F. ShutterstockEl rey Carlos III ha irrumpido en el fútbol británico anunciando medidas drásticas ante el endeudamiento progresivo de los clubes de la Premier, que supera los 4.500 millones.
Cuando falta un mes para conocer el veredicto del TJUE sobre la Superliga, que no será vinculante para el Reino Unido tras el Brexit, el Gobierno de este país reitera a sus clubes la prohibición de sumarse a la Superliga pero ahora avisa de que lo hará con una ley.
El monarca ha leído este martes el programa legislativo del Gobierno británico para el próximo año, el último antes de unas elecciones previstas para otoño de 2024.
El "Discurso del Rey" ha llamado la atención por la referencia explícita a una Ley del Fútbol que prohibirá a los clubes ingleses unirse a la Superliga europea, asi como caer bajo el control de capital foráneo.
Segun El Economista, el proyecto para regular el fútbol supone la creación de una institución independiente que supervise la gobernanza de los clubes, controle posibles adquisiciones futuras y asegure que el dinero "fluya hasta la base de la pirámide", para evitar que equipos históricos en categorías inferiores acaben cerrando por falta de ingresos.
La medida podría entenderse, según el citado medio, como un mecanismo para evitar nuevas compras de equipos por parte de jeques árabes y otros millonarios extranjeros, aunque no tocaría las adquisiciones ya realizadas.
También permitirá al regulador retirar la licencia a los clubes que "participaran en competiciones no autorizadas", una referencia clara al intento de crear una Superliga europea, a la que se sumaron inicialmente seis equipos ingleses para abandonarla dos días después tras la presión de los aficionados y el Gobierno.
El regulador tendrá poder para supervisar los ingresos de los clubes, investigar a sus dueños, proteger la herencia de los equipos y a sus aficionados e incluir una licencia con la que los clubes ingleses operarán y con la que se trata de evitar que se unan a proyectos externos a las competiciones UEFA, como fue el caso de la Superliga, en la que tomaron parte como miembros fundadores seis clubes ingleses: Manchester United, Manchester City, Liverpool, Tottenham Hotspur, Arsenal y Chelsea.
Entre los poderes que podría tener se incluye la posibilidad de que intervenga en la distribución de los derechos televisivos, que en estos momentos se venden por 5.000 millones de libras a nivel doméstico y por una cantidad similar a nivel internacional.
Tracey Crouch, exsecretaria general de deporte e impulsora de la reforma, aseguró que está encantada de que el primer ministro reconozca que los aficionados a lo largo de la pirámide del fútbol inglés quieren la sostenibilidad financiera de la competición a largo plazo.
"En el campo, el fútbol inglés es admirado en todo el mundo, pero es importante que estas medidas se pongan en marcha para asegurar que nuestro deporte nacional esté en forma en el futuro".






















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