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Silvio Bogliari
19 de mayo de 2018

El nuevo reglamento de los intermediarios italianos

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[Img #69794]La temporada 2017/2018 en Italia ha sido una temporada de transición caracterizada por la introducción del VAR, que no ha evitado las inútiles polémicas y no lo hará  ni siquiera en España: pese a todo esto, la Juventus sigue siendo campeona merecidamente por la trigésimo sexta vez.

 

En tema de novedades, a finales de diciembre fue aprobada la "Ley de Balance" (ley de 27 de diciembre de 2017 n. 205), que introdujo importantes reformas para el futbol italiano, como la nueva repartición de los derechos televisivos. Además, en el art. 373 de la citada ley se modificó el régimen de los intermediarios italianos estableciendo un nuevo examen para los candidatos, diferentemente a cuanto se estipuló en 2015, cuando fue proclamada la deregulation de la profesión de intermediario permitiendo a todo el mundo de conseguir el título bajo pagamiento de 500 €.

 

La nueva reforma para ser intermediario fue implementada recientemente a través del Decreto del Presidente del Consejo de Ministros aprobado el 13 de abril de 2018 y publicado en el Boletín Oficial el 4 de mayo de 2018.

 

En primer lugar, cuando se producen algunas reformas de un sistema, es lógico esperar que sea algo novedoso, al paso con los tiempos. Sin embargo, ya desde las primeras líneas del decreto, se notan diferencias sustanciales con lo que exige la FIFA y con los otros ordenamientos deportivos europeos: por ejemplo, ¿por qué en esta nueva regulación nunca se utiliza el término “intermediario”?

 

Este nuevo decreto se refiere a los "intermediarios", como se definen en la mayor parte de Europa según lo que exige FIFA, con el término “agentes deportivos”; tampoco en el último reglamento italiano de 2015 existía la palabra "intermediario" ya que estos últimos se calificaban como “procuratori sportivi”. Por lo cual, en Italia sigue existiendo una evidente ignorancia de artículos como el 14 del Estatuto de FIFA (1) o el reglamento "Working with the Intermediaries" (2) siempre de FIFA.

 

Por lo menos a nivel terminológico, llegar a una uniformidad no debería ser imposible, ni complicado, también porque las diferencias terminológicas crean, y así se averigua en Italia, una profunda incertidumbre sobre la profesión de intermediario y las tareas que desempeña.

   

En segundo lugar, la norma que más destaca en este nuevo reglamento es aquella fijada en el art. 2 dedicado a los “requisitos subjetivos”. Dicho artículo establece que: “Pueden inscribirse en el registro nacional de agentes deportivos italianos los ciudadanos italianos o de otros Estados miembros de la UE en pleno disfrute de los derechos civiles, que no hayan sido condenados por delitos no culpables en los últimos cinco años, que posean un diploma de educación de escuela secundaria o calificación equivalente y que hayan superado con éxito el examen de calificación a que se refieren los siguientes artículos”.

 

Como es fácil entender de la lectura de ese precepto normativo, para ejercer la profesión de “agente sportivo” en Italia es suficiente un diploma y como si no fuera suficiente, el art. 2 otorga la posibilidad de realizar el examen con un título "equivalente" es decir, un título conseguido ni siquiera en un colegio público.

 

Lo que demuestra el articulo 2 es que el futbol italiano está muy lejos de mejorar y que ha perdido una ocasión para hacer un step hacia la modernidad y la profesionalización.

 

De hecho, si el fútbol italiano quiere mejorar, eso debe pasar necesariamente por su profesionalización y llegar a niveles nunca alcanzados hasta ahora: ¿hubiera sido tan extraño y difícil en 2018 permitir el examen de intermediario a quienes posee una licenciatura o un grado en derecho?.

 

Para ejercer la profesión de intermediario, no hace falta simplemente mirar unos partidos de fútbol, tanto en la televisión como al estadio o en algún sitio web ruso de streaming, ni siquiera hacer dos llamadas, sino que al revés es esencial saber redactar un contrato, conocer las normas de derecho deportivo y tener un conocimiento por lo menos básico del ordenamiento jurídico.

 

Y la profesionalización del sector de los intermediarios sería más que necesaria para evitar episodios como el siguiente, en que un intermediario italiano de los más conocidos intentó realizar una conducta que ni siquiera un estudiante del primer curso de derecho se habría planteado.

 

El pasado diciembre Mino Raiola presentó un escrito al Milan anunciando que habría presentado una demanda para pedir la anulación del contrato de Gianluigi Donnarumma (3) considerando que la novación del contrato firmada en julio fue viciada de violencia psicológica.

 

Según el intermediario, el joven portero italiano firmó bajo presión de los directivos del Milan, una novación del contrato con salario de 5,5 millones (antes cobraba 100.000 al año) y clausula rescisoria de 70.

 

Sin embargo, si nos remitimos al código civil italiano, las posibilidades que el contrato fuera anulado por violencia psicológica eran muy pocas.

 

El art. 1435 de código civil italiano invocado como amparo de parte del agente, establece: “La violencia debe ser de tal naturaleza de hacer impresión sobre una persona sensata y de hacerle temer de exponer a si mismo y sus bienes a un mal injusto y notable. En este asunto se presta atención, a la edad, al sexo y a la condición de las personas”, por lo cual, el legislador italiano decidió tutelar la parte perjudicada no de cualquier forma de violencia, sino que solo de aquellas con unas determinadas características.

 

A la luz de este articulo y de los hechos relativos al futbolista, si la violencia existió fue aquella de firmar una novación de contrato a 5,5 millones de € más primas, pero también firmar un contrato con uno de los mejores clubes del mundo: francamente la violencia psicológica y las presiones morales sufridas por el jugador y sobre todo "el mal injusto y notable" no se perciben.

 

Otro criterio que pide el art. 1435 al fin de la anulación del contrato es que la amenaza deba ser de tal naturaleza de hacer impresión en una persona sensata; en este caso, el código civil italiano no se refiere simplemente al constantissimus vir acuñado por el derecho romano, sino que a un hombre normal dotado de razonabilidad y que tenga la sensatez de no poner en peligro su persona y su patrimonio: cualquier persona dotada de sensatez habría firmado dicha novación con el A.C. Milan.

 

En fin, lo que consiguió el intermediario de Donnarumma fue desestabilizar a un joven jugador, pidiendo un aumento del sueldo y no dejándole conseguir el diploma, y claramente lo que no consiguió fue la anulación del contrato.

 

Total, fin de temporada desastroso para Donnarumma al punto que en el último partido de ayer contra la Atalanta, el portero lanzó su camiseta a los ultras del Milan y estos últimos se la devolvieron.

 

 

Silvio Bogliari

Baker Mckenzie

Madrid

14/05/2018

 

NOTAS:

(1) Art. 14 FIFA Statutes: “Member associations have the following obligations:

a) to comply fully with the Statutes, regulations, directives and decisions of FIFA bodies at any time […]”.

(3) Redacción de Iusport, “Raiola plantea al Milán la resción de Donnarumma por violencia moral”, en https://iusport.com/not/51908/raiola-plantea-al-milan-la-rescision-de-donnarumma-por-violencia-moral

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