
La presidenta de la Liga Profesional Femenina, Beatriz Álvarez, reprocha, en una entrevista con ABC, al Gobierno no hacer nada por el proyecto tras años de “postureo”
Hace escasos días publicamos en IUSPORT un artículo acerca del cinismo del nuevo presidente del CSD, quien, en unas declaraciones públicas, presumía de presidir un organismo feminista al mismo tiempo que firmaba una resolución en la que, en lugar de ayudar a la recién nacida liga femenina profesional, ordenaba a ésta a entregar a la RFEF el 20% de sus ingresos, además de unas tarifas arbitrales absolutamente desproporcionadas teniendo en cuenta los ingresos que genera la liga femenina.
Pues bien, la presidenta de la Liga F ha concedido una entrevista al diario ABC en la que señala tanto al Gobierno como a la Federación, denunciando su actitud hostil continuada.
Estos son algunos pasajes de la entrevista con ABC:
Pregunta. El primer año de la Liga F no ha sido tan bonito como se esperaba. Comenzó con una huelga arbitral y termina entre amenazas de nuevas huelgas para el inicio de la segunda temporada.
Respuesta. La primera jornada de Liga F no se pudo celebrar debido a un parón de árbitras instigado por la Federación Española de Fútbol [RFEF]. Ahí ya empezó a ponerse todo del revés: se vio dónde se colocaba cada institución, cuáles eran las pretensiones de la RFEF y cuál la postura del Consejo Superior de Deportes (CSD). Desde entonces ha habido piedras y barreras a lo largo de toda la temporada. Ha sido muy chocante que el CSD, por un lado, te inyecta dinero para que seas sostenible y, por otro, te diga por ejemplo que debes entregar el 20% de tus ingresos comerciales a un tercero, que es la Federación; la misma que dos días antes de esa resolución decía públicamente que es la segunda federación más rica de Europa, con un superávit de 25 millones.
P. ¿No hubo ni cien días de euforia?
R. Yo al principio sentía el apoyo del CSD. Había llamadas, reuniones… Consideraban relevante que fuese un proyecto liderado por una mujer. Pero ese apoyo se difuminó con el paso del tiempo, y pasó a la Federación. El Gobierno de Sánchez nos ha decepcionado. Ha decepcionado al fútbol femenino. Apuestas por una Liga profesional, y una semana antes de su primera jornada a alguien se le ocurre una manera de boicotearla (algo que ya veníamos avisando). Y te encuentras con una inacción total del CSD, sabiendo que se iba a parar la competición.
P. Pero el Gobierno actual tiene un mensaje insuperablemente explícito a favor de la igualdad, también en el deporte.
R. El PSOE siempre ha tratado de impulsar a los desfavorecidos, pero en este caso apoya al poderoso y olvida el concepto de solidaridad, cuando somos una entidad que está empezando. La solidaridad no puede ser del débil al poderoso, del que menos tiene hacia el que más tiene. Pero el CSD parece estar limitado por algo.
P. ¿Por qué “limitado”?
R. Su discurso oficial es que debemos ser las partes quienes lleguemos a una solución. Que ellos sólo deben arbitrar cuando sea absolutamente necesario. Y yo me pregunto: si una huelga arbitral que te va a parar la primera jornada de la primera competición profesional femenina de la historia no te parece suficiente motivo para intervenir, ¿qué papel tienes? El CSD nunca debió aceptar la huelga de las árbitras. Jamás habían protestado antes… Permitieron el daño de imagen y marca para todo el deporte femenino. Nos dejaron como si esto fuese un circo. La Federación trata de demostrar permanentemente con su boicot que ellos tenían razón, que no estábamos preparadas, que no generamos lo suficiente.
P. El CSD les reunió después de la primera jornada y el asunto se solucionó.
R. Sí, pero permitieron la huelga el primer fin de semana [11 de septiembre de 2002]. Me duele especialmente que nos sitúen a la Liga F como parte conflictiva. Aquí hay dos partes: una que está intentando construir el proyecto por el que apostó el Gobierno y otra que trata de destruir constantemente, ahogando a los clubes.
