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José Sellés | Palma de Mallorca
20 de junio de 2017

Las restricciones normativas para confeccionar una plantilla en Segunda B

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[Img #45932]A poco menos de dos semanas para que oficialmente se abra el periodo de inscripción de futbolistas, la mayoría de los directores deportivos tienen perfilada su hoja de ruta.

 

Los planes de quienes diseñan los proyectos suelen ser más conocidos en equipos de Primera y Segunda división, pero las plantillas en 2ªB están sujetas a un conjunto de limitaciones que en muchos casos se desconocen.

 

La categoría de bronce del fútbol español, al ser considerada una categoría semiprofesional, ya no está regida por la normativa de la LFP, sino que es la Real Federación Española la que la gestiona y organiza.

 

La primera limitación se recoge en el artículo 121.2 del Reglamento de la RFEF: en 2ª división B solamente podrán inscribirse un máximo de 22 fichas. Tanto en Primera como en Segunda, el número máximo que se permite es de 25, pero esta medida fue aplicada en su día para ayudar a los clubes de la categoría a reducir el gasto económico en plantilla.

 

Si un equipo dispone de más de 22 jugadores, o se les hace ficha del filial o se les deja sin ficha. No obstante, todos los jugadores del filial que tengan más de 23 años no podrán jugar con el primer equipo teniendo ficha del filial. Hay una segunda limitación que guarda relación con la primera.

 

De las 22 fichas máximas que se permiten, solo puede haber un máximo de 16 jugadores mayores de 23 años. Eso implica que las seis plazas restantes, si el club quiere cubrirlas, lo deberá de hacer con jugadores que tengan 23 años o menos. No obstante, no se obliga a hacer ficha a 6 jugadores del filial menores de 23 años.

 

Los jugadores del Mallorca, calentando antes de un partido esta pasada temporada / Imagen: José Sellés
 

Por otra parte, el reglamento federativo recalca que todas las plantillas deberán de tener un mínimo de 8 jugadores con licencia profesional. En 2011 bastaban 6 jugadores, pero se ha querido renovar la reglamentación con el fin de profesionalizar la categoría.

 

Es un requisito indispensable cuyo incumplimiento podría suponer la no participación en la liga. Sin embargo, la mayoría de los clubes de 2ª división B ya están profesionalizados.

 

La limitación económica es evidente. Al ser una categoría semiprofesional, los 80 clubes de Segunda B no participan en el reparto de los derechos de televisión aprobado en el Real Decreto de abril de 2015. No obstante, los cuatro equipos descendidos a la categoría de bronce, reciben una ayuda por parte de la Liga para menguar el trauma que supone la pérdida de la categoría.

 

Así, UCAM Murcia, RCD Mallorca, Elche y Mirandés recibirán una ayuda de aproximadamente 1.250.000 euros de la Liga, por lo que esta próxima temporada partirán con una leve ventaja presupuestaria. Esta ayuda no se debe a la intromisión de La Liga en competencias que no son suyas, sino en lo acordado en el Real Decreto, en la medida en que estos clubes han jugado en 2ª división.

 

Pero si algún beneficio puede tener una plantilla en Segunda B con respecto a Primera y Segunda división lo encontramos en la inscripción de jugadores extracomunitarios. Es decir, jugadores nacidos fuera de España o fuera de la Unión Europea. La Federación permite la inscripción ilimitada de jugadores extracomunitarios hasta llegar al máximo de 22.

 

No obstante, matiza que deberán de acreditar su residencia legal en España. Además, el reglamento establece que los jugadores extracomunitarios correctamente inscritos quedarán encuadrados en la organización federativa con idénticos derecho y obligaciones y bajo la misma normativa que los inscritos en base a la regla general. En el caso de que el permiso de residencia se estuviera procesando, se deberá de formular una solicitud concreta a la RFEF.

 

Por último, cabe destacar que en 2ªB no hay ningún tipo de control económico, lo que supone una espada de doble filo. Por una parte, los clubes no tienen que presentar ningún borrador a principios de temporada justificando lo que van a ingresar.

 

Pero, por otra parte, eso obliga a que los clubes tengan que gestionar muy bien su patrimonio líquido sin la ayuda ni la supervisión de nadie para asegurarse el cumplimiento de todas las obligaciones durante la temporada.

 

La 2ªB es la categoría en la que hay más descensos administrativos. Los clubes deberán de asegurarse con el capital que dispongan en agosto de poder pagar a toda la plantilla. Puesto que de lo contrario, cualquier denuncia contra el club no satisfecha antes del 30 de junio puede esterilizar todo lo conseguido sobre el terreno de juego.

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