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Javier Rodríguez Ten
13 de julio de 2017
Vitolo y el Sevilla: ¿y si tras "deshacer" el ordenador no deja "guardar"?

El nuevo 'contrato' de renovación de Vitolo con el Sevilla podría ser válido

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Al parecer, el futbolista del Sevilla "Vitolo" llegó a un acuerdo con su Club y después no lo materializó ni cumplió, generándose la operación que está hoy en boca de todos. Como adelantamos ayer en RADIO MARCA, la cosa no es tan sencilla, puesto que el acuerdo verbal podría tener plena validez jurídica y, además, la entidad sevillista podría disponer de pruebas que lo acreditan. Analizamos este aspecto puntual de esta compleja maniobra.

El icono de "deshacer" que al parecer pulsó Vitolo con el Sevilla, tras acordar su renovación/ampliación de contrato, podría tener problemas para "guardar". El sistema podría obligar al usuario a utilizar la versión anterior.

 

Dejando ya el símil informático, lo cierto es que el momento de la perfección de los contratos, es decir, el momento a partir del cual vinculan a las partes, la mayor parte de las veces no es (al menos legalmente) el de la firma escrita en un documento formal, sino el del consentimiento verbal o escrito por otros medios. Y esto podría acontecer en el presente supuesto.

 

El Estatuto de los trabajadores, tanto en su versión actual (Real Decreto Legislativo 2/2015) como en la anterior, dispone (ahora en el artículo 8) que el contrato de trabajo se podrá concertar por escrito o de palabra, siendo igualmente válido de ambas formas. Hay no obstante algunas singularidades. La más llamativa es la exigencia de forma escrita para los contratos por tiempo determinado cuya duración sea superior a cuatro semanas, que parece aplicable al presente supuesto.

 

Artículo 8. Forma del contrato.

1. El contrato de trabajo se podrá celebrar por escrito o de palabra. Se presumirá existente entre todo el que presta un servicio por cuenta y dentro del ámbito de organización y dirección de otro y el que lo recibe a cambio de una retribución a aquel.

2. Deberán constar por escrito los contratos de trabajo cuando así lo exija una disposición legal y, en todo caso, los de prácticas y para la formación y el aprendizaje, los contratos a tiempo parcial, fijos-discontinuos y de relevo, los contratos para la realización de una obra o servicio determinado, los de los trabajadores que trabajen a distancia y los contratados en España al servicio de empresas españolas en el extranjero. Igualmente constarán por escrito los contratos por tiempo determinado cuya duración sea superior a cuatro semanas. De no observarse tal exigencia, el contrato se presumirá celebrado por tiempo indefinido y a jornada completa, salvo prueba en contrario que acredite su naturaleza temporal o el carácter a tiempo parcial de los servicios.

Cualquiera de las partes podrá exigir que el contrato se formalice por escrito, incluso durante el transcurso de la relación laboral.

3. El empresario está obligado a comunicar a la oficina pública de empleo, en el plazo de los diez días siguientes a su concertación y en los términos que reglamentariamente se determinen, el contenido de los contratos de trabajo que celebre o las prórrogas de los mismos, deban o no formalizarse por escrito.

(...)

 

De manera añadida, el Real Decreto 1006/1985, de 26 de junio, que regula la relación laboral de los deportistas profesionales (aplicable al supuesto), dispone en su artículo 3.1 que:

 

El contrato se formalizará por escrito en triplicado ejemplar. Un ejemplar será para cada una de las partes contratantes, y el tercero se registrará en el INEM. Las entidades sindicales y deportivas a las que en su caso pertenezcan jugador y club podrán solicitar del INEM las certificaciones correspondientes de la documentación presentada.

 

Y el artículo 21 remite al Estatuto de los Trabajadores como Derecho supletorio. El vigente Convenio colectivo del fútbol profesional, salvo error, no aporta nada sobre el particular.

 

El planteamiento es claro: ¿es lo mismo a efectos legales "celebrar" que "formalizar" o "constar"? Si no lo es, cabe que el contrato se perfeccione verbalmente pero que después deba constar por escrito a efectos de probar su contenido, y si no existe que se generen determinadas consecuencias (por ejemplo, que se presuma la contratación indefinida, algo que sin embargo no es posible conforme al artículo 6 del Real Decreto 1006/1985). Si lo es, estamos hablando de que los contratos de deportistas profesionales deben formalizarse necesariamente por escrito para su validez. La respuesta la buscamos en la jurisprudencia. Y destacamos dos pronunciamientos.

