
Estamos en tiempos extraños de pandemia, recesión económica y tragedias. En ocasiones, dentro de tumulto en que se ha convertido la vida cotidiana, sólo queremos refugiarnos en pasatiempos que, ligeros para unos y necesarios para otros, nos aporten paz y sosiego.
Como bien sabrán los lectores de Iusport, el deporte se ha visto afectado a todos los niveles posibles por la crisis sanitaria y las consecuencias que de ésta son derivadas. Pido de antemano perdón por sólo utilizar ejemplos futbolísticos en este artículo, pero sin ser el deporte más afectado, si es el que dispone de un mayor altavoz para educar y concienciar de cualquier peligro contra la integridad del deporte y sus competiciones.
Pero no hemos venido aquí a hablar de lo que todo el mundo conoce ya de sobra, sino de como los fantasmas de una crisis tapan a demonios de una crisis anterior. Durante años, tal y como lo demuestran las recientes sentencias de los casos Levante-Zaragoza y Osasuna-Betis, los posibles amaños de partidos han estado a la orden del día en España. No necesitamos ni siquiera hablar de la operación Oikos (y sus tentáculos italianos) o del caso Eldense para darnos cuenta de la gravedad del problema. Y para qué mencionar al señor Joseph Lamptey y sus problemas visuales que tan bien quedaron retratados en el procedimiento ante el TAS. No necesita el lector que le recuerde más que estos nombres, además de los que le vengan a la mente, para comprender la gravedad de un problema que amenaza la credibilidad del deporte y, por ende, su existencia.
Recientemente, el TAS publicó el laudo 2019/A/6221, indicando que “el amaño de partidos socava el propósito mismo del fútbol profesional como deporte, desprestigiándolo de tal forma que daña su imagen de manera irreversible” [1]. Dicho laudo trataba sobre la sanción impuesta a un jugador por haber apostado en partidos jugados por su equipo, a la par que por haber amañado ciertas acciones durante un partido concreto (por ejemplo, provocando saques de esquina para que estos llegasen a un número concreto). Gracias a la presencia de aficionados en el mencionado partido, e imágenes de éste, pudo el TAS confirmar la sanción.
Y no podemos olvidar que, evidentemente, el daño al deporte se ve amplificado por las repercusiones que tienen los amaños respectos de las casas de apuestas, pero esa es otra historia.
Así pues, este breve artículo no pretende ser un texto de profundo contenido jurídico, aunque en él se encuentren referencias legales, mas un relato y una advertencia sobre como el coronavirus puede afectar a la integridad del deporte.
Los amaños en los tiempos de la COVID-19 [2]
El parón experimentado por el deporte profesional y aficionado en todo el mundo ha supuesto que aquellos grupos criminales enfocados a amañar partidos (la mayoría de las veces con la finalidad de blanquear dinero obtenido mediante otras actividades ilícitas) hayan experimentado ciertos problemas de liquidez, por decirlo suavemente. Pero ello no ha impedido que, como criminales que son, hayan hecho uso de sus grandes dotes de inventiva para crear formas novedosas de amañar los resultados de un partido. Parafraseando el rico acervo cultural de la lengua castellana, si los amañadores no van a los partidos, los partidos irán a los amañadores. En otras palabras, han creado ficciones deportivas, partidos que jamás tuvieron o tendrán lugar, pero que dada la falta de mecanismos presenciales de control existentes ahora mismo [3], son más plausibles que nunca.
Durante el transcurso de un partido de fútbol, cientos o miles de espectadores se agrupan en torno a modernos gladiadores que golpean el cuero con frenesís. Luego, dependiendo del alcance y talento del equipo, estos espectadores se ven acompañados por reporteros, food trucks o simplemente, por personas que animan a su equipo desde fuera. Pero ahora no, ahora los estadios están vacíos y, en caso de que se reanude el fútbol, no habrá nadie en los estadios salvo unos pocos y necesarios trabajadores. Quizá para el espectador que sigue las ligas más importantes del mundo esto no pueda parecerle problemático, pero cuando bajamos el periscopio a ligas con menor ascendencia, encontramos que quizá aquellas personas que están presentes en el estadio tengan más fácil adulterar el devenir del mismo. Y es aquí donde entran en juego los llamados partidos fantasma.
