Jueves, 12 de Febrero de 2026

Actualizada Miércoles, 11 de Febrero de 2026 a las 20:56:34 horas

José Luis Pérez Triviño
José Luis Pérez Triviño Sábado, 25 de Abril de 2020

El caso Osasuna y las primas por ganar

Caso Osasuna y las primas por ganar: La ética deportiva por encima de la lógica del mercado

La sentencia sobre el conocido como “caso Osasuna”, hecha pública ayer por la Audiencia Provincial de Navarra, tiene varios aspectos de sumo interés en lo que hace referencia a la lucha contra la corrupción en el fútbol español. En primer lugar, por condenar a varios jugadores y directivos por participar en un amaño.

 

No es poca cosa, dado que en España no se habían dictado hasta el momento sentencias condenatorias, a pesar de ser vox populi la existencia de tales arreglos contrarios no solo a la ética del deporte sino al Código Penal.

 

En segundo lugar, es interesante en la sentencia que las magistradas señalen y rebatan uno de los argumentos de la defensa para exculpar a sus representados: el que hubiera en el mundo del fútbol una “permisividad social” respecto a las primas a terceros.

 

Apelar a esta convención tiene implicaciones relevantes acerca de un hecho central de nuestro fútbol, pues no solo supone aceptar que existieran amaños, sino que estos fueran aceptados por el colectivo futbolístico. Pero, siendo sinceros, tampoco es una gran novedad. La referencia a los “pactos de caballeros” ha sido muy frecuente en los mentideros futbolísticos.

 

En tercer lugar, como sentencia novedosa establece que los delitos de corrupción son de mera actividad, por lo que basta para su consumación que se ofrezca o solicite la prima. No hace falta que se de el resultado pretendido, se consuma con el mero ofrecimiento o solicitud o aceptar el beneficio o ventaja. Es más, y como aspecto curioso en este caso, los dos jugadores béticos condenados no jugaron, por lesión, los partidos amañados.

 

Sin embargo, el cuarto elemento es el que en mi opinión es más relevante desde la óptica jurídica, pero en especial, desde la perspectiva de la ética del deporte, pues la sentencia incluye a las primas por ganar dentro del concepto de corrupción deportiva.

 

A diferencia de las primas por perder, las cuales no han generado históricamente controversia en lo que concierne a su ilegalidad y carácter contrario a la ética del deporte, las primas por ganar, sí. Y ello, a pesar de que su incardinación en el Código Disciplinario de la RFEF que sanciona lo siguiente:

 

«La promesa o entrega de cantidades en efectivo o compensaciones evaluables en dinero por parte de un tercer club como estímulo para lograr obtener un resultado positivo, así como su aceptación o recepción».

 

En cambio era más dudoso que la redacción del Código Penal abrazara también las primas por ganar en el artículo 286.4 relativo a la corrupción entre particulares: «Lo dispuesto en este artículo será aplicable, en sus respectivos casos, a los directivos, administradores, empleados o colaboradores de una entidad deportiva, cualquiera que sea la forma jurídica de ésta, así como a los deportistas, árbitros o jueces, respecto de aquellas conductas que tengan por finalidad predeterminar o alterar de manera deliberada y fraudulenta el resultado de una prueba, encuentro o competición deportiva profesionales.».

 

El debate se ha generado entre quienes creen que lo más realista sería legalizarlas porque no perciben en ellas nada contrario a los valores de deporte. Incluso podría ser beneficioso desde un punto de vista fiscal. Por otro lado, están los que se oponen a ellas por ser contrarias a la ética del deporte.

 

Dicha oposición de posturas se ha reflejado, entre otros, en los posicionamientos por un lado del presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, y del que fue presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles -y ahora presidente de la RFEF-, Luis Rubiales. El primero se manifestó rotundamente en contra de dichas primas, mientras que el segundo, señaló en su momento: «No es lo mismo un amaño de partidos que dar un incentivo por ganar... No se puede poner al mismo nivel un delito que un incentivo ante la posibilidad de lograr un resultado»[1].

 

El debate llegó hasta el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) que, en el laudo 2014/A/3628, analizó un caso que afectaba al equipo turco de Eskiehirspor quien fue “premiado”  por el Fenerbahçe por “jugar bien” ante el Trabzonspor[2].

 

Los argumentos en los que se basa la corrección de estas primas son varios: 1) que tales comportamientos están generalizados y por lo tanto, aceptados por el colectivo futbolístico; 2) que no producen un daño a la ética deportiva, pues fomentan el fin último del deporte que es la victoria; 3) que tales primas son inútiles porque no garantizan obtener el resultado deseado: ganar.

 

No voy a entrar en desmenuzar cada uno de estos argumentos, y en todo caso, la sentencia desacredita que la “tolerancia social” justifique la práctica de premiar por ganar, y es que la adopción mayoritaria de una costumbre particular por una comunidad en una determinada práctica social no implica que sea justa, correcta, apropiada o que, en sentido amplio, deba prevalecer. Por otro lado, la sentencia también desactiva el tercer argumento al caracterizar el delito como de mera actividad, siendo irrelevante si se consigue o no la victoria.

 

Y respecto a por qué están mal las primas por ganar, en mi opinión, la respuesta es porque la base justificatoria en la que se asienta -la victoria es el fin propio del deporte- es una versión reduccionista de este. El deporte es un fenómeno muchísimo más complejo que la simple persecución de la victoria. Importa el qué (el ganar), pero también el cómo, esto es, respetando las reglas que conforman la práctica, así como los valores éticos internos, siendo uno de ellos, intentar mantener una motivación estrictamente genuina y no mercantilista por lograr la victoria. Para decirlos en palabras de un conocido filósofo, M. Sandel: poner precio a las cosas buenas de la vida supone corromperlas.

 

En este sentido, la cuestión es si debemos tolerar que se siga por ese camino que convierte ganar o perder un partido en una cuestión de cuánto dinero han apostado otros clubes o es preferible establecer ciertos límites para que el fútbol no se contamine todavía más de esa lógica predadora y contraria a lo que muchos pensamos que es el núcleo valorativo del deporte.

 

Porque si no es así, nos podremos encontrar en un futuro no muy lejano con presidentes de clubes de fútbol cuya preocupación principal sea, en lugar de mejorar el rendimiento deportivo de su propio equipo, recaudar dinero suficiente durante la temporada para, cuando esta llegue a su etapa final, poder disponer de recursos económicos suficientes para comprar partidos o incentivar a otros equipos. O como señala Rodríguez Ten con equipos que bajan su rendimiento para lograr ser «incentivados» en el futuro.

 

Si el fútbol se deja atrapar todavía más por la lógica del mercado el desenlace será que caiga por esa pendiente resbaladiza en la que se corrompe la lógica moral interna del deporte, y entonces pasará a engrosar la lista de «instituciones suicidas», es decir, instituciones que abandonan los valores esenciales que dieron lugar al surgimiento de la propia práctica. La sentencia comentada constituye un dique poderoso para detener esa  posible deriva. Ni se acepta la permisividad social, ni es correcto deportivamente primar por ganar.

 

José Luis Pérez Triviño

Profesor Acreditado Catedrático de Filosofía del Derecho

(Universidad Pompeu Fabra)


NOTAS:

(1) Véase El Confidencial, 11/10/2004.  https://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2014-10-11/una-sentencia-del-tas-aclara-que-las-primas-a-terceros-por-ganar-tambien-son-ilegales_233504/

(2) Véase mi artículo “¿Por qué están mal las primas por ganar en el fútbol?”, Revista española de derecho deportivo, 2017, n. 39.

Etiquetada en...

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.6

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.