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José Sellés
12 de junio de 2018

La cláusula de Lopetegui en la RFEF, ¿era realmente disuasoria?

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El Real Madrid ha puesto punto y final a un casting de entrenadores, breve pero intenso, que ha durado doce días.

 

Un proceso que ha derivado en la elección del actual seleccionador de España, Julen Lopetegui, como el escogido para relevar a Zidane en el banquillo local del Santiago Bernabéu.

 

Sin embargo, de la llegada de Lopetegui lo que más sorprende es su coste: entre 1,5 y 2 millones, que es el precio de su "cláusula de rescisión" del contrato con la RFEF.

 

No sorprende su coste porque sea excesivamente elevado, como le suele suceder al Real Madrid cuando toca a la puerta del club con el que quiere negociar. Sino porque se ha llevado al seleccionador de una de las selecciones favoritas al Mundial por menos de 3 millones.

 

Cuesta creer que el mercado en el fútbol tenga esos dos barómetros tan distintos para marcar las cláusulas de los jugadores, que normalmente tienden al alza, y las de los entrenadores, más bajas.

 

Pero en el caso del entrenador de Asteasu roza el chollo. El pasado 22 de mayo, apenas cinco días después de ser proclamado presidente, Luis Rubiales renovó a Lopetegui hasta el año 2022. Una renovación que fue casi más por aclamación popular que por convicción, que también.

 

En el acto de renovación, el nuevo presidente destacó su “profunda admiración y respeto” hacia Julen. Además, destacó al guipuzcoano como un valor del que la RFEF no se podía desprender: “No podemos dejar escapar a Julen y a su equipo que han hecho un trabajo sensacional”.

 

Pero más que criticar la decisión (o el anuncio de la decisión) del club blanco de fichar al seleccionador, deberíamos de preguntarnos ¿por qué se le puso una cláusula de rescisión de 2 millones de euros si no se le podía dejar escapar?

 

Entrenador ‘low cost’

 

No es la primera vez que el Real Madrid tiene que rascarse el bolsillo para conseguir a su objetivo para dirigir la orquesta del primer equipo. En su segundo mandato en la casa blanca, Florentino Pérez se estrenó queriendo fichar a uno de los entrenadores revelación de la última temporada, Manuel Pellegrini.

 

Sin embargo, la cláusula del técnico chileno para fichar por cualquier equipo español era de 4 millones de euros, aunque Real Madrid y Villarreal llegaron a un acuerdo.

 

Tras el naufragio del proyecto de Manuel Pellegrini, en la temporada siguiente Florentino Pérez fue a tiro seguro y puso sus ojos sobre José Mourinho.

 

Sin embargo, el entrenador del Inter de Milán, recién proclamado campeón de la Liga de Campeones, tenía una cláusula liberatoria de 16 millones. Los blancos, no obstante, pagaron bastante menos, alrededor de 8 millones.

 

Florentino Pérez estrenó su cuarto mandato en el año 2013 con la no continuidad del entrenador portugués confirmada.

 

Para sustituirle se fijó en el entrenador del PSG, Carlo Ancelotti, cuyo contrato no estaba exento de cláusula de rescisión. En concreto, el conjunto parisino permitiría salir al técnico de Reggiolo si pagaba los 4 millones de cláusula.

 

Gatillazo del “proyecto a largo plazo”

 

Pese a no haber ganado la Liga de Campeones como entrenador, ni venir del Manchester City ni del Bayern de Munich, ni haber sido nombrado mejor entrenador del mundo por la FIFA, ni haber participado todavía en una Eurocopa o en un Mundial absoluto como seleccionador, se hace muy difícil asimilar que Lopetegui tuviese una cláusula de rescisión de dos millones de euros.

 

Y más si desde la RFEF se quería contar con él para un “proyecto a largo plazo”, en palabras de Fernando Hierro, director deportivo de la Selección. Cuanto mayor es la cláusula de rescisión, menor es la tentación de otros clubes de ficharle por este impedimento.

 

Seguramente el haber anunciado este fichaje tres días antes del debut de España en un Mundial no ha sido lo más acertado. No obstante, no es la primera vez que sucede: Antonio Conte con Italia y el Chelsea en 2016 o Louis Van Gaal con Países Bajos y el Manchester United en 2014.

 

Por cierto, a esas dos selecciones, que disputaron la competición sabiendo que su seleccionador tenía fecha de caducidad, no les fue nada mal. Por ello, debemos saber calibrar las críticas.

 

Si entre tantos entrenadores que el Real Madrid ha tanteado con equipo y sin equipo y con cláusulas y sin cláusulas al final se ha decidido por el seleccionador de una de las selecciones (valga la redundancia) favoritas a ganar el Mundial por algo será.

 

Quizás no sea por querer desestabilizar ni a Luis Rubiales, ni al grupo ni a sus 7 convocados (¿qué sentido tendría?). A lo mejor lo ha hecho por ser el candidato con la cláusula más suculenta. Si en su día se estableció esa cláusula por petición del propio Lopetegui poco se puede reprochar.

 

Pero si la cláusula se puso adrede desde la RFEF, seguramente será un error que en el futuro no se repetirá. Siempre que se quiera valorar al seleccionador de una candidata al Mundial.

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