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José Luis P.Triviño y Eva Cañizares
24 de agosto de 2015

Los nuevos "castrati" del deporte

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Eva Cañizares y José Luis P. Triviño

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¿Sería tolerable en la actualidad que en aras de la consecución de tonalidades musicales agudas imposibles de alcanzar para los hombres, se castrara a niños? Hoy esto nos parecería contrario a nuestros principios morales y jurídicos más asentados y pondríamos el grito en el cielo si supiéramos que en algún lugar del mundo se llevara a cabo tal práctica. Sin embargo, hace unos pocos siglos, durante el Barroco era una práctica habitual. Se trataba de los castrati quienes despertaban admiración generalizada dada su singular capacidad de cantar con una tonalidad muy aguda, a mitad de camino del timbre masculino y femenino. Poseían la potencia característica de los hombres y la ligereza y capacidad de agudos de las mujeres. Sin embargo, este resultado no se alcanzaba de forma natural o a través del ejercicio y entrenamiento de las cuerdas vocales, sino mediante un intervención quirúrgica a la que se sometia a niños entre los 8 y 12 años consistente en la amputación de los testículos para que así no produjeran hormonas sexuales masculinas que son las responsables del cambio de timbre en la adolescencia.

 

Salvando algunas distancias, la participación de la joven nadador de Bahrein Alzain Tareq de tan solo 10 años de edad en los Mundiales de Natación de Kazán es una excusa oportuna para  cuestionarse si los deportistas menores de edad son los nuevos castrati. El caso de Alzain Tareq ha servido para que de nuevo se preste atención a aquellos puntos de vista reclaman una revisión a fondo de la ¿cruel? y a menudo desconocida realidad en la que se encuentra el deporte de élite practicado por menores de edad. Y es que bajo el áurea de valores positivos que se atribuyen a la práctica deportiva, se esconden prácticas que directa o indirectamente afectan a la integridad física y psicológica del deportista menor. Éste padece en muchas ocasiones el mismo grado de competitividad y de exigencia que el deportista adulto: horas de entrenamiento eternas, presión psicológica elevadísima, separación del entorno familiar, viajes y traslados continuos etc. con el agravante de que se trata de un menor y que en la mayoría de ocasiones no ha tenido la posibilidad de decidir si era ese el camino que quería seguir. Y ya sabemos lo que ocurre cuando acaba esa corta etapa de su vida donde han alcanzando una fama transitoria (si es que la llegan a alcanzarla): apenas nadie ya se acuerda de ellos. Han sido muñecos con fecha de caducidad predeterminada, que pasado ese tiempo de gloria efímera suelen tener problemas serios de adaptación a la vida “normal”. Por eso nos suenan tan parcas de sentido las palabras del presidente de la FINA, Julio Minglione, al decir los jóvenes deben tener una oportunidad de participar en los JJOO al pasar por alto los enormes sacrificios y renuncias que supone para esos menores dedicarse al deporte de élite.

 

Hay deportes donde este panorama descrito es especialmente grave dado que en ellos la excelencia física se alcanza antes de los 18 años: gimnasia, natación sincronizada. Pero en otros deportes -fútbol, baloncesto, tenis- debido a nivel de popularidad que tienen cada vez se capta a jugadores a edades más tempranas, produciéndose los mismos o parecidos efectos negativos dado el reclamo de fama y dinero que llevan incorporado.

 

Aquí podríamos desarrollar el caso de la gimnasia y el caso de las transferencias de menores.

 

Estos ejemplos nos debería hacer reflexionar acerca de si no habría que reformar las condiciones de participación de los menores de edad en competiciones deportivas de élite estableciendo medidas que garanticen que la práctica del deporte a esas edades tan cruciales para la formación de los niños no entre en contradicción con otros  valores fundamentales para su correcto desarrollo como personas.

 

Publicado previamente en “El Huffington Post”

 

Eva Cañizares Rivas. Abogada y experta en Derecho del Deporte.

José Luis Pérez Triviño.  Profesor de Filosofía del Derecho (UPF) y Presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte

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