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Eva Cañizares Rivas y José Luis Pérez Triviño
9 de mayo de 2015

El nuevo reparto de los derechos audiovisuales en el fútbol

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Muchos cambios para que todo siga igual

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La publicación del Real Decreto Ley (RDL) sobre el reparto de los derechos audiovisuales del fútbol vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el modelo deportivo español, básicamente porque, en nuestra opinión, se ha perdido una gran oportunidad de reconfigurar la liga de una forma que haga más igualitaria la competición. De la simple lectura del referido texto legal se desprende que el nuevo modelo vuelve a sustentarse en un claro favorecimiento de los dos equipos grandes, Real Madrid (RM) y FC Barcelona (FCB), en claro detrimento de los intereses del resto de equipos.

 

A pesar de que supone una mejora de la situación anterior, sigue manteniendo una discriminación flagrante, la cual estaba ya instaurada en el anterior sistema de reparto de los derechos audiovisuales. Pero ahora se garantiza a nivel legal en el texto que ha entrado en vigor este mes. Basta pensar que son los ingresos televisivos los que sustentan, en gran medida, el poder de estos dos grandes equipos para cada año fichar a los mejores (y más caros) futbolistas del planeta y que no van a aceptar una venta centralizada de sus derechos audiovisuales si no teniendo garantizados, de algún modo, los ingresos que perciben actualmente.

           

Resultará cuando menos paradójica nuestra opinión, sobre todo porque en los distintos debates surgidos alrededor del RDL apenas se ha prestado atención a este punto. Por esta razón  vamos a ilustrarla haciendo una comparativa entre la situación anterior y la que resulta de la aplicación del RDL.

           

Actualmente, la diferencia entre lo que reciben Barça y Real Madrid respecto de los equipos que menos perciben es de 10 a 1. Y entre aquéllos y el club que ocupa el tercer lugar, el siguiente a ellos, es de 3 a 1. Es decir, que nuestra Liga, en un país con un esquema político mucho más intervencionista al que apelan los distintos gobiernos para tutelar la especificidad del deporte y un supuesto interés general, lo que se genera de facto es una evidente desigualdad entre los dos clubs grandes y el resto.

 

Salvo que por especificidad se entienda perpetuar el dominio económico y deportivo de los dos clubes grandes. De esa manera se explica que en los últimos veinte años, ambos clubes hayan ganado la Liga en dieciséis ocasiones (9 el FCB y 7 el RM), frente a dos el Atlético de Madrid, y otras tantas el Valencia FC.

       

¿Y ahora? ¿Cuál es la situación en la que queda el reparto con la aplicación del RDL? Si leemos atentamente el referido texto legal, observamos que tanto los mayores ingresos como el control del reparto de dichos ingresos derivados de la venta de los derechos audiovisuales vuelven a quedar en manos del Real Madrid y el Barça, conla complicidad y el voto de calidad del presidente de la LFP. Se preguntarán que cómo es esto si, en teoría, el reparto es más equitativo. Pues bien, dos circunstancias evidencian esta situación:

           

En primer lugar, en cuanto a los ingresos, el reparto que se establece en el RDL es el siguiente: el 90% de los ingresos totales por la venta centralizada de los derechos audiovisuales para los clubes de 1ª División y el 10% para los de Segunda A.

 

En Primera, de ese 90% un 50% se reparte a partes iguales entre todos los clubes, un 25%  en función de los resultados obtenidos en las últimas cinco temporadas (¿y quiénes han ganado más veces en las últimas cinco temporadas? Bingo: RM y FCB), y el restante 25% atenderá a la implantación social, entendida como taquilla media de los últimos cinco años y generación de recursos de la comercialización de las retransmisiones televisivas (volvemos a lo mismo, ¿qué dos clubes generan más por estos conceptos? Pues eso). Además, en la Disposición Adicional Transitoria Segunda se garantiza el nivel de ingresos de los participantes en el Campeonato de Liga, durante las seis primeras temporadas posteriores a la puesta en funcionamiento del sistema de comercialización conjunta de los derechos audiovisuales. Era obvio que ni RM ni FCB iban a acceder al reparto conjunto si ello supusiera una merma de los ingresos que obtienen actualmente. De esta manera, se les garantiza mediante una norma con rango de Ley – y esto es lo escandaloso -  la obtención de los mismos ingresos que tienen en la actualidad, algo que hasta ahora no pasaba.     

