
El presidente de la RFEF no para de sorprendernos. Esta mañana, tras la Asamblea General de LaLiga, a la que asistió por primera vez, declaró que el asunto del partido proyectado por la patronal en EEUU "es cosa del pasado".
Decimos que nos sorprende porque este mismo jueves el presidente de LaLiga confirmó que la RFEF aún no ha notificado la resolución autorizando o rechazando que el partido Girona-Barcelona pueda disputarse en Miami en enero de 2019.
Por mucho que nos esforzamos, no alcanzamos a comprender cómo Luis Rubiales pretende enviar al pasado un asunto que no ha resuelto expresa y formalmente.
Es más, hoy, Javier Tebas confirmó la noticia adelantada por IUSPORT en el sentido de que ya ha presentado demanda judicial contra la RFEF.
Se entiende que la demanda o recurso se interpone al considerar desestimada por silencio su petición de autorización a la RFEF.
Tebas añadió, refiriéndose a la FIFA, que desconoce en qué norma o reglamento se ha basado para informar negativamente este asunto. Una cosa es su competencia, que por cierto no es decisoria, sino consultiva, y otra argumentar en base a qué se informa negativamente la autorización.
En todo caso, a LaLiga no le faltan pronunciamientos públicos de Luis Rubiales en contra del partido de EEUU.
Hoy mismo, sin dar un solo argumento, Rubiales declaró: "Es momento para que los clubes españoles, que si han querido liderar esto ha sido buscando la concordia, vean que ninguna de las instituciones que tiene que dar el ok lo ha dado. Es el momento de no llevar esto más allá. Parece que es la voluntad. Espero que los clubes sepan darse cuenta a tiempo", afirmó.
Rubiales insistió en que "un partido con una sede local no puede sacarse del país y si hubiera habido argumentos, que pedimos a LaLiga que nos convenciera, habríamos sopesado este asunto".
O sea, en lugar de argumentar por qué se deniega la autorización, exige al peticionario que presenté argumentos para convencerle.
Esto equivaldría a que un juez le exigiera al acusado que le convenza de que él no es culpable. Claro, así se ahorra tener que probar la culpabilidad. El mundo al revés.
Por último, el presidente de la RFEF admitió haber negociado "una oferta millonaria de la misma empresa para llevar la Supercopa a Miami", que se rechazó, pero dejó abierta la posibilidad de que la próxima se juegue fuera de España, en el caso de que sea de nuevo a partido único.
Se confirma así cuanto expusimos recientemente sobre la "Ley del embudo". La parte ancha para mí (RFEF) y la estrecha para tí (LaLiga).

















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