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Roberto Ojeda García
31 de julio de 2017

eSports: ¿Qué raro que seamos pioneros en algo?

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[Img #49602]La inclusión de “americanismos” en nuestra rica lengua siempre ha estado precedida de una incuestionable polémica. Cualquier término asimilado procedente de alguna derivación de un anglicismo, puede ser empleado con mayor o menor acierto según el contexto en el que se emplee.

 

Ante la polémica suscitada en fechas pasadas acerca de la inclusión de los “e-sport”, dicho sea de paso, término NO reconocido por la Real Academia Española de la Lengua, en la Ley Canaria del Deporte, han quedado en evidencia las medias verdades que determinados colectivos parasitarios de la Educación Física y de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, han reivindicado.

 

Personalmente, fui invitado a una reunión en la ULPGC para opinar y cooperar hacia la mejora del articulado de la nueva Ley Canaria del Deporte que se pretende, sea una realidad en breve plazo. Mi presencia estuvo ligada a mi especialidad (las Infraestructuras deportivas) y todo lo que el articulado actual y el borrador que circula por sectores de opinión diversos tienen en común.

 

Una vez tratados los epígrafes específicos asociados a esta especialidad, se comenzó a tratar el asunto que nos entretiene desde hace semanas, los “e-sport”/videojuegos. Para un profesional de la Educación Física (a propósito, con mayúsculas, ya que se trata de una ciencia reconocida internacionalmente, al igual que el Derecho, por ejemplo), se trata de un debate carente de sustento, ya que cualquier principio elemental de definición de la palabra deporte, conlleva la presencia de motricidad que modifique, entre otros muchos factores, el fisiológico (López-Chicharro y Fernández-Vaquero, 2006).

 

Las consecuencias fisiológicas del sedentarismo (estar sentado muchas horas delante de un ordenador, por ejemplo), no las vamos a descubrir ahora, son negativas en todas las variables que se le asocien (Moncada, J. y Chacón, Y., 2012), conduciéndonos a problemas circulatorios, renales, y sobre todo, funcionales a nivel motórico, incluso en los dedos pulgares, los cuales terminan atrofiándose y generando tendinitis crónicas si abusamos del uso de dispositivos tecnológicos como los empleados en los videojuegos, sí videojuegos (término que sí figura en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua), por tanto pasaré a omitir en este texto el término “e-sport”, ya que para nuestra lengua NO existe (qué ridículo nacional e internacional haríamos legislando en Canarias sobre terminología inexistente en nuestro idioma).

 

La propia Educación Física y, por ende todas las modalidades deportivas que conforman el Currículo normativo vigente de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias para los niveles de Educación Obligatoria y Bachillerato, tienen su fundamentación en las llamadas Competencias Básicas. Como competencia asociada a la Educación Física encontramos la Competencia Motriz, argumentada según el alumnado desarrolla sus capacidades físicas y coordinativas a través del movimiento (reseña 1).

 

Otras competencias asociadas de enorme vinculación con el tema que nos ataña son la Competencia de Conocimiento e Interacción con el mundo físico (LOE, reseña 2) y la actual Competencia social y cívica (LOMCE, reseña 3). Reconozco que mi etapa preadolescente, estuvo marcada por los videojuegos. Con mi ZX Spectrum, pasaba horas y horas entretenido en resolver los enigmas que me planteaban los juegos que compraba o me pasaban pirateados. Debo reconocer que, en muchos casos, sacaron lo

 

más sucio de mi ser, ya que perder una “partida” cuando llevabas una hora intentando ganarle a la maquinita, generaba una frustración que manifestaba toda mi capacidad incívica y antisocial (reseña 3), efectos que son refrendados científicamente por estudios como los desarrollados por Tejeiro-Salguero y Colaboradores (2009) o Healy, N. y Owen,

 

N. (2010). Entre otras lindezas asociadas a la práctica habitual de videojuegos se argumentan la adicción, agresividad, aislamiento social, descenso del rendimiento escolar, desplazamiento de otras actividades, conducta delictiva o antisocial, juego patológico, consumo de sustancias o trastornos médicos. Como podrán vincular, todos estos efectos son inversamente proporcionales a los efectos de la práctica de actividad físico-deportiva habitual. Sobre otra característica relativa al contexto educativo, podemos referenciar la interacción con el mundo físico. Huelga comentario alguno al intentar asociar en igualdad, un entorno virtual (videojuego) con un entorno activo, abierto y en ocasiones cambiante que, además, afecta directamente a la propia actividad deportiva (el mar, la montaña, el viento, las diferentes superficies de juego (reseña 2). Sobre la competencia motriz, creo que sobran las palabras. No existe motricidad asociada a la actividad en los videojuegos (reseña 1).

