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Redacción de Iusport
12 de enero de 2018

Entre promesas de reforma, la FIFA sigue pagando sueldos millonarios

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A pesar de las promesas de reformarse y de aligerar las pérdidas monetarias, la FIFA, el órgano rector del fútbol mundial, pagó el año pasado a los miembros de su junta directiva cerca de diez millones de dólares, según un reportaje publicado en THE NEW YORK TIMES.

 

Según tres personas que tienen conocimiento directo de los pagos, la organización sin fines de lucro desembolsó salarios de 250.000 dólares para cada uno de los 37 miembros elegidos de su consejo, más miles de dólares adicionales en gastos de viajes. Las personas solicitaron no ser identificadas porque no están autorizadas para divulgar la información antes de que la FIFA la publique de manera oficial en marzo.

 

Ese nivel de compensación —para un consejo que tiene programado reunirse tan solo tres veces al año— excede por mucho los pagos en trabajos similares dentro de algunas de las empresas con fines de lucro más grandes del mundo. Al parecer, también contradice las promesas que hizo de forma repetida desde su elección en 2016 el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, de restaurar la credibilidad de la organización con una mejor disciplina fiscal.

 

A pocos meses de que inicie el Mundial de Fútbol de Rusia, la FIFA está en un periodo crítico: intenta convencer a los aficionados, a los socios de los medios y a los patrocinadores —quienes en conjunto la hacen una operación de mil millones de dólares al año— de que ha cambiado la cultura de la organización corrupta descrita en una serie de acusacionesque revelaron fiscales estadounidenses en 2015 y llevaron a la remoción del liderazgo de la organización.

 

Entre los despedidos después de esos escándalos están Sepp Blatter; a quien parecía ser su heredero, Michel Platini; y al adjunto principal de Blatter, Jérôme Valcke. Infantino ganó una elección especial para presidente en 2016, con las promesas de que reformaría la organización y de que mejoraría los pagos anuales dados por la federación a las asociaciones miembros.

 

La generosidad continua que ha demostrado tener hacia los miembros de su junta directiva genera cuestionamientos respecto del grado de seriedad con el que se está reformando.

 

“Debería haber algún tipo de justificación para ese monto, en especial en una organización sin fines de lucro”, comentó Alexandra Wrage, presidenta de la consultoría sobre gobernanza corporativa Trace International. Wrage ya había asesorado a la FIFA sobre las reformas de gobernanza corporativa antes de renunciar en 2013. Desde entonces, se ha vuelto una de las principales críticas de la organización.

 

“No veo la justificación en sus currículos, no veo la justificación en la presión del mercado”, opinó Wrage respecto de los pagos a los miembros de la junta. “Me cuesta entender”.

 

El Consejo de la FIFA remplazó un comité ejecutivo de 25 personas, parte de una iniciativa de la FIFA para dar nueva forma al nivel más alto de su dirección después de que arrestaran a algunos de los anteriores miembros.

 

La junta directiva de la FIFA es producto de las seis confederaciones regionales del mundo del fútbol. Además de sus salarios, los miembros son acreedores a pagos de 150 dólares al día, a viajes en clase de negocios y a alojamiento mientras asisten a las reuniones y eventos de la FIFA.

 

En un informe en el que analizó 331 empresas en 39 países, Lodestone Global –empresa que ayuda a que las firmas diseñen sus juntas directivas–, señaló que los directores no ejecutivos de las empresas privadas de un tamaño similar al de la FIFA deberían ganar cerca de 48.000 dólares al año.

 

Aunque sorprenda, la remuneración base de 250.000 dólares por asiento en el Consejo de la FIFA ya representa una forma de apretarse el cinturón: los miembros anteriores del comité ejecutivo recibían al menos 300.000 dólares en un pago anual y beneficios, incluidas prestaciones de 500 dólares al día y vuelos en primera clase para ellos y sus parejas.