P. ¿Se refiere a Luis Rubiales?
R. Efectivamente.
P. ¿Qué estaría intentando destruir?
R. La Liga femenina. Pero a la vista está que el fútbol femenino tampoco les importa. Lo han gestionado todos esos años y han sido incapaces de generar los ingresos que estamos generando ahora. Quizá es que no apostaban por ello. Pero la decepción es aún mayor con el Gobierno, cuya inacción respalda el intento de Rubiales.
P. ¿Qué debería haber hecho el CSD para merecerse su elogio?
R. Si un Gobierno piensa que la Liga F va a ser la punta de lanza del deporte femenino, si hay toda una creencia detrás de un Ejecutivo, ¿cómo es que se ponen de perfil? Tendrían que haber dejado muy claro desde un inicio que una liga profesional debe ser realmente independiente. Si hay zancadillas, se paran. Porque al final las federaciones son tuteladas por el Gobierno. No son independientes del CSD, existe cierto control.
P. Se quejan ustedes de pagar a la RFEF por arbitraje un 450% más que el año pasado.
R. Sí, por increíble que parezca. Cuando la RFEF gestionó transitoriamente la competición ya profesional mientras se constituía Liga F, los clubes pagaban un recibo arbitral de 3.300 euros, de los cuales la árbitra principal se llevaba 300. Pero cuando se constituye la Liga Profesional y asume la organización, dijeron que era el momento de que las árbitras ganasen más; un concepto que compartimos y defendemos. Propusimos 1.600 euros por partido para la colegiada principal. Porque a medida que se profesionaliza la Liga, se van profesionalizando lógicamente los diferentes estamentos, acorde con crecimiento. Pero ahora el CSD nos obliga a que el recibo sea de 14.600 euros, todos destinados a la Federación. Es un disparate.
P. ¿Piensan los dirigentes de la Federación que el deporte femenino se protege mejor sin la profesionalización?
R. El comportamiento deberían explicarlo ellos públicamente, pero se les escapa en las reuniones con el CSD cuando les dicen: “¡Nos habéis quitado la competición! ¿Y encima les subvencionáis?” Consideran que el fútbol femenino es suyo. Hay países donde ligas y federaciones conviven perfectamente. Se necesitan las unas a las otras. Y la Federación tiene ya suficientes cosas de las que preocuparse como para obsesionarse con esto. Pero aquí en España se trasladan las tensiones que desde hace mucho se viven en el fútbol masculino entre la Federación y LaLiga. El marco jurídico del fútbol masculino está mucho mejor delimitado que el femenino. Aquí están tratando de reventarnos. Los clubes independientes no son tan fuertes, y tratan de asfixiarles. Rubiales nunca ha creído en el fútbol femenino.
P. ¿Por qué cree que el CSD se “pone de perfil”?
R. Al CSD, en este proceso, le han hecho sentir que a la RFEF le han quitado algo que era suyo. Y el CSD siente la necesidad de tener a Luis Rubiales contento. No sé el motivo. Sólo puedo decirle que nosotras no les parecemos suficientemente importantes y que no ha sido neutral. Han demostrado mucho ‘postureo’ y no han sido consecuentes.
P. ¿Qué le pide al Gobierno que salga el 23 de julio?
R. Que haga una reflexión sobre el concepto de solidaridad. Que reflexione sobre la autonomía que quiere dar a la mujer en el deporte. Qué piense qué rol debemos tener y no discrimine. Agradecemos las subvenciones del CSD, pero eso no significa que tengamos que someternos a determinadas cosas. Lo primero es delimitar las competencias de cada institución. Porque si este señor que tengo aquí me dice que todo es de él, evidentemente cada concesión que haga es como que me está regalando la vida. Si yo tengo claro las competencias que por ley me pertenecen, puedo no someterme.


















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