 

De todas las experiencias debemos obtener un aprendizaje significativo. A título personal, nunca se me ocurrirá opinar sin criterio de aquello de lo que no soy profesional. No opinaré nunca sobre leyes, normativas y acciones relacionadas con el Derecho, ya que mi formación y mi criterio profesional abarcan el campo de la Educación Física, pero tenemos un problema enquistado desde hace mucho tiempo que no hemos logrado solventar. La falta de criterio y la intromisión hacia nuestra ciencia que colectivos de otras especialidades y personajes de dudosa credibilidad creen poseer (sobre todo del sector del Derecho) en la simplona creencia de que todo el mundo puede opinar sobre ella. Hagamos entre todos un reconocimiento de nuestra realidad, de nuestras capacidades y de nuestro currículum para saber dónde se encuentran nuestros límites y cómo podemos generar acciones que se traduzcan en el interés general, no en el particular.

 

Debo reconocer que ya no me sorprende negativamente, lo cual convierte el hecho en una práctica habitual de estos individuos, encontrar profesionales de la Educación Física cuya principal dedicación se centra en “alegrar el oído” y ser políticamente “correctos” (aunque activamente prostituyan su criterio), generando opiniones que distan mucho de los aprendizajes y vivencias que hemos recibido al amparo de nuestra Facultad de Educación Física. Hemos tenido la desgracia de que se han alzado en profesionales de opinión en radios y medios escritos, aunque en este caso, la culpa pasa a ser de la política y quienes los amparan, y de los medios de comunicación que les dan cobertura mediática. Podríamos estar de acuerdo en determinar que sobran en nuestro sector, pero, pensándolo bien, es mejor que continúen desvariando para que a nuestros futuros profesionales de la Educación Física les queden meridianamente patentes, los diferentes niveles y capacitaciones que existen en nuestra profesión.

 

Como última pregunta (que pretende ser una activa toma de conciencia para nuestros gobernantes),  solo  me  queda  referirme  a  los  principios  de  la  investigación  y  la innovación con carácter general. ¿Seríamos pioneros al incluir los videojuegos en la Ley Canaria del Deporte?. La delgada línea que delimita calificar algo como “pionero” o hacer el ridículo más espantoso es mínima, lo que me conduce a realizar una serie de preguntas:

 

¿Por qué NADIE ha legislado los videojuegos, incluyéndolos dentro de sus Leyes Autonómicas o Estatales del Deporte hasta ahora en España?

 

¿Por qué Francia legisló los videojuegos hace años dentro de una Ley Estatal Digital y no dentro de su Ley Estatal del Deporte?

 

¿Qué interés o intereses pueden vincularse al hecho de incluir los videojuegos en la Ley Canaria del Deporte, dándoles cobertura legal por medio de este sector de la actividad físico-deportiva aquí en Canarias, y no mediante el sector de la informática y las telecomunicaciones, como en otros países ya ocurre?.

 

Por último, seamos pioneros en todo lo que pretendamos y que, realmente pueda tipificarse como tal. No seamos pioneros en convertirnos en el hazmereir nacional e internacional con una Ley Canaria del Deporte que incluya los videojuegos.

 

Roberto Ojeda García* Colegiado Nº 8192

*Doctor en Educación Física, Funcionario del Gobierno de Canarias y Profesor de la FCAFD de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

 

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REFERENCIAS

 

Healy, N. y Owen, N.: Conducta sedentaria y biomarcadores del riesgo cardiometabólico en adolescentes: un problema científico y de salud pública emergente. Revista Española de Cardiología; Vol.63, Número 03; (2010).

López-Chicharro, J. y Fernández-Vaquero, A: Manual de Fisiología del ejercicio. Editorial Médica Panamericana  (2006).

Moncada, J. y Chacón, Y.: El efecto de los videojuegos en variables sociales, psicológicas y fisiológicas en niños y adolescentes. Retos. Nuevas tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación. nº 21, pp. 43- 49 (2012).

 

Tejeiro-Salguero, R., Pelegrina del Río, M. y Gómez-Vallecillo, J.L.: Efectos psicosociales de los videojuegos. Revista Internacional de Comunicación Audiovisual, Publicidad y Literatura, 1 (7), 235-250. (2009).

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