Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
José Sellés
12 de marzo de 2018

Alfonso Noain: “El Museo del Deporte de España debe ser un gran polo de atracción de turismo"

Guardar en Mis Noticias.

"Hemos aprendido a mantener la esencia de las grandes gestas del deporte", indica el director del Museo del Deporte

Con el afán de inmortalizar los éxitos del deporte español, el Museo del Deporte, que apenas cuenta con poco más de dos años de vida, está comenzando a dejar un sello nostálgico en aquel rincón que visita. De momento diez ciudades ya saben lo que es juntar en un mismo espacio a Pau Gasol, Rafa Nadal, Fernando Alonso, Mireia Belmonte, Fermín Cacho o Federico Martín Bahamontes. Una constelación de leyendas nacionales e internacionales ideada y dirigida por Alfonso Noian, director del Museo del Deporte.

 

Noain atiende a IUSPORT para explicar las particularidades que esconde este proyecto, así como el desarrollo de esta combinación de juntar una idea de museo con el deporte, algo que, como él mismo reconoce, parece “antagónico”. Hasta el 22 de abril se puede visitar en el Centro Cultural de San Marcos de Toledo.

 

Pregunta: ¿Cómo surgió la idea de llevar adelante el primer museo de deporte ambulante en España?

 

Respuesta: La idea viene de 2007, cuando el alcalde Ruiz Gallardón llevaba en su programa la creación de un Museo del Deporte en Madrid. Una serie de consultores desarrollamos el proyecto que quedó aparcado por la fallida candidatura Madrid 2016 y la posterior crisis económica. A finales de 2015 algunas de las personas involucradas en el proyecto original decidimos impulsarlo. El hacerlo itinerante era casi una necesidad, ya que de esta forma se eliminaba de la ecuación el factor sede, que es el más complejo y costoso.

 

Ya han estado en nueve ciudades, ¿qué balance hace de la participación?

 

Muy positivo, pese a que ha supuesto un grandísimo esfuerzo de todo tipo. Hemos ido aprendiendo a reconocer el entorno, a hacer una producción logística eficiente, a colaborar con las instituciones públicas, a hacerlo atractivo para grandes marcas, y a mantener la digna esencia de lo que debe ser el legado de las grandes gestas del deporte. Especial mención al entusiasmo con el que acoge la exposición el colectivo escolar.

 

Hay deportistas de varias generaciones: ¿a quien está dirigido este museo?

 

No hay una edad. Diría que mayoritariamente al público familiar. El niño disfruta jugando, corriendo en el tartán o viendo las grandes zapatillas de los jugadores de baloncesto. El padre y la madre repasan la trayectoria de Induráin y sus cinco Tours. El abuelo recuerda a Bobby Charlton y aquel primer y único mundial de fútbol de 1966 para Inglaterra. Y todos reviven los triunfos actuales de Nadal, Alonso, Mireia, Pau, Iniesta…Observamos mucho intercambio de opinión intergeneracional.

 

Al ser dinámino parece un museo atípico. ¿Cómo surgió la idea de variar el concepto en este sentido?

 

Las palabras ‘Museo’ y ‘Deporte’ ya de por sí parecen antagónicas. Siempre tuvimos claro que una serie de objetos alineados y explicados no sería ni atractivo ni suficientemente didáctico. No sólo en la exposición, sino también en la palma de la mano con la app del Museo. Uno puede ir escuchando a los grandes narradores del periodismo deportivo o dando nuestra opinión acerca de cada uno de los deportistas. Es una máxima, la de la interacción, de la que no podemos prescindir.

 

Habla muy bien del Museo del Deporte que una institución deportiva como el CSD les apoye teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias que ha habido en los últimos años.

