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José Miguel Fraguela
1 de mayo de 2015

Decreto-Ley audiovisual: escenarios a la vista

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Obviando, por no ser de mi competencia, la cuestión del rango de la norma escogida por el Gobierno para afrontar la comercialización de los derechos audiovisuales de fútbol profesional, otras cuestiones van a suscitarse con toda seguridad en los próximos días.

 

De todas ellas voy a centrarme en una: el hecho de que el Gobierno no remitiese el borrador de la norma ni a la RFEF ni a la AFE. En absoluto es una cuestión baladí y pudiera ser que tenga consecuencias no deseadas.

 

En nuestra columna del pasado domingo 26 decíamos que para sorpresa de propios y extraños, ni Presidencia del Gobierno, ni el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, ni el Consejo Superior de Deportes (CSD), había remitido a la RFEF el texto articulado del borrador de Real Decreto-Ley regulador de la comercialización de los derechos audiovisuales en el fútbol profesional.

 

Como saben puntualmente los lectores de IUSPORT, el lunes siguiente tendría lugar una reunión de la junta directiva de la RFEF con un solo asunto en el orden del día: el reparto de los derechos televisivos, o lo que es lo mismo, pronunciarse acerca del proyecto de Real Decreto-Ley audiovisual.

 

Sin embargo, la reunión se celebró sin disponer del borrador del Real Decreto-Ley. Según la RFEF, el ministro José Ignacio Wert le había informado "de manera exclusivamente verbal".

 

A pesar de ese desaire, la Junta Directiva de la Federación insistió en la "necesidad" de que se promulgase el Real Decreto Ley que regule la gestión y venta colectiva de los derechos audiovisuales y el reparto solidario de los ingresos para todo el fútbol español, pero aclaró que siempre bajo el "previo conocimiento del texto provisional" y con la participación de la RFEF "en su función de entidad rectora de la globalidad del fútbol nacional".

 

Eso ocurría el lunes 27. Pues bien, pasaron sólo tres días y el Gobierno, lejos de cumplir con el deber legal de escuchar a todos los agentes afectados, se tira a la piscina y aprueba sin más trámite el ya famoso Real Decreto-Ley.

 

¿Y qué va a pasar?

 

Pues que Villar conoce el texto a toro pasado, pero si opta por hacer patente su oposición al mismo, ya no sería frente al secretario de Estado para el Deporte, ni frente al ministro del ramo. Se enfrentaría a todo el Gobierno.

 

Y es que cualquier movimiento explícito o soterrado de Villar que se suponga un desgaste para el Gobierno, en plena precampaña electoral sería considerado “casus belli” por parte del Ejecutivo.

 

Pero no sería la primera vez que Villar se enroca frente al Gobierno. Recuérdese el enfrentamiento que tuvo en 2008 con el entonces secretario de Estado, Jaime Litsavesky, pulso que terminó ganándole.

 

Como hiciera en aquella ocasión, el presidente federativo podría liarse de nuevo la manta a la cabeza e implorar la ayuda de Blatter, quien amenazaría (o no) a España con expulsión si persiste la “injerencia”

 

Pero hay un extremo que no es controlable por el Gobierno: los jugadores. Aquí aparece en escena la AFE y las cosas no serían iguales. El sindicato, que tampoco recibió el texto, ha demostrado en el pasado que no atiende a razones políticas. El próximo martes analizarán el texto aprobado y según Ramón Fuentes no hay que descartar que adopten medidas de fuerza.

 

Así, pues, pocos son los días de que dispone el Gobierno para pacificar al sector no escuchado (RFEF y AFE) antes de que otra guerra del futbol le explote en plena campaña electoral.

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