 

En segundo lugar, en relación al control del reparto de los derechos, en el artículo 7 se establece que dentro de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) se constituirá un órgano de control de la gestión de los derechos audiovisuales, órgano éste que estará integrado por seis miembros, dos de los cuales – esto es lo más llamativo – serán los dos clubes o sociedades anónimas deportivas (SAD) que más ingresos hayan recibido por derechos audiovisuales derivados del ámbito nacional en los últimos cinco años - lo cual, evidentemente, perpetúa la presencia de Real Madrid y Barcelona en dicho órgano de control - y otro de los seis miembros es el propio Presidente de la LFP, que tiene el voto de calidad, hecho éste que permitirá que junto con Madrid y Barcelona puedan adoptar o vetar cualquier medida de las que se decidan, a pesar de que, supuestamente, la composición del órgano será rotatoria porque se renovará cada año, pero dado como está estructurado está claro que estos tres miembros (Madrid, Barca y Presidente de LFP) siempre serán permanentes, y que el voto de calidad del Presidente de la LFP le permitirá seguir al servicio de los dos grandes.

         

En este orden de cosas, eran de esperar las hostilidades que se han desatado tanto por parte de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) como por la Asociación de Futbolistas Españoes (AFE), dada la falta de transparencia de la LFP y el Gobierno a través del CSD, que se ha negado sistemáticamente a aportar borradores del mismo tanto a la RFEF como la AFE, haciendo sospechar a todo el mundo que la negociación se ha llevado a cabo entre la LFP, el CSD y los representantes de los dos clubes más potentes de nuestro país, que eran los que más tenían que perder con la venta conjunta de los derechos televisivos. Esto ha motivado que la AFE convoque una huelga y que, por esta razón, la RFEF decida la suspensión de todas las competiciones de fútbol a partir del día 16 del presente mes de mayo.

 

El enfado de la AFE se desdobla en dos ejes: en primer lugar, y al margen de sentirse, justificadamente, ninguneada por el CSD en el proceso de redacción del real decreto ley, reivindica que se garantice el pago de las deudas salariales que mantengan los clubes con sus futbolistas del mismo modo que se garantiza en el RDL el pago de las deudas con Hacienda y la Seguridad Social, que tendrán preferencia de cobro sobre las cantidades recibidas por las retransmisiones televisivas. En segundo lugar, también objeta el reparto del 90-10 de los fondos que, derivados de los derechos de retransmisión televisiva, son atribuidos a los jugadores de Primera y Segunda División, cuando en otros países el reparto es mucho más equitativo, estando en un 80-20 o, incluso un 70-30.

           

Por su parte, la RFEF, con Ángel Villar a la cabeza, se siente también humillada por cómo se ha llevado el proceso que ha acabado en el real decreto ley. Junto a esa queja emocional añade su desacuerdo absoluto, entre otras cosas, con el recorte en materia disciplinaria, otorgando a la LFP competencias en sanciones por incumplimiento de la normativa de control económico, así como también su disconformidad con el reparto del dinero procedente de las quinielas, y su retirada sin motivo alguno, y con el 1% que percibirá de lo que se obtenga por la venta de los derechos de retransmisión televisiva, puesto que se les impone la función de meros transmisoresde dicho dinero para entregarlo inmediatamente a las federaciones de ámbito autonómico, por lo cual la RFEF no percibe nada del referido 1%.

        

Visto lo visto, está claro que tampoco son tantas las cosas que habría que modificar del RDL y que el CSD debería sentarse con todas las partes afectadas por el mismo, no solo con la LFP, y tratar de atender, en la medida de lo posible, sus demandas. Hay muchos intereses consolidados detrás del Real Decreto Ley que los poderes públicos no se han atrevido a tocar, entre ellos, mantener la supremacía económica y deportiva del Real Madrid y el FC Barcelona, a costa del resto de equipos. Lo sorprendente es que la mayoría de estos últimos se hayan mostrado safisfechos con el equilibrio alcanzado. Pero quizá les ocurra como a la zorra en la fábula de Esopo, quien ante la imposibilidad de coger las uvas que estaban demasiado altas, se consolaba diciendo: “estaban demasiado maduras”.

 

Eva Cañizares Rivas. Abogada. Máster en Derecho Deportivo.

José Luis Pérez Triviño. Profesor Titular de Filosofía del Derecho. Universidad Pompeu Fabra (Barcelona)

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