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EFE/IUSPORT
13 de marzo de 2018

Raúl Cano, acusado de estafa, se gastó 84.000 euros en un palco del Santiago Bernabéu

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El exfutbolista Raúl Cano, que estafó supuestamente unos 15 millones de euros a 774 inversores, se gastó 84.600 euros en alquilar durante seis meses un palco del estadio Santiago Bernabéu con capacidad para nueve personas, tanto para su uso personal como para llevar a clientes.

 

El contrato de cesión del palco con el Real Madrid firmado el 20 de diciembre de 2016 es uno de los documentos que figura en el sumario de este caso, al que ha tenido acceso Efe y que explica cómo engañó a cientos de inversores con una estafa piramidal mediante la empresa ARC, inscrita en diciembre de 2015 y vendida a un testaferro en julio de 2017.

 

Mediante este contrato, el exfutbolista del Alcorcón, que tenía su empresa basada en el exclusivo parque empresarial de La Finca, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), contrató el uso del palco 4079 hasta el 30 de junio de 2017, lo que le daba derecho a presenciar partidos de la Liga, Liga de Campeones de la UEFA (salvo la final), Copa del Rey (salvo la final) y Trofeo Santiago Bernabéu.

 

Todo ello por 84.600 euros en cuatro pagos aplazados, pero además se le daban seis invitaciones para partidos de la primera fase de la Champions League, otras seis para la Copa del Rey, un pase de aparcamiento, treinta invitaciones al Tour del Bernabéu, servicio de "catering" y azafatas y dos butacas adicionales en tres partidos a elegir.

 

Este palco lo usaba, según declararon testigos de este caso, tanto para ir él como para llevar a los inversores que resultaron engañados por su estafa piramidal, algunos de ellos jugadores del Alcorcón.

 

Esta estafa multitudinaria la investiga el juzgado de instrucción 10 de Madrid, pero varios de los afectados han pedido que el caso se traslade a la Audiencia Nacional, tribunal que empezó conociéndolo hasta que se inhibió en los juzgados de plaza de Castilla.

 

Varias decenas de ellos representados por Durán&Duran Abogados han presentado un escrito de ampliación de querella contra una treintena de personas más que trabajaban para Cano, entre ellos su mujer (que cobraba una nómina de 70.000 euros de ARC) y comerciales que captaban clientes, en el que piden que la causa vaya a la Audiencia.

 

Según esta defensa, hay indicios de que en este caso hay un delito de organización criminal "al ser un negocio defraudatorio de captación de capitales utilizando el engaño".

 

En estos momentos solo figuran como investigado el propio Cano, el presunto testaferro al que vendió la empresa por 1 euro y que dijo que aceptó a prestar su firma a cambio de 500 euros, y ARC.

 

La empresa de Cano llegó a captar a al menos 774 clientes que invirtieron alrededor de 15 millones de euros con la promesa de suculentos dividendos por inversiones en el mercado de futuros, concretamente en divisas.

 

Sin embargo, según los investigadores, esos beneficios nunca se generaron y las supuestas rentas se pagaban con el dinero que invertían nuevos clientes, en lo que supone el esquema clásico de una estafa piramidal.

 

Cano negó estas acusaciones ante los agentes y dijo que él no prometió ninguna rentabilidad concreta. "Lo que se ofrecía al cliente era la realización de inversiones, sin que se ofreciera ningún tipo de beneficio o rentabilidad a priori", dijo a la Policía.

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