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Javier Pérez Villa
27 de noviembre de 2017

Actividades deportivas, exención de IVA y sociedades mercantiles

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[Img #57437]“¿Tengo una sociedad limitada dedicada a la realización de actividades deportivas, puedo solicitar la exención de IVA?”. “¿Podría acogerme a la exención de IVA realizando actividades deportivas a través de una sociedad anónima?.” Son éstas preguntas habituales en los despachos donde se llevan asuntos de gestión tributaria deportiva, y que se suelen plantear, o bien antes de iniciar la actividad, o bien una vez se está ya se está prestando a través de alguna otra fórmula asociativa (club deportivo elemental, básico, etc.)

 

Al respecto, y en la práctica, he encontrado bastante confusión, entre profesionales de distintos ámbitos. Desconcierto que, ésta vez, y sin que sirva de precedente, no está auspiciado por los vaivenes en los criterios interpretativos de la administración tributaria en España que, desgraciadamente, son indeseables compañeros de viaje de los profesionales dedicados al asesoramiento tributario en el mundo del deporte, en otros temas.

 

  • Planteamiento.

 

Hay que dejar sentado, con carácter previo, que el concreto supuesto de hecho que vamos a examinar es si las entidades mercantiles, que presten servicios relacionados con la práctica del deporte a personas físicas, se pueden acoger a la exención de IVA, establecida el en el artículo 20, uno, 13º letra e) de la Ley del citado impuesto.

 

En esta cuestión, la confusión no tiene su origen en la normativa fiscal, sino que, podría decirse, que es de carácter mercantil. ¿Puede una entidad sociedad mercantil, desarrollar su objeto social, sin la persecución de ánimo de lucro alguno?, uno de los requisitos exigidos por la ordenamiento tributario, para que pueda considerarse de carácter social, y así, en su virtud, poder optar a la buscada exención de IVA.

 

II. La exención de IVA.

 

La primera estación de este viaje, es sin duda el ya citado artículo 20, uno, 13º letra e) de la Ley 37/1.992, de 28 de diciembre, del Impuesto Sobre el Valor Añadido, que regula las exenciones en operaciones interiores.

 

En él se establece que estarán exentos los servicios prestados a personas físicas que practiquen el deporte o la educación física, cualquiera que sea la persona o entidad a cuyo cargo se realice la prestación, siempre que tales servicios estén directamente relacionados con dichas prácticas y sean prestados por las entidades o establecimientos deportivos privados de carácter social.

 

De acuerdo con lo anterior, dos son los requisitos de esta exención, uno de carácter objetivo y otro de carácter subjetivo:

 

1º) El objetivo, es doble. En primer lugar, ha de tratarse de una prestación de servicios. Por ello, quedan fuera del ámbito de la exención, las entregas de bienes, como por ejemplo, la venta de material deportivo.

 

Por otro lado, dicha prestación tiene que estar directamente relacionada con la práctica del deporte o la educación física por una persona física. Por ello, y a modo de ejemplo, no se considera que estén directamente relacionados con la práctica deportiva, el arrendamiento de espacios con fines distintos al de ser usados por los deportistas (restaurantes, cafeterías, etc.); servicios de restauración, cafeterías, tiendas, reserva de espacios para eventos, etc.

 

2º) El subjetivo, también es doble. Por un lado, el prestador de los servicios ha de ser una entidad o establecimiento  deportivo, de carácter social.

 

Y por otro, los sujetos receptores de los servicios prestados, han de ser personas físicas, los practicantes de las actividades deportivas. Y ello, independientemente de que el pagador de dichos servicios sea, el colegio, el club, o la asociación, o cualquier otro tipo de entidad, a través del cual, se presten esas actividades.

 

III. El carácter social.

 

Este es el quid de la cuestión. ¿Que es tener carácter social?. ¿En qué consiste?. A estos efectos tributarios, la respuesta la encontramos, en los artículos 20, tres, de la Ley, y en el artículo 6 del Reglamento del Impuesto sobre el valor añadido del mismo Impuesto.

 

De acuerdo con lo anterior, para obtener la calificación de entidad o establecimiento privado de carácter social, será necesario cumplir los siguientes requisitos:

 

1º) Carecer de finalidad lucrativa, y dedicar, en su caso, los beneficios eventualmente obtenidos al desarrollo de actividades exentas de idéntica naturaleza.

