
Tras las primeras declaraciones de vecinos y conocidos en el caso del homicidio del jugador de 11 años en Mocejón, se ha observado una asociación entre el posible trastorno mental del presunto asesino con el terrible suceso.
Pues bien, la comisionada de Salud Mental en el Ministerio de Sanidad, Belén González, alertó en un hilo de X, antigua Twitter, del peligro de este "estigma", que es además "infundado, falso y dañino", según ella.
Recientemente se ha informado de que el detenido como sospechoso del crimen de Mocejón tiene antecedentes de salud mental. Independientemente de si la referencia es a una supuesta discapacidad intelectual o psicosocial, es crucial no asociar estos antecedentes con el suceso. ðçõ
â Belén González (@belengonzalezc) August 19, 2024
"Llevamos muchos años probando que no existe una vinculación entra salud mental y violencia y que, de hecho, la que se da es al contrario: las personas que tienen un diagnóstico de salud mental reciben mucha más violencia que aquellas que no lo tienen", sostiene en una entrevista con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, de la que extraemos algunos pasajes:
"Es una cuestión residual. Se trata única y exclusivamente de un prejuicio, pero cada vez que se produce de forma casual un crimen y esa persona que lo ha cometido, por la circunstancia que sea, tiene un diagnóstico de salud mental, ambos factores aparecen automáticamente relacionados. Por tanto, la lectura social que se hace es que existe mucha más prevalencia de personas con trastorno mental que cometen delitos que aquellas que no los tienen".
"Hay todavía más desconocimiento de esto que de la propia relación entre violencia y trastorno mental. La gente no se hace una idea de lo dañino que es este prejuicio. Ya no sólo está el estigma a nivel social, que hace que el resto de gente se aleje de las personas con diagnóstico mental, se queden así mucho más aislados de lo que están y tengan mucho más sufrimiento".
"Hay un estigma que hace que las personas se alejen de quien tiene una enfermedad mental, pero también hay un autoestigma, la internalización de esa creencia social y de ese prejuicio de que existe una relación entre el trastorno mental y la violencia. Yo les preguntaba a mis pacientes si creían que había una relación entre, por ejemplo, la esquizofrenia y ser más violentos y respondían que sí, teniendo ellos mismos ese diagnóstico. Cuando les cuestionaba si habían cometido crímenes o si eran violentos, me decían que no. No hay derecho a que tengan que cargar que se les relacione con la peligrosidad".
"La imagen social que tenemos de estos diagnósticos es terrible y no es la realidad, porque desde la escucha, desde la integración en la comunidad, la fundamentación de derechos y libertades, estas personas pueden tener vidas estupendas", concluye la Comisionada.





















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