
Puede decirse que el portugués tuvo suerte ya que el colegiado pudo haberle sacado roja directa, pero optó por mostrarle doble amarilla por su gesto de disconformidad. Por eso le ha caído un solo partido de suspensión. El segundo partido le fue impuesto por patear un balón cuando abandonaba el campo.
El Comité de Apelación de la RFEF ha ratificado la resolución del Comité de Compertición por la que se sancionó a Joao Felix con dos partidos por los incidentes en el partido ante el Athletic Club. Uno por la doble amonestación y otro por el balonazo cuando se retiraba del campo.
El primer partido de suspensión fue por doble amarilla en virtud del artículo 112 del Código Disciplinario de la RFEF. Este partido de suspensión no fue recurrido por el Atlético.
Con respecto al segundo partido de suspensión, por la acción de golpear el balón cuando abandonaba el campo, dice el órgano de segunda instancia que "la conducta desplegada por el jugador sancionado no se corresponde con un acto de desconsideración con directivos, técnicos, espectadores (la conducta no tiende ni a ofenderlos ni a menosprecialos ni a desconsiderarlos o faltarles al respeto) u otros jugadores, sino que afecta al buen orden deportivo, que no es compatible con el lanzamiento de un balón a la grada como muestra de disconformidad".
Apelación considera que no concurren los elementos del tipo infractor recogido en el artículo 111.1.d) que era la pretensión sustentada por el Club apelante, sino los del 122 (“Incurrirán en suspensión de hasta cuatro partidos o multa hasta 602 euros aquellos cuya conducta sea contraria al buen orden deportivo cuando se califique como leve”) y que también resulta conforme la imposición por su comisión de una sanción de suspensión en su grado
mínimo).
Como ya explicamos, independientemente de que Joao Felix tuviese razones para estar enfadado (fue agarrado por la camiseta de forma impune por Vencedor previamente), ello no le facultaba para decirle "loco" al colegiado ni para hacerle el gesto despectivo con las manos.
Por eso puede decirse que el portugués tuvo suerte ya que el colegiado pudo haberle sacado roja directa, pero optó por mostrarle doble amarilla por su gesto de disconformidad. Por eso le ha caído un solo partido de suspensión. El segundo partido le fue impuesto por patear un balón cuando abandonaba el campo.
Si el colegiado hubiese reflejado las palabras de Joao, le habría caído un mínimo de dos partidos, de acuerdo con el artículo 117 del código disciplinario (Actitudes de menosprecio), sin contar la sanción por el gesto antideportivo cuando se retiraba del campo, al patear un balón, lo que le ha costado otro partido de suspensión.





















