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José Miguel Fraguela
José Miguel Fraguela Viernes, 09 de Septiembre de 2022

José Manuel Franco arruina el principal proyecto deportivo del Gobierno

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En ningún momento, durante el largo proceso de creación de la Liga Femenina, las colegiadas se dirigieron a los dirigentes de ésta para hacerles llegar sus reivindicaciones. Lo sucedido es la sentencia de muerte política de José Manuel Franco al frente del CSD.

El comunicado de esta noche del CTA, anunciando que el lunes explicará los motivos del “parón indefinido de su actividad” arbitral en la liga femenina es la sentencia de muerte política de José Manuel Franco al frente del CSD.

 

Tanto fue el cántaro a la fuente … La reiterada actitud permisiva del presidente del CSD hacia la RFEF en todo el proceso de creación de la Liga Profesional de Fútbol Femenino sólo ha servido para darle alas a los dirigentes de la Federación.

 

Sólo hubo un momento, en octubre de 2021, en el que el ministro Iceta se plantó y avisó de que la nueva liga saldría adelante con o sin ellos, refiriéndose a los tres clubes díscolos y a la RFEF.

 

Pero en los meses siguientes, el presidente del CSD volvió a su actitud transigente con las exigencias de la RFEF, hasta el punto de que los estatutos de la nueva liga, que debieron aprobarse en enero, se aprobaron finalmente en marzo y con una afrenta (de la RFEF al CSD) de por medio, como ya explicamos.

 

Como saben los lectores de IUSPORT, hace tiempo que es de dominio público la postura contraria de la RFEF a la constitución de la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

 

Ya hemos explicado cómo se las tuvo que ingeniar el CSD para superar ese rechazo y terminar aprobando, primero la calificación de la competición, y luego los estatutos del ente regulador.

 

Durante todo este proceso, que se remonta a principios de 2021, han sido muchos los momentos de dificultad que ha encontrado la nueva liga por la persistente resistencia de la RFEF, pero nunca imaginamos que cuando todo estaba listo para arrancar la temporada, prevista para este sábado, a menos de 48 horas, el colectivo arbitral, que depende funcional y orgánicamente de la Federación, se negara a dirigir los partidos de la nueva liga femenina en reclamación de una situación laboral que nunca han exigido a su verdadera patronal, que es la Federación.

 

Las sospechas han sido tan evidentes que la Liga Profesional de Fútbol Femenino, en su comunicado posterior al plante de las árbitras, acusó directamente a los directivos de la Federación de instigar esta acción de protesta.

 

Y por si ello fuiera poco, el presidente del CSD, que tiene en sus manos las potestades de tutela, este viernes mostró su preocupación por la situación laboral de las colegiadas, algo loable pero no urgente, y se inhibió en el grave asunto de la huelga de éstas.

 

Para entender cómo se ha llegado a esta alocada situación, que debería poner fin a la etapa de Franco en el CSD, es necesario conocer, no sólo la oposición global de la RFEF a la liga femenina, sino las acciones concretas que viene llevando a cabo en las últimas semanas ante la mirada permisiva del CSD:

 

1.- La RFEF aprobó unas normas de competición para la liga femenina profesional sin contar con el ente que la organiza. 

 

2.- Suspendió de forma unilateral la tramitación de licencias a las futbolistas extranjeras con la excusa de no existir acuerdo con la Liga F sobre el número. Ello no impidió que permitiera excepcionalmente tramitar licencias a clubes como el Real Madrid, porque competía en Europa, pero no así a otros, como el Sporting de Huelva, que tuvo que renunciar a participar en la Copa Andalucía.

 

3.- La RFEF, que no organiza la competición, intentó celebrar en solitario el sorteo de los emparejamientos del calendario, sorteo que finalmente llevó a cabo tras otra inexplicable resolución del presidente del Consejo Superior de Deportes.


4.- En esta recta final, ha pretendido imponer unos honorarios arbitrales desorbitados e inasumibles para los equipos femeninos. La competición se ha hecho profesional, pero eso no implica que aumenten los ingresos de la noche a la mañana en la medida que pretende la Federación.

 

La RFEF pretende, ni más ni menos, elevar los honorarios arbitrales, de 3.300 euros por partido que costaban la temporada pasada, a 21.000 euros por partido. Un 636% más. Ahí es nada.


Honorarios que, recordemos, no van íntegros a las colegiadas. Esos emolumentos ya se habían elevado la temporada anterior, de 1.700 a 3.300 euros, sin que eso se tradujera en un aumento de los honorarios que percibían las árbitras, que siguieron recibiendo las mismas, 300 euros las principales. La diferencia la retiene la RFEF en concepto de gastos de gestión.


Para la nueva liga profesional, los honorarios exigidos ahora por la RFEF supondrían, por temporada, un gasto de 300.000 euros por club. En total, 5 millones de euros. Casualmente, la misma cifra que aporta el CSD a la Liga F para subvencionar su puesta en marcha.


5.- Y llegamos a la “huelga” declarada el jueves, aunque sin llamarla así porque legalmente no pueden. No son trabajadoras por cuenta ajena según la legislación y jurisprudencia españolas.

 

Tras años de prestar servicios a la RFEF sin protesta de clase alguna, cuando faltaban 48 horas para el comienzo de la temporada de la liga femenina, anuncian un parón de su actividad. Una actitud rayana en la mala fe por cuanto dejó a la LPFF sin margen para solicitar una medida cautelar al juez.

 

Según hemos sabido, en ningún momento, durante este largo proceso de creación de la Liga F, las colegiadas se dirigieron a los dirigentes de ésta para hacerles llegar sus reivindicaciones.


El asunto resulta aún más sospechoso cuando, según ha informado la Liga F, ésta ha ofrecido a la RFEF cuadruplicar los emolumentos de las árbitras: las principales pasarían a cobrar, de 300 euros por partido a 1.650.


Hasta ahí pudo llegar el ofrecimiento de la Liga Profesional. El reconocimiento como trabajadoras por cuenta ajena o como autónomas, a quien compete es a su patronal, la RFEF.


6.- Finalmente, el plante roza el cierre patronal si tenemos en cuenta el apoyo explícito del propio Comité Técnico Arbitral, tal y como manifestó su presidente, Medina Cantalejo. Un comité de la Federación, o sea, la Federación. Tal es así que el comunicado de la “huelga” lo publica la RFEF en su web como si con ella no fuera la cosa.

 

Lo que nunca habían hecho los árbitros, ni oralmente ni por escrito, ni a la RFEF ni a LaLiga, se atreven a hacérselo ahora, utilizando a las colegiadas, a la liga femenina ante la mirada del mísmísimo presidente del CSD, que arruina así el principal proyecto deportivo auspiciado por el Gobierno, al que ha dedicado mucho tiempo y dinero.

 

Cuando el asunto llega a su mesa este viernes, en lugar de ordenar a la RFEF que designe a otras colegiadas o colegiados que suplan a las falsas huelguistas, lo que hace es preocuparse por sus condiciones laborales.

 

Es obvio que Franco está ya amortizado y debe ser otra persona la que asuma las riendas del CSD.

 

 

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