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Ramón Fuentes
3 de abril de 2017

¿Qué consecuencias podría traer el Barcelona B - Eldense?

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Una posible alteración del resultado por las apuestas está recogido desde el 2010 en el Código Penal, concretamente en el artículo 286 bis. También el Codigo Disciplinario de la RFEF, tanto desde el punto de vista sancionador como las consecuencias para los implicados en el presunto amaño

Sin duda lo sucedido en el Barcelona B- Eldense del pasado sábado acaba de volver a poner en relieve una de las grandes lacras del deporte moderno. Las supuestas apuestas ilegales en el deporte profesional y especialmente en el mundo del fútbol.

 

En este caso todo nace a raíz de otro de los grandes problemas que existen actualmente dentro del fútbol y que no es otro que la entrada en el mismo de los fondos de inversión.

 

Como seguro todo el mundo ya conoce, el Eldense estaba desde el pasado mes de enero controlado por un grupo inversor italiano con quien ha roto inmediatamente relaciones el equipo de la Segunda B española.

 

No sólo eso, la propia entidad a través de su presidente David Aguilar ha puesto en manos de la Liga de Fútbol Profesional, pese a no tener competencias sobre la categoría que depende de la Federación Española de Fútbol, y de la Policia Nacional para que investigue los hechos.

 

Paralelamente el presidente del club afincado en Elda ha decretado el cese de actividades del equipo en el Grupo III de la Segunda División. Más cuando la mayoría de los jugadores que militan actualmente en el club estaban cobrando directamente del grupo inversor.

 

Llegados a esta situación, la pregunta que surge entonces es: ¿Qué puede pasar si realmente se confirmara que ha habido una actitud fraudulenta por parte del grupo inversor y los propios jugadores?. Es decir que se habrían dejado ganar ante posibles apuestas ilegales.

 

Pues bien esto implica dos consecuencias. Por un lado la que afecta penalmente a todos los implicados en este posible amaño en las apuestas. Conviene recordar que desde el año 2010 el fraude deportivo está recogido en el Código Penal, concretamente en el artículo 286 bis del mismo, donde pasa a recogerse como delito penal “las conductas que puedan llevar a cabo los intervinientes en una competición deportiva que, de manera deliberada y fraudulenta, alteren el resultado de la misma”.

 

Como recoge el propio artículo, es aplicable a la competición deportiva de especial relevancia y que es aquella donde “la mayoría de los participantes en la misma perciban cualquier tipo de retribución, compensación o ingreso económico por su participación en la actividad”.

 

Además de que el propio artículo, como bien queda recogido, es aplicable directivos, administradores, deportistas o árbitros que tengan por finalidad “predeterminar o alterar de manera fraudulenta y deliberada el resultado de una prueba, encuentro o competición deportiva de especial relevancia”.

 

Pues bien todos ellos, en caso de confirmarse esta supuesta estafa, se expondrían a una posible pena de prisión de “seis meses a cuatro años, inhabilitación por un período de uno a seis años y una multa por el triplo del valor del beneficio o venta”.

 

Consecuencias también deportivas y en el grupo III de la Segunda división B

 

Hasta ahora todo lo analizado es desde el punto de vista penal. ¿Pero que pasa desde el ámbito deportivo? Pues también está recogido en el Código Disciplinario de la RFEF. Concretamente en su artículo 75 relativo a la predeterminación de los resultados que está además calificado como muy grave.

 

Consecuencias que quedan claramente expuestas en el apartado a y b del punto uno del citado artículo. En el primero de ellos habla claramente que “Los que con dádivas, presentes, ofrecimientos o promesas a los árbitros obtuvieren o intentaren obtener una actuación parcial y quienes los aceptaren o recibieren, serán sancionados, como autores de una infracción muy grave, con inhabilitación por tiempo de dos a cinco años; además se deducirán seis puntos en su clasificación a los clubes implicados, anulándose el partido”.