 

A decir verdad, el apoyo es más institucional que económico. Es complejo aún entrar en los Presupuestos Generales del Estado, no por voluntad sino por requisitos formales y coyunturales. Desde el primer momento contamos con su apoyo, así como con el de Marca España y de las instituciones locales de las ciudades que visitamos. Sin ellas sería inviable poder visitarlas y costear la complicada logística del Museo.

 

En la web se habla de que la ciudad y la comunidad son los principales beneficiarios de la exposición. ¿Cree que se debe potenciar este tipo de turismo deportivo en España?

 

Somos una potencia mundial en éxitos deportivos, pero ese punto aún no está en el argumentario oficial. El futuro Museo del Deporte de España debe ser un gran polo de atracción de turismo. Estoy convencido de ello. Manchester, con dos equipos icónicos de fútbol a nivel mundial, alberga desde hace pocos años el Museo de la FA (Federación Inglesa). Es un éxito absoluto. Es un lugar de peregrinación obligado para los visitantes a la ciudad británica. Y en Madrid y Barcelona los museos de ambos clubs ya tienen tantas o más visitas que la mayoría de museos de arte tradicionales.

 

¿Cuánto han ayudado las redes sociales a la difusión y crecimiento del Museo del Deporte?

 

Para nosotros son fundamentales y aún tenemos margen de mejora. Nos permite difundir información de servicio público, interactuar con deportistas y aficionados, y fidelizar a nuestros seguidores en España y otras partes del Mundo.

 

¿En qué grado ha ayudado al Museo del Deporte que en España ahora haya tantos deportistas ejemplares para los niños como Rafa Nadal, Pau Gasol, Mireia Belmonte o Andrés Iniesta?

 

Modestamente, es el objetivo que perseguimos. El resaltar lo icónico de las gestas, el recordar los deportistas que lo consiguieron y el esfuerzo y perseverancia que emplearon para llegar a su meta, debe ser el espejo para esos niños. Pero hacemos mucho hincapié en otros deportes menos populares, en los atletas paralímpicos, en el deporte femenino…Es un buen escaparate para aprender del mérito extraordinario que tienen esos atletas y ver las herramientas que utilizan en sus empresas.

 

¿Considera que este museo cumple una función didáctica en el sentido de que es una forma de que los más pequeños, que quizás no vieron correr a Fermín Cacho u otros deportistas de los 90, los conozcan de una forma práctica?

 

Fermín Cacho, Miguel Induráin, Abel Antón, Federico Martín Bahamontes, Quini, Pelé…Todos estos y muchos más que podríamos nombrar son lamentablemente desconocidos para los chavales. Todos admiran la zapatilla de talla 16,5 de Pau Gasol, su anillo y sus estadísticas. Pero en el Museo les enseñamos que hubo un pionero, de nombre Fernando Martín, que abrió la brecha siendo el primer español en jugar la NBA a finales de los 80 y que Pau de alguna manera tomó su testigo.

 

¿Esta experiencia puede servir para que los más pequeños aprendan los valores del deporte como el del esfuerzo en la medida en que se les enseña que no siempre se han tenido los resultados deportivos de ahora?

 

Es la consecuencia lógica. En ello hacen mucho hincapié los docentes que acompañan a los escolares. Salud, esfuerzo, deportividad…

 

¿Es esa ‘rotacionalidad’ por toda España lo que hace a este museo especial?

 

Sin duda. Me decían el otro día en Badajoz que no recordaban haber visto un Fórmula 1 por allí. Poder llevar la magia de las grandes gestas a sitios diversos y que no tienen acceso a tantos eventos internacionales es muy satisfactorio. Y eso que en Badajoz nos acompañaron dos medallistas olímpicos como Nuria Cabanillas y su oro en gimnasia, y Juancho Pérez con su bronce en balonmano, ambos en Atlanta 96. Es muy satisfactorio encontrar grandísimos deportistas, muchas veces anónimos, en las ciudades visitadas.

 

Está previsto que en 2020 se ubique definitivamente el museo en Madrid, ¿por qué en 2020?