 

En primer lugar, la Sentencia de 26 de marzo de 1992 de la Sala de lo social del TSJ de Madrid, curiosamente en un caso en que también está implicado el Atlético de Madrid. A destacar que:

 

IV.- El día 5-5-1990, la entidad demandante hizo entrega el demandado señor R. M. de la comunicación escrita obrante a los folios 232 y 233 que igualmente se dan por reproducidos, haciéndole saber que «tiene un contrato en vigor con nuestra Entidad que finaliza el próximo 30-6-1991 por lo que cualquier vinculación a otro Club por su parte, como ya se ha producido con el "Fútbol Club Barcelona", es un claro incumplimiento que produce daños importantes que en su momento se cuantificarán», así como que «como Ud. muy bien conoce al margen de las acomodaticias declaraciones que viene haciendo, Ud. tiene convenido el nuevo contrato con nuestro Club por un período de cuatro (4) años a partir del próximo 30-6-1991 que no solamente se trata de un contrato verbal válido e incuestionable, sino que como complemento como Ud. muy bien sabe, tenemos el documento signado con su conforme que recoge las específicas condiciones del nuevo compromiso a suscribir oficialmente», y manifestándole que «sería aconsejable que mientras se resuelve su situación, con esta nuestra expresa autorización, no acudiera a los próximos entrenamientos ya que sabemos muy bien que para prohibirle la entrada es necesaria la apertura de Expediente Disciplinario».

 

La sentencia no niega validez al contrato verbal que pudiera haberse realizado, sino que resuelve en contra del Atlético de Madrid por no poder demostrar su existencia como tal (es decir, una voluntad inequívoca de las partes respecto de una relación laboral): "por otro lado, la supuesta prórroga verbal del contrato antes referido y que la parte demandante pretende haber alcanzado, no ha sido acreditada en modo alguno su existencia".

 

Sin embargo, la Sentencia de la Sala de lo Social del TSJ de Cataluña de 29 de mayo de 2014 es mucho más clara al respecto. El Fundamento Jurídico Séptimo (textual) dice así:

 

"El contrato de trabajo que ligaba a las partes no se formalizó por escrito. La ausencia de una forma escrita en cuanto a la suscripción del contrato podrá tener otros efectos, pero el contrato del deportista profesional concertado de forma verbal con un determinado club posee plena eficacia jurídica, pues el requisito de forma exigido en el art. 3.1  del RD 1006/1985 no lo es con efectos constitutivos, "ad solemnitatem", sino que se trata de una forma exigida a efectos de prueba, en términos similares a los que figuran en el art. 8.2 (del antiguo ET), que establece la forma escrita para la celebración de cualquier contrato de trabajo.

No consta la duración contractual pactada, por lo que, a falta de pacto en contrario, hay que entender que se pactó por la duración propia de una temporada de la competición oficial (10 meses -septiembre a junio-) y que fue prorrogada de forma tácita al inicio de las siguientes temporadas. Debemos recordar que, en lo referente a la duración del contrato, la separación del RD 1006/1985 en relación con la normativa común del ET es clara y nítida. Frente al principio de preferencia por el contrato de duración indefinida, consagrado en el art. 15 ET (con independencia de sus quiebras, cada vez más importantes), el contrato de los deportistas profesionales es, por esencia, de duración determinada. El art. 6, párrafo primero, del citado RD establece que "La relación laboral especial de los deportistas profesionales será siempre de duración determinada, pudiendo producirse la contratación por tiempo cierto o para la realización de un número de actuaciones deportivas que constituyan en conjunto una unidad claramente determinable o identificable en el ámbito de la correspondiente práctica deportiva". En el presente caso, como se ha dicho, la temporada oficial de 10 meses es el período para el que debe entenderse concertado el contrato, pues representa esa "unidad claramente determinable o identificable en el ámbito de la correspondiente práctica deportiva". No habiéndose pactado tampoco una prórroga automática, la prórroga requiere del mutuo acuerdo, expreso o tácito, de las partes".

 

Parece, por tanto, que si existió ese acuerdo verbal entre el jugador y el Sevilla FC, y que además puede demostrarse dicha circunstancia de manera válida en un juicio (e-mails, grabación de llamada, whatsapp), la operación de Vitolo podría acarrear importantes costes adicionales para el jugador y/o la U.D. Las Palmas y/o el Atlético de Madrid, en función de como se haya articulado esta curiosa triangulación respecto de la que no es descabellado pensar que FIFA (una vez el jugador recale en el club madrileño, o dado el gran bombo mediático existente, a lo mejor antes) abra una investigación y pueda haber consecuencias al considerar la operación en fraude de ley y consiguiente quebrantamiento de sanción.

 

Al respecto, les recomiendo los comentarios de Iván Palazzo en IUSPORT sobre las investigaciones y sanciones de FIFA respecto de "traspasos puente" en Sudamérica, en que se "vende" el jugador a un club de categoría muy baja (lo que no genera derechos de formación/solidaridad) e inmediatamente después desde ese nuevo club y sin ese coste añadido ya para el comprador real, se ficha al jugador. Para este compañero, experto en la materia, la operación de Vitolo sería legal porque no es un traspaso inmediato sino que hay meses de por medio en los que el jugador sería realmente miembro del equipo y alineado con la U.D. Las Palmas; sin embargo, es cierto también que en estos otros supuestos no existe la limitación de inscripción que sí acontece ahora, y por lo tanto que el posible fraude de ley no puede efectuarse sino de esta manera. También es cierto que la consecuencia real del castigo (la no inscripción dos ventanas de fichajes) se ha materializado y cumplido, con independencia de otras operaciones contractuales ajenas a ésta que se hayan podido estar realizando. No obstante, yo no las tendría todas conmigo; y ya sabemos cómo las gasta FIFA...

 

*Profesor de la Universidad San Jorge y abogado en el Dpto. de Derecho deportivo de Crowe Horwath

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