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Rafael Viñals / Iñaki Gómez
8 de junio de 2018

El deporte ante el sistema tributario: Los derechos de imagen en el deporte profesional

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[Img #71454]1. Concepto Derecho de Imagen

 

El derecho a la propia imagen es, según el Alto Tribunal, un derecho de la personalidad, derivado de la dignidad humana y dirigido a proteger la dimensión moral de las personas, que atribuye a su titular un derecho a determinar la información gráfica generada por sus rasgos físicos personales que pueden tener difusión pública (Sentencia del Tribunal Constitucional de 26 de marzo de 2001).

 

En esa línea podría afirmarse que el derecho a la imagen conlleva una DOBLE DIMENSIÓN, por una parte positiva en cuanto sería el derecho a obtener, reproducir y publicar la propia imagen y a autorizar a terceros que lo hagan y por otra negativa, por englobar el derecho a prohibir la mera obtención o la reproducción y publicación de la propia imagen por un tercero que carece del consentimiento del titular para ello, existiendo, en consecuencia, un derecho a difundir y publicar la propia imagen y un derecho a evitar la reproducción de la misma.

 

De esta manera, el derecho a la propia imagen es un Derecho Fundamental constitucionalmente protegido, recogido en el Artículo 18.1 Constitución Española y desarrollado en los Arts. 2 y 7 de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, considerado como un derecho de la personalidad, cuya vulneración podría constituir motivo de Recurso deAmparo ante el Tribunal Constitucional (Art. 53.2 CE). Por lo tanto, se trata de un derecho que se caracteriza por ser irrenunciable, inalienable e imprescriptible. Además, se adquiere el derecho desde el mismo momento del nacimiento, es decir, originario e innato, y es oponible erga omnes (respecto a todos).

 

No obstante, cabe la posibilidad de ceder la explotación de este derecho a un tercero, siendo de vital importancia pactar expresamente si esta se produce con carácter exclusivo o no, puesto que, en principio, la exclusividad no se presume.

 

La figura de la cesión de los derechos de imagen se introdujo en la normativa tributaria en el año 1997 con el objetivo de intentar limitar ciertas prácticas implantadas entre artistas y deportistas de élite, consistente básicamente en separar las dos prestaciones de servicios existentes entre empresarios y trabajadores

 

2. Tributación de los Derechos de Imagen

 

La Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, establece en su Artículo 25, apartado cuarto “otros rendimientos del capital mobiliario” punto d), que aquellos rendimientos “procedentes del derecho a explotar la imagen o del consentimiento o autorización para su utilización” serán considerados como rendimientos del capital mobiliario.

 

Sin embargo, esto no significa que todo lo que perciba el deportista por la explotación de su imagen tenga esta consideración desde un punto de vista fiscal. Partiendo de esta premisa, la cesión de los derechos de imagen pueden considerarse:

 

1. Rendimientos del trabajo.

2. Rendimientos del capital mobiliario

3. Rendimiento de actividades económicas

4. Imputación de rentas

 

Rendimientos del trabajo

 

Conforme el artículo 17.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, se considerarán rendimientos íntegros del trabajo todas las contraprestaciones o utilidades, cualesquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven, directa o indirectamente, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas. Este supuesto acontecerá cuando el deportista profesional presté su trabajo vía contrato laboral con un club o entidad deportiva, canalizando a través del salario los derechos de explotación de la imagen del deportista.

 

Para que la explotación del derecho de imagen genere rendimientos del trabajo es necesario que la utilización de la imagen sea inherente e indisoluble del trabajo y que esas rentas no se deriven de una explotación diferenciada por parte de un tercero ajeno a la relación laboral. Por lo que tendrán esta consideración en el caso de que la cesión del derecho a la explotación de la imagen se realice a favor de su Club/SAD, siempre dentro del marco de la relación laboral que une a ambos. Esta premisa se encuentra recogida en el Artículo 28 del Convenio Colectivo del Fútbol, estableciendo“que lo que el deportista perciba del Club/SAD por este concepto, será considerado como rendimiento del trabajo.”

 

Cabe señalar que en la mayoría de los casos estos rendimientos no tendrán la consideración de rendimientos irregulares a los efectos del artículo 18 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, no viéndose por lo tanto favorecidos por la reducción del 30% y ello por cuanto se suelen cobrar de forma regular en las mensualidades correspondientes.

 

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