eventos y competiciones deportivas”.
En cambio, el CSD, que nada acordó al respecto, sí “informó” de que las elecciones federativas se encontraban suspendidas como consecuencia del estado de alarma.
Tal es así, que, de haber sido la competición suspendida efectivamente por el estado de alarma, no habría sido necesario que cada federación o liga decidiera la suspensión de la misma por su cuenta, como así ocurrió. No hubiera sido necesario que lo hiciera la ACB el 16 de marzo, ni que LaLiga y RFEF acordaran y prorrogaran la suspensión el 23 de marzo, ni tampoco que la Federación de Baloncesto decidiera lo propio con la suya el 25 de marzo, por citar algunos ejemplos.
Aunque la competencia para suspender las competiciones no fuera del CSD, ni tampoco del Ministerio de Cultura y Deportes, dado que éste no se encuentra entre los cuatro ministerios con competencia durante el estado de alarma a tenor del RD 463/2020, como ente que gestiona el sector entiendo que era el llamado a impulsar un pronunciamiento al respecto del Ministerio de Sanidad. El mismo que ahora invoca para reanudar la competición y que en este entuerto todavía no ha dicho “esta boca es mía”.
Por tanto, el Gobierno se ha inhibido y ha delegado en las federaciones y ligas una decisión que, vista la gravedad de la situación, sin lugar a dudas le correspondía tomar. Y así es como han sido los dirigentes de las mismas los que, con buen criterio, decidieron la suspensión de las competiciones ante la pasividad del Gobierno.
Y resulta que, después de todo esto, la Secretaria de Estado para el Deporte hace esa advertencia a LaLiga, totalmente innecesaria por cuanto el presidente de ésta ha dicho de forma reiterada, al igual que el presidente de la RFEF, que las competiciones no se reanudarán mientras no lo autorice el Ministro de Sanidad.
Si hoy no se está jugando, es porque así lo decidieron LaLiga y la RFEF. No porque lo decretara el Gobierno.



























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