
IUSPORT se ha hecho eco este sábado de una información de El País según la cual la RFEF está estudiando seriamente llevar la Supercopa a EEUU.
No pasa nada porque la Real Federación Española de Fútbol decida llevar la Supercopa a Tánger, obviando que una competición oficial se transforma a partido único para que el FC Barcelona pueda disputar un “bolo” de verano, que uno de los participantes (el Sevilla) se negaba expresamente a ello y que incluso las condiciones de comercialización de la retransmisión televisiva habían sido a doble partido.
Empieza a pasar cuando la Liga Profesional solicita disputar un partido (uno solo, de 380) de competición, con el acuerdo de los participantes, en Estados Unidos y se le dice que no.
O sea, yo sí y tú no. Y para ello te pido diferentes requisitos que no me he solicitado a mí misma.
Pasa un poco más cuando se sabe que Rubiales ha estado negociando la Supercopa del año que viene nuevamente en el extranjero, lo que incrementa el agravio comparativo respecto de la Liga Profesional y la posición de superioridad federativa (en base a una norma de FIFA, no del ordenamiento español, cuidado) en el negocio de la venta de derechos audiovisuales de partidos oficiales de clubes españoles fuera de España.
Pero la cosa es ya insostenible cuando, según El País, Rubiales pretende sentarse precisamente a la mesa de la empresa que firmó con la LaLiga el partido de Miami para decirle “negocia conmigo, con este otro no puedes porque yo no le dejo hacerlo. Pero conmigo sí”.
Y ello cuando todavía no existe siquiera una resolución al respecto. Porque si la respuesta es que no, está claro que la Federación ha aprovechado una posición de aparente dominio para eliminar a un competidor directo en su propio beneficio, contrario a cualquier norma ética e incluso posiblemente fuera del marco legal sobre competencia, y al límite de determinados preceptos disciplinarios e incluso penales.
Y si ahora es que sí y la Supercopa también se va a USA, sonará a cambalache, aprovechando esa actuación clave para el partido de la Liga.
Un error estratégico que va a hacer mella en la imagen de la RFEF.
Por otra parte, resultará muy curioso que entre una Supercopa extranjera y otra, FIFA y la RFEF nieguen a la LaLiga poder hacer lo mismo que hacen ellos, no en una relevante final sino en un partido de toda una liga.
Una FIFA, que al igual que Rubiales, cometió el torpe error de pronunciarse antes de que lo haga quien debe hacerlo (la junta directiva de la RFEF).
Por cierto, ¿cómo va a saltarse la RFEF el criterio aplicado por la FIFA a LaLiga?
Recuérdese que el criterio del consejo de la FIFA es que las competiciones nacionales deben disputarse en cada país.
O al revés, ¿qué va a decir ahora la FIFA cuando "informe" sobre este partido de la Supercopa de España en EEUU?

















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