
En teorìa, la nueva ley estatal respeta lo que acuerden las federaciones internacionales, pero a continuación explicaremos por qué eso no es verdad.
El BOE de este miércoles publica la ley trans, la Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI.
En teorìa, la nueva ley estatal respeta lo que acuerden las federaciones internacionales, pero a continuación explicaremos por qué eso no es verdad.
Dice el artículo 26 de la ley trans aprobada este jueves en su ordinal 3:
“En las prácticas, eventos y competiciones deportivas en el ámbito del deporte federado, se estará a lo dispuesto en la normativa específica aplicable, nacional, autonómica e internacional, incluidas las normas de lucha contra el dopaje, que, de modo justificado y proporcionado, tengan por objeto evitar ventajas competitivas que puedan ser contrarias al principio de igualdad.”
Pues bien, a pesar de las apariencias, la nueva ley dará lugar a dos grandes problemas que ya adelantó Irene Aguiar en IUSPORT.





















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