El hombre que nunca estuvo ahí
Normalmente, los partidos suelen ser amañados por los jugadores, árbitros o entrenadores, en ocasiones por los miembros de uno de estos grupos o por la totalidad de los tres. En el caso de los partidos fantasma, el peso del amaño se sitúa sobre los llamados data scout o personas que, encontrándose físicamente en un estadio, van rellenando los datos de todo cuanto acontece durante el desarrollo de un partido para suministrárselos a casas de apuestas y gestores de datos deportivos. Bien es cierto que, si se trata de partidos y competiciones no profesionales, el data scout podría no encontrarse presencialmente en el estadio o recinto deportivo, pero seguirá tomando y enviando datos en vivo.
Una vez explicado su rol, analizaremos brevemente los tres tipos de amaño a los que puede contribuir un data scout. Al ser el encargado de suministrar el flujo de datos de un evento deportivo, es responsable tanto de la manera en la cual los datos son transmitidos como la demora en que son transmitidos a las casas de apuestas y demás proveedores de datos. Así pues, podemos identificar tres formas de amañar un partido:
1- Demorar por unos pocos segundos el tráfico de información con el fin de informar a los amañadores de un suceso (gol, saque de esquina o expulsión) y que estos tengan tiempo a apostar sobre dicho evento con la certeza de que el hecho ha sucedido.
2- Esperar media hora (o el tiempo que estime necesario) antes de informar a los proveedores de datos del comienzo del partido. Gracias a este tiempo ganado al reloj, los amañadores pueden apostar sobre eventos que ya han ocurrido cuando, de cara al computo de datos, el partido todavía no ha comenzado.
2. Crear un partido fantasma y suministrar información totalmente ficticia. Sobre esta problemática, hablaremos con más detalle en las próximas líneas.
Cada una de las modalidades de amaño anteriormente descritas extraña un mayor riesgo a la par que un mayor beneficio. La creación de partidos fantasma es especialmente lucrativa ya que el control del amaño es total por parte del grupo criminal que meramente, y es un decir, tiene que ocuparse de que todo tenga una apariencia de realidad para, una vez hayan recolectado la cantidad necesaria, poder cerrar la apuesta y dar por concluido el partido fantasma.
Crisis y peligros asociados
En nuestro país, como bien sabemos, el amaño de partidos es conocido como corrupción deportiva, el cual es castigado por nuestro código penal con cuantiosas multas y hasta cuatro años de cárcel. Podríamos no obstante pensar que la organización de partidos fantasma conllevaría el concurso medial con el delito de estafa (aunque dejo esta reflexión a los penalistas), ya que las características de dicho tipo delictivo son de sobras cumplidas por cualquier grupo criminal que quiera “engañar a las casas de apuestas y a sus usuarios con un evento que no existe con el fin de obtener lucro propio”. La infraestructura criminal para conseguirlo es mayor que el simple amaño de unos cuantos saques de esquina. De igual manera, las cantidades movidas tendrían que ser modestas para no despertar dudas, cuadrando por completo el circulo de esta estafa deportiva.
Recientemente, una página falsa en la red social Facebook donde se mostraba el logo y apariencia del FC Berdyansk (un oscuro y a todas luces inexistente equipo ucraniano que tomó la apariencia de otro equipo desaparecido poco después de la caída de la URSS) anunció un torneo cuadrangular durante las primeras semanas de la pandemia. De acuerdo con autoridades ucranianas, informes falsos detallando todo lo “acontecido” durante dichos partidos serían publicados después del mencionado anuncio [4], lo cual sólo puede ser posible si los data scout estuviesen en el ajo y colaborasen de forma directa con los amañadores, tal y como se ha detallado previamente. Y en tiempos de enfermedad y pandemia, estos movimientos pueden pasar más fácilmente desapercibidos. Con los cuerpos y fuerzas de seguridad ocupados con otros asuntos, las personas preocupadas y confinadas en sus casas por sus seres queridos pero ávidas de entretenimiento, se pudo generar el caldo de cultivo perfecto para el torneo fantasma. Por suerte, gracias al continuo flujo de información que caracteriza a estos tiempos, diversas casas de apuestas y sus respectivos data scout pudieron cuadrar datos y verificar que, aunque nadie pudiese ir in situ a verificar la existencia del torneo, a todas luces éste no tendría lugar. Lamentablemente, algunas casas de apuestas no pudieron (o no quisieron) quitar el torneo de sus páginas web.