 

Se espera que se divulguen los detalles acerca de los salarios de este año cuando la FIFA publique su estado financiero de 2017. La organización ha tenido un revés económico debido a sus problemas legales, al acumular más de cien millones de dólares en costos de representación y temas legales durante los últimos dos años. También ha tenido problemas para atraer patrocinadores que liguen sus marcas al Mundial.

 

La primavera pasada, la FIFA anunció una pérdida de 369 millones de dólares para 2016 y señaló que esperaba que esa cifra fuera mayor en 2017.

 

Aunque ha crecido en tamaño, la influencia de la junta directiva ha disminuido de manera considerable desde los días del comité ejecutivo. Ese grupo tenía el poder de tomar la decisión más importante de la FIFA: dónde realizar la copa. Los miembros del Consejo de la FIFA no tienen ese privilegio; en cambio, todos los miembros de la federación internacional votarán esos asuntos. Infantino está planeando asignar otras decisiones importantes a un grupo de siete personas que él encabezará junto con los seis directores de las confederaciones regionales.

 

La FIFA también ha eliminado los planes de pensión que pagaba a los exmiembros del comité ejecutivo y, a diferencia de lo que sucedió durante el Mundial en Brasil, en Rusia sus funcionarios no tendrán acceso a limusinas las 24 horas.

 

Sin embargo, la FIFA se sigue quedando corta. Los miembros de las juntas no ejecutivas de empresas que tienen un tamaño similar al de la federación futbolística —que llega a recaudar hasta 5500 millones de dólares en cada ciclo mundialista de cuatro años— ganan mucho menos en sus puestos, según una encuesta que realizaron algunas de las principales empresas de servicios profesionales en el mundo.

 

De hecho, las organizaciones como la FIFA no deberían pagar nada más que sus gastos a los miembros de sus consejos, según los lineamientos del National Council of Nonprofits, o consejo de organizaciones sin fines de lucro. Este promueve que los miembros de las juntas de organizaciones sin fines de lucro participen de manera voluntaria.

 

Por ejemplo, el Comité Olímpico Internacional, que tiene su sede en Suiza al igual que la FIFA, paga 900 dólares al día a los miembros ejecutivos de su junta directiva, los presidentes y las presidentas de las comisiones cuando están en funciones o viajando por razones de negocios relacionados con los Juegos Olímpicos.

 

En comparación, los funcionarios del fútbol en Asia ganan 50.000 dólares por trabajar en la junta directiva de su confederación. Los miembros de la mesa directiva del órgano rector del fútbol en Europa, UEFA, supuestamente reciben 100.000 dólares al año.

 

El dinero ha sido un tema central en el ascenso de Infantino hasta el máximo puesto dentro de la FIFA. El año pasado, mientras hablaba de forma regular sobre la reforma, obligó a dejar el cargo al expolítico portugués que había contratado para encargarse de realizar esas mismas reformas. Dicho funcionario, Miguel Maduro, afirma que perdió su trabajo después de resistirse a la presión de dar el visto bueno a los candidatos que respaldaban los líderes de la FIFA.

 

“Hay un enorme conflicto de intereses a nivel estructural en el corazón de la FIFA: la supervivencia de sus líderes depende de aquellos a quienes deben reformar”, escribió Maduro en un editorial que redactó junto con dos excolegas que renunciaron a la comisión de gobernanza de la FIFA, que encabezaba el portugués, a manera de protesta por el despido.

 

En la reunión de marzo, también se informará del salario de 2017 que recibieron Infantino y su adjunta, la secretaria general Fatma Samoura. En un inicio, Infantino trabajó sin sueldo después de mencionar que era un insulto la oferta de dos millones de dólares: un millón de dólares menos de lo que Blatter, su predecesor, había ganado en su último año. Posteriormente, Infantino aceptó 1,5 millones de dólares para 2016, aunque la FIFA accedió a restaurar un bono a partir de 2017. El tamaño de este bono sigue siendo una incógnita.

 

Después del Mundial de Brasil, Blatter recibió un bono de 12 millones de dólares. Habría recibido un bono de rendimiento de la misma cantidad si hubiera terminado el mandato presidencial de 2015 a 2019.

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*Publicado en THE NEW YORK TIMES

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