
Han transcurrido muchos años, pero al fin ha desaparecido del fútbol español algo que los aficionados demandábamos en nuestro arbitraje: ese miedo ancestral en todos sus niveles, a los todopoderosos superiores jerárquicos, generando siempre una permanente sombra de sospecha, la presión mediática y sobre todo una estructura de gestión y filosofía absolutamente herméticas y obsoletas.
La democracia se instauró en nuestro país, pero en el complejo mundo del fútbol han tenido que transcurrir varias décadas para poder conseguirlo e implantarse en el colectivoarbitral. Los árbitros españoles son, por fin, libres, y la opacidad afortunadamente parece haber llegado a su fin.
Es necesario ser conscientes de que para llegar a conseguir, en tan breve periodo de tiempo, una transformación tan compleja que propicie un arbitraje moderno, transparente y libre, nunca habría sido posible, sin el gran acuerdo alcanzado en su día, entre La Liga y la RFEF a través de una esperanzadora alianza estratégica (olvidando pasados tiempos convulsos), con un respaldo absoluto al colectivo arbitral español, como eje fundamental de la salud de las competiciones, para que sea de verdad, un pilar decisivo, respetado y valorado por los diferentes estamentos del deporte.
Sin embargo, el auténtico punto de inflexión en el arbitraje español se produce en una transformación histórica del CTA. basada fundamentalmente en su filosofía y modelo de gestión, implantando diferentes procesos de pedagogía, aperturismo, cercanía, transparencia, es decir, una pura transformación conceptual.
Juan José Melero



















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