 

2) Los cargos de presidente, patrono, o representante legal deberán ser gratuitos y carecer de interés en los resultados económicos de la explotación, por sí mismos, o a través de persona interpuesta.

 

3º) Los socios, comuneros, o partícipes de las entidades, o establecimientos, así como y sus cónyuges, o parientes consanguíneos, hasta el segundo grado inclusive, no podrán ser destinatarios principales de las operaciones exentas ni gozar de condiciones especiales en la prestación de los servicios.

 

En el primero de los tres requisitos antes mencionados, es en el que pueden surgir las duras. ¿Puede una sociedad mercantil carecer de finalidad lucrativa?. A nadie se le escapa, que la sociedad mercantil, llevaría en su ADN, si lo tuviera, el ánimo de lucro. Es algo inherente a la misma. El fin último de toda empresa, es la obtención de lucro. ¿Impide esta característica, que una sociedad mercantil puede disfrutar de la exención examinada?. La respuesta a esta pregunta, debe ser negativa.

 

Y ello, por la interpretación que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, hace del artículo 13.A.1. letra m) de la Directiva 2006/112/CE, de 28 de noviembre, relativa al Sistema Común del Impuesto sobre el valor Añadido, de cuya transposición resulta, nuestro artículo 20. tres, (Asunto C-174/00, Kennermer Golf).

El Tribunal establece que una cosa es, que en el ejercicio de una actividad económica, una organización obtenga un beneficio, es decir que sus ingresos sean superiores a gastos. Y otra bien distinta, el destino que a esos beneficios se de por parte de la entidad.

 

Nada impide que un club deportivo elemental obtenga beneficios, y no por ello deja de ser una entidad sin ánimo de lucro, y por ello susceptible de solicitar la exención de IVA. De hecho, aunque dicha obtención de beneficios no sea su finalidad, desde luego será no sólo aconsejable, sino necesaria, para su viabilidad, puesto que su propia actividad, se puede ver comprometida en caso contrario.

 

Éste es, sin duda, un concepto a revisar, en nuestro ordenamiento. Quizá si se admitiera que un club deportivo pueda perseguir el lucro como una de sus finalidades, se podría acabar, con dependencia que tienen estas entidades privadas, de los ingresos públicos (vía subvenciones, ayudas, etc.), haciendo así un deporte de base más fuerte y menos sujeto a los avatares presupuestarios, o vaivenes políticos. Aunque es ésta otra cuestión, merecedora sin duda de tratamiento a parte.

 

Volviendo al sujeto que nos ocupa, lo que verdaderamente es trascendente a éstos efectos para el Tribunal, es que el beneficio obtenido no sea repartido entres sus socios o accionistas, sino que se reinvierta en las actividades cuya exención se interesa. Ello implica que una sociedad mercantil, que tenga establecido en sus estatutos que los beneficios generados, no serán repartidos entre sus socios, sino reinvertidos en su actividad deportiva, cumpliría el citado requisito.

 

Si además de cumplir el primer requisito, se establece, también en estatutos, que el cargo de administrador es gratuito, también se cumpliría con el segundo de los requisitos mencionados.

 

Por último, si ninguno de los socios o accionistas, ni sus cónyuges o parientes consanguíneos, hasta el segundo grado inclusive, son destinatarios principales de las operaciones exentas, ni gozan de condiciones especiales en la prestación de los servicios, lo que será además lo habitual, se cumpliría también el tercer y último requisito, por lo que la sociedad mercantil, puede disfrutar de la exención de IVA.

 

IV. Conclusión.

 

A pesar de ser un tema, como ya avanzaba pacífico a nivel doctrinal, aún se pueden detectar, en la práctica diaria, dudas a cerca de ésta cuestión.

 

La respuesta a las preguntas que con las que arranca este breve artículo, ¿tengo una sociedad limitada dedicada a la realización de actividades deportivas, puedo solicitar la exención de IVA?, o ¿podría acogerme a la exención de IVA realizando actividades deportivas a través de una sociedad anónima?, debe de ser afirmativa, siempre y cuando se cumplan los requisitos anteriormente descritos.

 

Javier Pérez Villa

Abogado

LOS SITIOS ABOGADOS, S.L.

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