
Tanto la RFEF como la operadora Mediapro han estado desde el principio legítimamente involucradas en el proceso, pero, como nos temíamos, una de las dos iba a quedarse en la cuneta.
Como saben los lectores de IUSPORT, el proceso de negociación del convenio colectivo del fútbol femenino, que este martes culminó con una firma histórica, ha sido largo y con momentos diversos en cuanto a la participación de agentes externos al mismo, aunque con evidente relación con esta disciplina.
Tanto la RFEF como la operadora Mediapro han estado desde el principio legítimamente involucradas en el proceso, pero, como nos temíamos, una de las dos iba a quedarse en la cuneta.
Así, mientras Mediapro manifestó en todo momento su predisposición a sentarse con la RFEF, el presidente de ésta, si bien hizo diversos ofrecimientos de colaboración, nunca estuvo dispuesto a admitir la presencia de la operadora en este asunto.
No hace falta que recordemos los distintos episodios del desencuentro entre ambas entidades, aunque debamos subrayar que quien empezó la guerra no fue la operadora.
Por razones conocidas, Luis Rubiales hace tiempo que decidió excluir a la operadora de Roures de todos los concursos de la Federación con el argumento de que había sido condenada en EEUU por irregularidades en la concesión de contratos, dato éste desmentido de forma contundente por la Audiencia Provincial de Madrid en una resolución reciente.
Sin embargo, a pesar de este pronunciamiento judicial firme, en los últimos días la RFEF hizo última oferta positiva para contribuir a la firma del convenio, pero seguía esquivando a la operadora, siendo así que la presencia de ésta era ineludible al ostentar derechos audiovisuales concedidos por los clubes femeninos por un plazo de tres años.
Esta cerrazón es la que ha conducido a la federación más importante a quedar (auto) excluida de un acontecimiento histórico, nada más y nada menos que la firma del primer convenio colectivo del fútbol femenino.
Y al contrario, Mediapro, fiel a su voluntad de cooperar, hizo un último esfuerzo que permitió a la patronal, la ACFF presidida por Rubén Alcaine, aceptar las condiciones que ya estaban pactadas con AFE y Futbolistas ON, sin aportación económica directa de la Federación.
Así ocurrió y así lo hemos contado.

























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