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Rubiales no evaluó el efecto expansivo de la querella contra el TAD

José Miguel Fraguela José Miguel Fraguela Martes, 07 de Agosto de 2018

El presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, no evaluó debidamente el potencial efecto expansivo que tendría una querella interpuesta por la principal federación española contra el más alto tribunal del deporte de este país, a nivel administrativo.

 

Esta mañana hicimos referencia a la instrumentalización que Luis Rubiales había hecho de la RFEF a la hora de presentar una querella contra el más alto tribunal del deporte de España, el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), ahí es nada.

 

Esto ya de por sí le descalifica. Si lo que le mueve es el rencor, que lo pague de su bolsillo. Y si lo que le motiva es el deseo de que impere la legalidad, para eso están los dictámenes de los órganos consultivos (Consejo de Estado) y los recursos ordinarios. Pero de ahí a una querella hay un trecho considerable.

 

Seguimos afirmando que Luis Rubiales ha instrumentalizado la RFEF, le ha endosado un asunto de su exclusiva incumbencia, lo que, por otro lado, imputa nuevos gastos a la Federación que le correspondería asumir a él.

 

Una federación, por cierto, que desciende en patrocinios a la par que incrementa sus gastos, peligrosa ecuación ésta.

 

Pero no queda ahí la cosa. Cuando hablábamos de que esta querella iba a enrarecer las relaciones institucionales entre la RFEF y el TAD no nos referíamos a relaciones protocolarias, que también. El asunto es más profundo. Nos explicamos.

 

- ¿Qué pasaría en el día a día si es admitida a trámite la querella?

 

Aquí radica una parte fundamental del problema que Luis Rubiales ha generado con esta querella.

 

En el caso de que el juez correspondiente admita a trámite la querella, el TAD quedaría virtualmente impedido para sustanciar cualquier recurso relativo a una decisión de la RFEF. Ahí es nada.

 

Como es sabido, uno de los motivos de abstención de un juez es la interposición en su contra de una acción penal por alguna de las partes. El TAD quedaría paralizado, sin poder actuar, en los asuntos que conciernan a la RFEF, nada más que la principal federación española.

 

¿A qué tribunal acudirían los miles de clubes y deportistas españoles (y otros agentes deportivos) para combatir una decisión de la RFEF que consideren injusta?

 

Esto es muy gordo y es obvio que Luis Rubiales no lo evaluó debidamente. Y si lo hizo, peor.

 

Y ojo a una cuestión nada baladí: ¿es competente la Junta Directiva para decidir interponer una acción penal como esta?

 

Pues creemos que no. Los estatutos no se la confieren, por lo que hay que aplicar la regla residual estatutaria de que corresponde al presidente. Decimos esto porque Luis Rubiales, guiado por el rencor, lo que ha conseguido, además, es involucrar a todos los directivos en un asunto que sólo le atañe a él.

 

Por otro lado, en el acuerdo del 5 de junio de la Junta Directiva publicado por IUSPORT ayer se incluye una segunda parte que ha pasado desapercibida: la designación de letrado para otros menesteres, como el caso Haití, pero de esto nos ocuparemos en otro momento.

 

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