El deporte, cada vez más lejos del titular del Ministerio

El deporte español, lejos de disponer de un ministerio exclusivo, una vieja aspiración nunca cumplida, se integra en un ministerio al que ya perteneció en el pasado, pero que le aleja aún más de su titular.
La preterición del deporte, su consideración menor, está lastrando el progreso del sector. La ausencia de criterio, de políticas públicas formalizadas, de responsabilidad, de compromiso, de impulso real son elementos que no pueden esperar más, pero parece que tampoco se va a lograr en esta legislatura.
Lo más cerca que estuvo el deporte de alcanzar ese rango merecido fue la época en la que el CSD se integró en la estructura de Presidencia del Gobierno, con Zapatero, y fue muy breve.
Por razones obvias, Pilar Alegría tendrá que dedicar su tiempo al área de Educación, pero sobretodo a la labor de portavoz del Gobierno y en una legislatura que se prevé de alto voltaje.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha confiado en Alegría (Zaragoza, 1977) para ser el rostro más cercano a los medios en esta nueva legislatura, en la que los socialistas gobernarán en coalición con Sumar y dependerán de socios parlamentarios como Junts y ERC, con los que han pactado la polémica ley de amnistía.
La conexión que se le conoce a la nueva ministra con el deporte es la de ser aficionada al frontón y al pádel, pero aunque tuviese otro perfil tampoco tendría tiempo para ocuparse del deporte. Dentro del Ministerio de Cultura, en teoría, la dedicación posible es mucho mayor, aunque Iceta tampoco se prodigó en exceso.
Cada vez más lejos
La lejanía y desconocimiento por parte del titular del ministerio, características comunes a casi todos los ministros del ramo, ha conducido al deporte a la situación actual, con un gobierno impotente para remover del cargo a un presidente federativo ante un caso grave y urgente, y promotor de una ley del deporte que nos hace retroceder 30 años.
Los ministros del ramo no asumen una responsabilidad política directa, su conocimiento y preparación en la materia es difuso, y sus ganas de encontrar soluciones a los problemas es, igualmente, algo diluido en la efervescencia de una secretaría de Estado mediática como pocas y con proyección personal como ninguna otra.
El deporte necesita solvencia, seguridad, dirección y organización. El factor mediático debe dejar paso al factor profesional. El deporte es una relevante política pública, una importante labor económica, una importante labor social y algo que los ciudadanos valoran como un elemento a preservar.



















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