 

No deja de ser una hoja de ruta que quizás incluso se adelante a 2019. 2020 debería ser el año de la consolidación del proyecto y del reconocimiento de que el Museo es un icono turístico de nuestro país.

 

¿En un mundo deportivo tan profesionalizado y tan ‘emburbujado’ se hace más difícil el proyecto?

 

Francamente nos ha costado encontrar el posicionamiento adecuado. En el ámbito cultural no somos un museo al uso. En el ámbito deportivo no tenemos una competición, unos resultados o una pasión semanal. Hemos tenido que demostrar que somos capaces de captar la atención del gran público y de preparar una gran exposición para que ese posicionamiento particular sea reconocido, respetado y valorado. Ahora sí que tenemos una entidad propia y clara.

 

¿Desde el punto de vista del acercamiento con el deportista, hubiera sido más fácil este proyecto 20 años atrás?

 

No es la principal dificultad, más allá del acceso a las grandes figuras internacionales que siempre es complicado. Aunque es verdad que cuanto más humilde es la disciplina más facilidades y más colaboran los propios protagonistas. Y hace 20 años el deporte no tenía el nivel de profesionalización que tiene ahora.

 

¿De las personalidades del deporte que ya no están cuál le hubiera gustado que estuviera en el Museo del Deporte?

 

Lo bueno del Museo es que ellos están, aunque nos dejaran hace tiempo. Hace pocos días que falleció Enrique Castro ‘Quini’. Es de los rincones más comentados estos días en Toledo. De alguna manera el ciudadano anónimo rinde su homenaje y procesa su admiración a esos ídolos admirando una camiseta con su firma. Por eso impulsamos el Museo. Los triunfos son efímeros. Pero las gestas deben perdurar en el tiempo.

 

De todos los objetos que hay, ¿cuál es el que costó más conseguir?

 

Te diría que los que aún no tenemos. De lo que podemos ver en la exposición todo lo que es NBA es complicado por lo inaccesible de sus atletas. También los Fórmula 1 y su delicada logística, las leyendas de fútbol extranjeras o las antorchas olímpicas. Quizás lo más anecdótico es que pedimos a Karim Abdul Jabbar – máximo anotador de la historia de la NBA – que nos firmara una camiseta dedicada. Se equivocó y escribió ‘To el Museo del Porte’. Así quedará para la posteridad.

 

¿Qué objeto es el que personalmente más ilusión le hace tener en el Museo?

 

Por su simbolismo la colección de todas las antorchas olímpicas desde que en 1968 pisara por primera vez suelo español. Aunque admiro profundamente la generosidad que tuvo Jesús García Bragado cediéndonos 6 de los 7 dorsales de los Juegos Olímpicos en los que participó (hubo uno, el de Atenas, que lo perdió). También fue una sorpresa encontrarnos con el obsequio del Adidas Tango que guardaba Poli Rincón de aquella mágica noche del 12-1 a Malta en Sevilla desde 1983. Estoy seguro de que si hablamos dentro de un año podré nombrarte otros tantos.

 

¿Se ha fijado en algún proyecto modelo en el que se haya apoyado o identificado para dirigir este museo?

 

Sí. Hemos visitado y tratado de obtener benchmarks del Museo Olímpico de Lausanne, del de FIFA de Zurich y el antes nombrado de la FA de Manchester. También nos fijamos mucho en el Children’s Museum de Miami, para integrar la parte participativa y formativa para los más jóvenes. Para la producción itinerante observamos la gran labor de empresa española, Musealia, que produce exposiciones como la de Titanic, Bodies o más recientemente Auschwitz.

 

Complete la frase: ‘Me gustaría que el visitante saliese del Museo…

 

Emocionado y nostálgico. Y sobre todo con ganas de recomendar la visita a sus amistades. Y creo que lo estamos consiguiendo.

Enlaces automáticos por temática
IUSPORT • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress