
Este martes hemos comentado que la presidenta del Comité de Competición debería abstenerse de resolver sobre los viernes y lunes porque las medidas cautelares de la Audiencia de Madrid están vigentes y aún no se ha pronunciado el juez sobre su mantenimiento, cosa que hará el 6 de octubre, tras escuchar a las partes.
Pues bien, hay una segunda cuestión nada baladí que también debería conducir a que la presidenta de Competición se abstuviera.
Resulta que en este expediente, Carmen Pérez no actúa en el ejercicio de sus funciones disciplinarias, sino por delegación del presidente de la Federación.
Pero, ¿de qué presidente si no hay porque será elegido el día 21?
Lo que existe en estos momentos es una Comisión Gestora presidida por Miquel Bestard, cuya misión se limita a la gestión de los asuntos ordinarios de la entidad.
¿Puede considerarse que un asunto de la envergadura de los partidos en viernes y lunes son pura gestión ordinaria?
Evidentemente, no. Por consiguiente, esa delegación no se sostiene legalmente y, por tanto, la presidenta del Comité de Competición debería rechazarla.
Ello, con independencia de que estemos ante una anomalía, reincidente por cierto, en cuanto se trasladan al órgano disciplinario decisiones propias de los órganos ejecutivos, con el agravante de que contaminan al segundo, que probablemente tenga que resolver luego algún incidente sobre una materia en la que ya ha decidido previamente por delegación.
























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