La lacra de los partidos fantasma tiene ya largo recorrido, desde partidos internacionales en Asia pasando por copas de pretemporada en África hasta llegar a amistosos en Europa, pero son estos momentos de crisis donde deben los actores del deporte conocer más y mejor la existencia de este peligro. No solamente para contrarrestarlo, pero para educar a sus deportistas y a todos los miembros de la familia del deporte.
Finalmente, los ya mencionados laudos Lamptey y 2019/A/6221 nos muestran la importancia de las imágenes obtenidas durante un partido, ya sean televisivas o grabadas por los propios aficionados. Ahora, con las nuevas normas fruto de la pandemia de la COVID-19, algunos deportes y ligas pequeñas tendrán difícil el que se pueda obtener imágenes y registros visuales de sus competiciones, poniendo en bandeja de plata a los amañadores para que puedan extender su nefasta influencia.
Conclusiones y recomendaciones
No nos llevemos a un engaño, los partidos fantasma son escasos, y han resurgido en estos tiempos como un subproducto de la necesidad y falta de ganancias que sufren los grupos criminales ligados a las apuestas. No obstante, se trata de una amenaza real y que necesita del trabajo conjunto de los actores del deporte para que la combatan con la misma dureza con la que se combaten otros amaños relacionados con las apuestas o el dopaje. Cuanto más se acote la actuación de los criminales, más seguro se encontrará el deporte.
La forma correcta de parar la organización de partidos inexistentes, antes de que ocurran o de, simplemente, evitar que tengan lugar, es simple en la práctica, pero difícil en el terreno personal. Se trata, nada más y nada menos, de educar a los data scouts y cerciorarse de que verdaderamente, estén presenciando el evento que cuyos datos dicen transmitir. Cualquier fallo en la comunicación o caída de la red debería ser asimismo investigada si una federación u organizador de eventos no está seguro de que el partido exista más que por haberlo visto anunciado en casas de apuestas (muchas veces, operando al filo del mercado negro). Asimismo, la educación que reciban los data scouts debería siempre tocar dos vertientes, tanto el daño al deporte y a su credibilidad que hemos venido repitiendo como los posibles peligros y mundos criminales en los que el data scout podría entrar sin darse cuenta. Ésta es la manera en la que los miembros de la familia del deporte educan a sus jugadores y atletas para protegerlos de los amaños y del dopaje. Se trataría simplemente de no dejar a ningún eslabón de la cadena sin protección ni información.
Debemos, ahora más que nunca, vigilar el flujo de información y todo cuanto acontece en los diversos eventos deportivos que tendrán lugar a puerta cerrada. La dura lección que la enfermedad nos han enseñado acerca de la prevención y la cura debe ser también aplicada aquí y todas las federaciones deportivas deberían informar a sus miembros de estos peligros. Sólo así podremos evitar que la tan ansiada vuelta a la actividad deportiva se tiña con la negra tinta de los amaños.
[1] Traducción libre del original [indeed, the manipulation of match results undermines the very purpose and spirit of professional football, brings the game and profession into disrepute, and adversely impacts the image of football], interpretando el extracto con el resto del laudo.
[2] Este artículo sigue las recomendaciones en cuanto a género propuestas por la RAE (véase https://www.rae.es/noticias/crisis-del-covid-19-sobre-la-escritura-de-coronavirus).
[3] Que lamentablemente también sufren las distintas agencias antidopaje a lo largo y ancho del globo.
[4] Algunos de dichos informes pueden ser visualizados en el siguiente enlace; https://www.sofascore.com/es/equipo/futbol/fc-berdyansk/287666


























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