
Que una profesional de la talla de Naomi haya compartido públicamente que tiene depresión y ansiedad supone un paso gigantesco en la lucha contra el estigma en salud mental
El caso de Naomi Osaka ha abierto, de nuevo, uno de los temas que empieza a posicionarse (ya era hora, todo sea dicho) como una cuestión clave en el mundo del deporte: la salud mental de los/as deportistas de élite. Hace casi un año, escribí un artículo hablando de ello en este medio.
Antes de nada, quiero manifestar mi solidaridad con la tenista, así como reprochar el comportamiento de la organización del Roland Garros a la hora de abordar esta cuestión. La reacción de esta última, consistente en sancionar a la deportista y amenazarle en caso de que prosiga con esta conducta, denota, cuanto menos, una falta de humanidad que el mundo del deporte no se puede permitir.
La crisis de salud mental en el deporte de élite
Durante estos últimos años, hay bastantes deportistas de élite que han querido hablar abiertamente de sus problemas de salud mental. Además de Naomi, tenemos los casos de Andrés Iniesta, Bojan Krkic, Paula Badosa, Kevin Love, Álex Labrines y Michael Phelps, entre otros.
Y no. No son casos aislados. El artículo Mental Health in elite athletes: International Olympic Committee consensus statement (2019), publicado en la British Journal of Sports Medicine, cita abundante literatura científica que corrobora la existencia de varios problemas de salud mental por parte de los deportistas de élite, tales como la depresión, la ansiedad, el alcoholismo y los trastornos alimentarios o del sueño.
¿Por qué es necesario que los/as deportistas de élite hablen de salud mental?
Considero que cuando un/a deportista (especialmente de élite) habla abiertamente de su problema de salud mental, como es el caso de la tenista, genera un efecto en cadena sumamente positivo.
Más allá del posible efecto terapéutico que puede tener para el/la deportista que decide explicar su experiencia en salud mental, lo que es realmente poderoso de este acto es que beneficia, aunque sea de forma indirecta, a todas aquellas personas que siguen su trayectoria deportiva. Especialmente, a los más jóvenes, uno de los colectivos que más está sufriendo en estos tiempos.
En efecto, que una profesional de la talla de Naomi haya compartido públicamente que tiene depresión y ansiedad generalizada supone un paso gigantesco en la lucha contra el estigma en salud mental.
¿Por qué? Porque incentiva a que millones de ciudadanos que tienen algún problema de salud mental pierdan el miedo a hablar y, en su caso, pedir ayuda profesional. Los deportistas se convierten de facto, lo quieran o no, en activistas para esta causa. Y esto es una grandísima noticia porque humaniza y acerca esta cuestión a la sociedad.
Estamos en los inicios de una crisis de salud mental sin precedentes y el deporte juega un papel muy relevante, tanto a nivel preventivo como de sensibilización. Invirtamos en él porque nos va la vida.
Manel Atserias Luque
Jurista y Activista en Salud Mental
@Manel_ManofLaws


























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