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Guillermo Gil Sánchez
1 de mayo de 2018

A río revuelto o el atrevimiento del desconocimiento: a propósito de los eSports

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[Img #68350]O será una cosa o será la otra; o nuestros dirigentes están buscando un nuevo negocio o, sencillamente, no saben como encauzar el sistema educativo, limitándose a proponer acciones escaparatistas sin medir las posibles consecuencias. Lo cierto es que ambas posibilidades me alarman en mi tarea de formar ciudadanos.

 

Asisto perplejo al empecinamiento del Gobierno de Canarias en retorcer los mecanismos de los que dispone para incluir los videojuegos en nuestra sociedad. Después de serias y sonrojantes reprimendas parlamentarias por el intento desmedido de incluirlos en la Ley del Deporte, siguen insistiendo en llevar adelante el proyecto de desembarco de esta práctica a través de otro vaso comunicante, nuestro frágil sistema educativo.

 

Me pregunto qué hubiera pasado si, tanto los técnicos de los órganos consultivos de nuestro gobierno, como sus superiores políticos, se hubieran dedicado a trabajar en la Regulación del Ejercicio Profesional de la Actividad Física y el Deporte con la misma intensidad. A buen seguro se hubieran percatado que esta regulación sí que está avalada por el ingente número de canarios que ya entienden que, pasarse a un estilo de vida saludable a través de la práctica física reporta grandes beneficios en su estado de salud, en la ocupación de un tiempo de ocio activo y en el ahorro significativo del gasto sanitario general. Pero desgraciadamente esto no está aún en la agenda inmediata de nuestros regidores, por más que hayamos alzado la voz para formalizar esta cuestión. Mientras tanto, el intrusismo y la mala praxis navegan tranquilamente en esta laguna legislativa sin que a ninguno le preocupe.

 

También me resulta curioso observar como muchas de las opiniones que abogan por la inclusión de los videojuegos de competición como deporte, o como una cuestión de alto valor educativo, provengan de personas con escaso bagaje en la investigación científica asociada a este tema. Hablamos de personajes o personalidades que, hasta "antes de ayer", no habían escrito una línea sobre algo que ya tenía el cartel de "precaución" en unos países y de "peligro" en otros. A su vez, los representantes del Gobierno defienden la cuestión como si fueran expertos conocedores de este ámbito, pero no es así, aunque desgraciadamente esto sólo lo reconocen entre bastidores. Es más, si observamos con atención, hasta los nuevos gurús en este campo resultan que son los gurús de siempre con un nuevo "juguete-negocio" en la mano, y cuyo único indicador de relevancia es el económico o el de promoción personal.

 

Llegados a este punto me gustaría transmitirles algunas reflexiones que no caerán en el error de debatir si los videojuegos de competición son deporte o no. Atendiendo a razones puramente científicas, que son las que nos deberían interesar a la hora de tomar decisiones de este calado, es cierto que cada vez hay más publicaciones que hablan acerca de la idoneidad o no de la práctica de esta actividad, por lo que cada bando puede esgrimir las razones que crean oportunas, pero lo único que podemos afirmar con rotundidad es que el tema genera gran controversia a todos los niveles. Por lo tanto, creo que es momento de utilizar el sentido común: si fuera cierto que nuestros jóvenes escolares tienen una tasa de obesidad de las mas altas de Europa; si fuera cierto que nuestros hábitos alimenticios están empeorando; si fuera cierto que nuestros alumnos han aumentado el tiempo de sedentarismo y su nivel motor estuviese descendiendo, ? El sentido común me diría entonces que debería contrarrestar estos datos con acciones que los combatan.

 

Y en este punto viene mi gran duda: ¿la solución es introducir los videojuegos competitivos en el aula aludiendo a argumentos que, según nuestro propio Director Territorial, tienen que ver, entre otras, con que es una actividad que fomenta el desarrollo de la motricidad fina?

 

¿No me dice el sentido común que la práctica física no genera controversia, y además mejora muchos aspectos de la vida de nuestros alumnos?, ¿no me dice el sentido común que lo que necesitan nuestros alumnos es "motricidad gruesa"?, ¿no me dice el sentido común que es mas saludable implantar la tercera hora en Educación Física en lugar de empezar a repartir videoconsolas en los centros educativos?, ¿no me dice el sentido común que se deberían combatir primero cuestiones que ahora están descontroladas como el uso indiscriminado del móvil, o la venta y consumo de productos ultra procesados dentro de los centros educativos? Lo curioso del tema es que mientras el Gobierno Central da luz verde a las Comunidades Autónomas para que implanten una hora mas de Educación Física, e incluye los videojuegos en el Plan Nacional de Adicciones, nuestros jefes educativos, en Canarias, no hablan de ese aumento de la práctica física, pero sí de promocionar actividades que podrían llegar a convertirse en posibles adicciones.

 

Me gustaría acabar trasladándoles mi preocupación por el deterioro que está sufriendo la educación; es un ataque masivo a todos sus flancos, y nuestros dirigentes están dejando la solución de los problemas en manos de la creatividad de un profesorado sobrecargado de tareas docentes y burocráticas, algunas de ellas sin sentido. Nuestro alumnado sabe que estamos en franco deterioro y actúa en consecuencia, como no podría ser de otra manera. Veremos a quién culpamos cuando los resultados educativos vuelvan a colocar a los jóvenes canarios en el vagón de cola europeo, salvo que contrarrestemos el fracaso con la aparición de algún "gamer" profesional que justifique la medida.

 

Señoras y señores políticos, deben reflexionar más y mejor; no deben confundir tecnología con videojuegos, al igual que deben separar el concepto de gamificación con el uso de una consola electrónica en la escuela. En definitiva, a río revuelto ? ganancia de pescadores, y en esta tierra hay unos cuantos. Lo único que me consuela es que, si la videoconsola va a depender de la conexión en red de un centro educativo, el juego irá tan lento que los alumnos querrán practicar de nuevo actividad física no virtual.

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*Publicado en La Provincia

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