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Alfonso León Lleó
15 de marzo de 2017

Agentes y sometimiento al Tribunal Arbitral del Deporte

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Laudo TAS de 14 de febrero de 2017: Agentes y sometimiento al Tribunal Arbitral de Deporte o de cómo resolver el problema de los aquellos contratos que quedaron “en fuera de juego” tras la entrada en vigor del nuevo reglamento de intermediarios de la FIFA

[Img #38771]A partir de abril 2015 la Comisión del Estatuto del Jugador de la FIFA (en adelante, la “CEJ”) dejó de admitir a trámite los asuntos relacionados con actividades de los antes conocidos como “agentes de futbolistas” (ahora denominados intermediarios).

 

Esta situación no fue debidamente planificada ni advertida a los interesados. En particular, las medidas transitorias adoptadas por la FIFA resultaron cuanto menos insustanciales e ineficaces. Ello hizo que muchos contratos firmados por agentes de futbolistas con estos últimos, o con clubs, que hasta esa fecha era recomendable que fuesen sometidos en caso de controversia a la Comisión del Estatuto del Jugador de la FIFA, se encontraran desde ese momento viciados.

 

Ello era así, ya que en infinidad de ocasiones, la cláusula prevista para la resolución de toda disputa que pudiese surgir derivada de la ejecución de los contratos de los agentes preveía el sometimiento a dicho órgano de la federación internacional.

 

No obstante, las cláusulas de este tipo desde abril de 2015 dejaron de ser efectivas, lo que desde entonces ha obligado a los agentes de futbolistas a tener que acudir a los tribunales “ordinarios” competentes con los consiguientes inconvenientes: resolución más lenta y costosa de sus litigios así como falta de conocimiento especializado en el mundo del deporte por parte del tribunal encargado de juzgar el caso.

 

Las cláusulas de este tipo podían en efecto considerarse como patológicas desde abril de 2015 puesto que designaban como competente un tribunal, o más bien en este caso, un órgano intra-federativo, la CEJ, que ya no lo era. Al respecto, el Tribunal Federal suizo ya en 2011 se manifestó sobre esta cuestión y aceptó un enfoque un tanto liberal en lo que se refiere a la interpretación de este tipo de cláusulas.

 

En particular, cuando la disputa en cuestión está relacionada con el mundo del deporte y en particular, si la intención de una de las partes es acudir al Tribunal Arbitral du Sport (en adelante, el “TAS”). En efecto, en dicho precedente el contrato juzgado establecía que en caso de controversia, las partes deberían acudir ante los órganos decisores internos establecidos por la federación internacional.

 

El problema surgió porque en el caso concreto, al tratarse de la empresa de un agente de futbolistas quien planteaba la demanda y no el agente a título individual, la CEJ rechazó su competencia en base a los artículos 3.1 y 6.1 y 6.3 del antiguo reglamento de agentes de la FIFA. Ante esto, al agente de futbolistas no le quedó más remedio que acudir al TAS quién se declaró competente para dirimir la disputa.

 

El demandado, frente a este pronunciamiento preliminar por parte del TAS acudió ante el Tribunal Federal suizo (en adelante el “TFS”) presentando recurso ante el mismo (en lo que es en ocasiones erróneamente referido como recurso de apelación ante el TFS, que en el fondo no es tal, sino un recurso de anulación) en base al artículo 190.2 b) de la ley federal suiza sobre el derecho internacional privado.

 

El TFS en una sentencia muy interesante declaró su a priori “benevolente” interpretación en casos relacionados con el deporte donde concurra una cláusula arbitral patológica.

 

Esto es, su inclinación hacia una interpretación favorable de la cláusula arbitral acordada entre las partes involucradas para que su disputa sea resuelta por un tribunal arbitral, ello con vistas a facilitar una rápida resolución de la controversia mediante un órgano especializado.

 

La postura del TFS se centraba en aquellas situaciones donde el tribunal al que pretendía recurrir el demandante fuese el Tribunal Arbitral du Sport en base a la independencia y objetividad que el propio Tribunal Federal suizo le reconocía.

 

Dicha generosa interpretación de los términos de la cláusula arbitral no es absoluta. El límite es que la cláusula de arbitraje sea imprecisa, incompleta e incluso contradictoria, pero en modo alguno puede resultar discutible la intención de las partes de someter su disputa a un tribunal privado de arbitraje.

 

Es jurisprudencia del TFS que debe buscarse una solución acorde con la voluntad de las partes de someterse a arbitraje complementando en la medida de lo posible dicha cláusula de arbitraje a pesar de que la misma haya podido ser redactada de manera inconsistente.

 

En esta jurisprudencia se ha apoyado el TAS en su laudo del pasado día 14 de febrero de 2017 en el marco del procedimiento CAS 2015/O/4084. Dicho procedimiento versaba sobre los anteriormente designados por FIFA como agentes, ahora intermediarios, si bien la transacción en la que éste había participado no era relativa a un futbolista sino a un entrenador.

 

La cláusula establecida en el contrato entre el club en cuestión y el agente refería toda disputa que pudiese surgir de la ejecución del mismo en primera instancia a FIFA y únicamente en apelación al TAS (un articulado muy común en los contratos de agentes de futbolistas que quedaron en el limbo tras la entrada en vigor de las nuevas regulaciones sobre intermediarios de la FIFA).

 

FIFA en primera instancia declaró no tener jurisdicción sobre disputas referidas a los agentes cuando actuaran en representación de entrenadores. Por tanto, el agente se vio abocado a acudir al TAS invitando a que fuese el propio tribunal, de conformidad con el artículo S 20 del Código del Tribunal Arbitral de Deporte, quien asignase su demanda presentada a los 21 días de la contestación de FIFA en los términos arriba referidos, bien a la división ordinaria, y, por tanto, a través del procedimiento de arbitraje ordinario ahí previsto o bien a la división de apelación.

 

El supuesto planteado presenta sino identidad, una fortísima analogía con la situación de los agentes de futbolistas en cuyos contratos se preveía el sometimiento en primera instancia a la CEJ de la FIFA y en apelación al TAS.

 

Así mismo, este precedente podría aplicarse en otros supuestos donde es práctica común que los órganos intra-federativos de la FIFA rechacen su propia competencia a pesar de que se trate de una controversia entre partes aparentemente bajo su paraguas, como sería el caso de los preparadores físicos.

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