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EDITORIAL DE IUSPORT
EDITORIAL DE IUSPORT Jueves, 13 de Marzo de 2025

Julián Álvarez no "jugó" dos veces el balón

La Regla no habla de "tocar", sino de "jugar" dos veces el balón

La polémica sobre lo sucedido ayer en el Metropolitano, con la anulación del decisivo penalti de Julián Álvarez, no deja de crecer y hasta la propia UEFA ha tomado cartas en el asunto y va a tratar con la IFAB una posible revisión de la regla.

 

Las imágenes ofrecidas por TNT Sports demuestran que el jugador del Atlético no toca dos veces el balón, en el sentido de golpearlo dos veces de forma sucesiva, que es lo que exige la Regla 14.1 de la IFAB. Lo que sí parece cierto es que el balón roza la pierna izquierda en el momento de la ejecución, pero no es eso lo previsto en la Regla.

 

 

La Regla 14.1 de la IFAB establece que "El ejecutor del penal no podrá jugar el balón por segunda vez hasta que lo haya tocado otro jugador" y eso no fue lo que ocurrió.

 

La Regla no habla de "tocar", sino de "jugar" dos veces el balón. Julián no jugó el balón por segunda vez, simplemente le rozó, y esto tampoco está claro, en su pie izquierdo. En la versión inglesa, que es la original, se confirma plenamente: habla de "play de ball".

 

Las imágenes muestran un posible doble contacto simultáneo al lanzar el balón, lo que no es sinónimo de jugar el balón dos veces. O al menos es mucho más acertado que decir que ha habido dos contactos sucesivos. Habría de aplicarse aquí, por analogía, lo previsto para la ejecución correcta de los tiros libres en la Regla 13, que admite sacar la falta con uno o con ambos pies a la vez. Y, además, si un tiro libre se ejecuta incorrectamente (lugar que no es, balón en movimiento)… solo se repite el saque.

 

No solo eso, en el caso de que se produzca un doble contacto, posterior aunque sea por décimas de segundo o algunos centímetros, la regla 14 dice que el balón está en juego “en el momento que se golpee y se desplace con claridad”. Si no se golpea, o si se golpea y no se desplaza con claridad no está en juego. Es decir, que cuando se produce el contacto con el segundo pie (si es que no es simultáneo), el balón no se ha desplazado con claridad, por lo que no ha entrado en juego. Si no ha entrado en juego no se puede infringir el reglamento por jugar el balón dos veces antes de que lo toque otro jugador, porque ese segundo contacto debe ser necesariamente cuando el balón ha entrado ya en juego (nuevamente, regla 13, por analogía).

 

Pero son más los puntos de análisis del caso. Veamos.

 

Análisis del caso

 

La primera polémica consiste en la gestión del supuesto. Curtuois sostiene que él apreció algo raro y planteó al árbitro que se revisara el penalti. De ser ello así, toda la revisión realizada es nula, dado que los jugadores carecen de potestad para solicitar dicha revisión; o se aprecia desde el VAR o no cabe revisar a requerimiento de los interesados. Es como si un club exigiera revisar una jugada en la que reclama penalti.

 

La segunda polémica consiste en la intervención del VAR. Es cierto que lo hace con ocasión de un gol (el supuesto es correcto), pero no en el caso de un error claro y manifiesto. Con diferentes tomas, repeticiones, ralentizaciones, etc., es muy difícil confirmar que el balón es tocado por ambos pies, por lo que si la decisión de campo es favorable al gol, el VAR no puede entrar a cuestionarla si no existe certeza absoluta. Esa certeza absoluta no existe. Sobre la opción de “incidente grave inadvertido”, ha de indicarse lo mismo: no hay certeza como para intervenir.

 

Adicionalmente, el tiempo dedicado a la revisión fue claramente insuficiente, puesto que no existen imágenes que lo acrediten de manera incuestionable. Todos sabemos los tiempos usados para las revisiones. Ayer fue casi instantánea.

 

La tercera polémica es sobre la adopción de la decisión asumiendo el criterio del VAR. Su falta de claridad y relevancia hacen incuestionable que es una decisión que debió adoptar el árbitro acudiendo al monitor, pues hay un importante elemento valorativo. El árbitro no quiso ir al monitor, sencillamente porque si lo hacía asumía la responsabilidad de la decisión, y de este modo todo quedaba bajo la del árbitro del VAR.


La regla dice también que si el lanzador comete una infracción a las reglas de juego, se repite el gol que pudiera haber conseguido. Pero en los lanzamientos de penalti, si la infracción se produce después de que el árbitro ha dado la señal, si entra a gol se repite y al infractor se le amonesta. Julián Álvarez no fue amonestado.

 

A ello debemos añadir la doble vara de medir, en perjuicio del atacante, de la Regla, que no afecta al caso pero que evidencia lo errático de la normativa. Si el atacante infringe y hay gol, el penalti no se repite, se tiene por fallado y se le amonesta. Pero si el guardameta infringe y detiene el penalti, se le advierte (no se le amonesta) y el penalti se repite (en vez de conceder gol). Y si infringen los dos, el penalti no se repite… se tiene por fallado.

 

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