 

Pero más claro aún queda en el segundo punto del mismo artículo donde habla textualmente de que “Los que intervengan en acuerdos conducentes a la obtención de un  resultado irregular en un encuentro, ya sea por la anómala actuación de uno o de los dos equipos contendientes o de alguno de sus jugadores, ya utilizando como medio indirecto la indebida alineación de cualquiera de éstos, la presentación de un equipo notoriamente inferior al habitual u otro procedimiento conducente al mismo propósito, serán sancionados, como autores de una infracción muy grave, con inhabilitación por tiempo de dos a cinco años, y se deducirán seis puntos de su clasificación a los clubes implicados, declarándose nulo el partido, cuya repetición sólo procederá en el supuesto de que uno de los dos oponentes no fuese culpable y se derivase perjuicio para éste o para terceros tampoco responsables”.

 

No sólo esto, además de la propia inhabilitación, también el club se expone a la inminente pérdida de categoría como viene recoge el apartado tercero del mismo artículo. “El club directamente beneficiado por las conductas descritas en el apartado 1 del presente artículo, podrá ser sancionado con la pérdida de categoría, en el caso de que pueda demostrarse algún vínculo con los autores de la infracción”.

 

Una doble incomparecencia del excluye automáticamente de la competición

 

Pero incluso el propio Código Disciplinario desarrolla un articulado específico para los juegos y apuestos en una ampliación del propio articulo 75. Y en el mismo queda bien claro las sanciones a todos aquellos que participan de posibles apuestas en un partido.

 

Además de una multa económica de 3006 hasta 30051 euros, se les impondrá la pérdida del partido por 3-0, la deducción de puntos en la clasificación, el propio descenso de categoría, inhabilitación para ocupar cargos directivos o suspensión de licencia de dos a cinco años e incluso la retirada de licencia de por vida en caso de reincidencia.

 

Luego llegados a esta situación, parece claro que el Eldense, en caso de confirmarse legalmente todas las especulaciones, podría ser descendido de manera automática a la Tercera División además de la inhabilitación a la que se expondrían deportivamente todos los implicados en el presunto amaño del encuentro.

 

Pérdida de categoría a la que igual no tenemos ni que esperar a conocer como acaba finalmente la investigación dada la situación actual del club. Considerando que la mayoría de jugadores están firmados por este grupo inversor del cual se acaba de desligar la entidad, habrá que ver si puede comparecer el Eldense a los próximos compromisos del club en este grupo III de la Segunda división B.

 

Una primera incomparecencia en las próximas semanas, tal y como recoge el artículo 77 del mismo Código Disciplinario supondría inmediatamente dar “el encuentro por perdido al infractor, descontándole, además, tres puntos en su clasificación, declarando vencedor al oponente, por el tanteo de tres goles a cero”.

 

En el caso de que esta incomparecencia se repitiera por segunda vez, el club quedaría automáticamente excluido de la competición con las siguientes consecuencias en el Grupo III de dicha Segunda B. Por un lado se respetarían

 

todas las puntuaciones obtenidas por los demás clubs hasta el momento, y en el resto de los encuentros a celebrar se dará por vencedor a los oponentes por el resultado de la media de los goles encajados por el equipo excluido.

 

Por además, al tratarse de un partido correspondiente a la segunda vuelta, concretamente las jornadas 33 y 34 de la misma, se aplicaría la misma norma en relación con los partidos correspondientes a ésta, pero respetándose todas las puntuaciones conseguidas en el transcurso de la primera.

 

Veremos lo que puede suceder en las próximas fechas porque a partir de ahora se abren dos vías. Por un lado la penal y por otra la deportiva. Y, a falta de conocer como quedaran las citadas investigaciones, una incomparecencia del Eldense en las próximas dos jornadas del Grupo III de la Segunda División B en casa ante el Sabadell y fuera ante la Llagostera, implicaría la pérdida automática de la categoría sin tener que esperar al veredicto final.

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