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EDITORIAL DE IUSPORT
EDITORIAL DE IUSPORT Martes, 22 de Octubre de 2019

Cambio de fecha del Clásico: Competición aún está a tiempo

Lo que pudo haber hecho el Comité de Competición, no hizo y aún está a tiempo

Tras analizar todo lo acontecido en el asunto del cambio de fecha del Clásico, estamos en disposición de hacer una valoración global y de afirmar que el Comité de Competición pudo haber conducido el procedimiento de otra manera.

 

Es más, aunque resulte improbable que lo haga, aún está a tiempo de enmendar su error. Vamos por partes.

 

El punto de partida lo constituyen los incidentes violentos desatados en Cataluña, en especial en Barcelona, tras hacerse pública la sentencia del "procés". Sentencia que, por cierto, descartó la rebelión y rebajó los delitos a sedición. Imaginen cómo habrían sido las revueltas callejeras si se hubiese impuesto la primera calificación delictual.

 

A partir de ese momento, LaLiga solicita a la RFEF que autorice una inversión de los Clásicos al entender que, jugándose la ida en Madrid, se disipaban todos los riesgos, lo cual es evidente.

 

¿Por qué lo solicitó LaLiga a la RFEF si al mismo tiempo pregona que es ella la competente en las fechas/horarios de los partidos?

 

Por la sencilla razón de que esa inversión de los Clásicos no es un mero cambio de fecha, sino una modificación del calendario y en ese tema la competencia es compartida (Liga/RFEF).

 

Una aclaración antes de seguir. Luis Rubiales decidió hace tiempo delegar estos asuntos en el Comité de Competición. Es decir, son de su competencia, pero optó por encomendar su resolución al órgano competicional y disciplinario de la RFEF.

 

Ya hemos dicho sobre esto que, si bien es legal, presenta la contrariedad de que pueden surgir reclamaciones o recursos posteriores que ya no podría resolver ese órgano al estar contaminado. Lo propio sería, pues, que estos asuntos los resolviese la Junta Directiva de la RFEF directamente o, en su defecto, otro órgano por delegación (como la Secretaría General), pero no el Comité de Competición.

 

Esto explica que LaLiga, conocedora de esa delegación, se dirigiera inicialmente al Comité de Competición y no a la Junta Directiva de la Federación.

 

Retomamos el hilo argumental. La RFEF, al recibir la petición de LaLiga, por medio de la Secretaría General, pide al Comité que, en lugar de autorizar la inversión o permuta de los Clásicos, cambie la fecha del partido de ida, previsto para el 26 de octubre.

 

Por tanto, el Comité de Competición se encuentra ante el siguiente escenario. Tiene delante dos peticiones, una de LaLiga y otra de la Secretaría General.

 

Tras una primera audiencia de tres horas a los dos clubes, el pasado viernes, el Comité de Competición dicta una primera resolución en la que acuerda, en síntesis:  

 

"1. Desestimar la solicitud realizada por la Liga Nacional de Fútbol Profesional en relación con la inversión en el orden de los encuentros a disputar entre el FC Barcelona y el Real Madrid CF en la competición del Campeonato Nacional de Liga de Primera División.

 

2. Estimar la solicitud del Secretario General de la RFEF y acordar el aplazamiento del encuentro previsto para el día 26 de octubre de 2019 por concurrir causas excepcionales, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 240 Reglamento General RFEF.

 

3. Conceder trámite de audiencia a los clubes interesados para que alcancen un acuerdo en la fijación de la nueva fecha de disputa del encuentro, antes del próximo lunes 21 octubre a las 10:00 horas.

 

Asimismo, se solicita Informe al respecto de la LNFP. La nueva fecha deberá fijarse dentro de las posibilidades que permite el calendario deportivo ya establecido previamente. En caso de no existir acuerdo, será este órgano quien decida la nueva fecha del encuentro, de conformidad con lo establecido en el artículo 241 Reglamento General RFEF."

 

En este momento es cuando empieza a liarse el Comité de Competición y a partir de ahí todo ha sido caótico.

 

Al recibir las dos peticiones, el Comité de Competición sólo debió analizar y resolver la petición de LaLiga referente a la permuta, porque afectaba al calendario, y, como mucho, decretar la suspensión del encuentro del 26-O por "causas excepcionales" (art. 240 Regl. Gral), no el "aplazamiento", que fue lo que acordó, pero nada más, porque el convenio de coordinación firmado entre la RFEF y la patronal deja claro que la competencia para modificar las fechas de los partidos corresponde a la patronal.

 

Así aparece en el punto 10 del convenio, que asigna a la LaLiga la competencia para:

 

"Concretar los horarios y sus modificaciones, correspondientes a la competición profesional, a excepción de las alteraciones que se produzcan como consecuencia de una decisión de los órganos disciplinarios de la RFEF tras la suspensión, total o parcial, o anulación o repetición de un encuentro. En el Campeonato Nacional de Liga, Laliga comunicará a la RFEF las modificaciones que autorice, notificándose por esta a aquella las que autorice en el Campeonato de España-Copa S.M. el Rey".

 

Una vez el Comité de Competición decidió que no procedía acceder a la inversión de los Clásicos, y suspender el partido, el paso siguiente era declararse incompetente para fijar nueva fecha para el Clásico del 26 de octubre. No concurre lo previsto en el segundo inciso del punto 10. No hay una suspensión del partido por incidentes en el estadio (invasión de campo) o similares, que son los que prevé el convenio. Se trata de una suspensión preventiva por razones de orden público.

 

En consecuencia, acto seguido debió devolver el expediente a LaLiga para que fuese esta la que resolviera lo que considerase procedente sobre el cambio de fecha de acuerdo a su propia normativa.

 

Un inciso sobre la declaración de suspensión del encuentro "por causas excepcionales". Más allá de que la crisis de Cataluña es notoria, no consta en la resolución que aprobó el Comité de Competición el pasado viernes ningún informe de la autoridad gubernativa competente en orden público, en especial de la Comisión Antiviolencia, que es el órgano llamado a abordar estos asuntos, que le aconsejara decidir la suspensión del encuentro del 26-O. No solo ello, el Ministro del Interior manifestó públicamente que el Gobierno estaba en condiciones de garantizar la seguridad si se decidía disputar el partido en la fecha prevista (26-O).

 

A pesar de tantos errores, algunos por omisión, aún tenía tiempo el Comité de corregir su rumbo: ¿cómo? Inhibiéndose en la segunda parte de la decisión. Es decir, una vez acordada la suspensión del partido, devolver el expediente a LaLiga.
 

De haber obrado así, nos hubiésemos ahorrado todo este embrollo en el que estamos sumidos ahora. Da la impresión de que el Comité de Competición de la RFEF se encuentra inmerso en una especie de túnel y que no termina de ver la luz, sobre todo después de que LaLiga le presentó los dos escritos de alegaciones del que dimos cuenta ayer en IUSPORT y que mostraban cómo el señalamiento del partido para el 18-D generaría un verdadero caos, por la coincidencia de competiciones (Copa del Rey y Mundial de Clubes) y la consiguiente pérdida económica por derechos audiovisuales al verse afectada la audiencia.

 

¿Está aún a tiempo Competición de enmendar su error?

 

Sí, inhibiéndose, es decir, declarándose incompetente para fijar la nueva fecha y devolver el expediente a LaLiga.
 

Este miércoles está previsto que falle el órgano competicional de la RFEF. Aún está a tiempo de enmendar el error.

 

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