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José Luis Pérez Triviño
11 de octubre de 2016

El caso Brownlee y la paradoja del fair play

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Alistair Brownlee ayudó a su hermano Jonathan en los metros finales en la prueba final de las Series Mundiales de Triatlón disputada en Cozumel (México) el 18 de septiembre de 2016. Tal ayuda permitió que acabara segundo en la prueba y también que obtuviera el subcampeonato del mundo. La acción fue difundida por medios de comunicación de todo el mundo elogiando el comportamiento de los hermanos como ejemplo de comportamiento deportivo, como paradigma del deseado fair play entre deportistas. El exatleta español,  Manuel Raña, primer campeón mundial español de triatlón en 2002 ha sido uno de tantos que ha aplaudido su comportamiento.

 

Sin embargo, hay habido voces que han criticado tal acción. Así por ejemplo, el periodista Manuel Jabois lamentaba que en lugar de ayudarlo a terminar la carrera, el hermano o los propios organizadores de la carrera no retiraran a Brownlee y lo llevaran a un hospital. Y es que forzarlo a realizar un esfuerzo adicional en su estado podría haber agravado su estado físico a causa de la deshidratación. En opinión del periodista, antes que los logros deportivos, el deporte debe cuidar la salud de sus practicantes.

 

Desde otro punto de vista, ahora jurídico-deportivo, Toni Roca en esta misma revista ponía de manifiesto que según el reglamento del triatlón tal ayuda era ilegal y por lo tanto, debía haberse procedido a la descalificación de los hermanos Brownlee. De la misma opinión es la Federación Española de Triatlón (FETRI) que presentó un recurso de apelación ante el Tribunal Arbitral de la Federación Internacional (ITU) para exigir la descalificación de los hermanos Brownlee. La cuestión no es baladí ya que como consecuencia del segundo puesto de Jonathan Brownlee, el español Fernando Alarza resultó perjudicado al no obtener el subcampeonato del mundo en lugar del británico.

 

Es esto lo que nos lleva a plantearnos una cuestión acerca del fair play  en el deporte y del diseño de ciertas competiciones deportivas. En efecto, a raíz del respaldo mayoritario al comportamiento altruista, propio del fair play deportivo, nos podríamos cuestionar si no sería entonces oportuno incluir una norma en el reglamento del triatlón que permitiera u obligara a los atletas a prestar ayuda a aquél rival que sufriera algún tipo de percance o desfallecimiento. Pero basta detenerse un poco y reflexionar para ver qué tales medidas altruistas provocarían más problemas que beneficios para la ética del deporte. En efecto, al margen de la indeterminación que podría provocarse (¿qué tipo de desvanecimiento o accidente sería merecedor de ayuda?) o de la picaresca que se generaría (algún atleta podría simular un percance para así resultar ayudado) podemos plantearnos dos inconvenientes distintos en función de si la ayuda se conformara como un permiso o bien como una obligación.

 

En el primer caso, si la ayuda estuviera permitida podría darse el caso de que los atletas formalizasen pactos previos para prestarse socorro mutuo, con lo cual, el triatlón dejaría de ser un deporte individual para adquirir el rasgo de deporte de equipo. En el supuesto de que prestar ayuda fuera un deber, entonces la competición como tal también se vería perjudicada gravemente. Al margen de los inconvenientes antes mencionados relativos a la indeterminación de cuándo cumplir con el deber, habría otro, ¿quién debería prestar la ayuda? ¿bastaría que la prestara uno o varios de los otros competidores? ¿hasta dónde alcanzaría la obligación? Es más, también se podría generar picaresca y daño a la ética del deporte, pues algún rival podría dejar de esforzarse para no a ser el primero en llegar al lugar donde está el atleta desfallecido y por lo tanto, verse desfavorecido en la carrera en aras de prestar socorro.

 

Son estas cuestiones las que hacen dudar de que siempre sea oportuno legislar e imponer comportamientos altruistas en el deporte. Y por último, y centrándonos de nuevo en el caso Brownlee y su supuesto comportamiento deportivo, déjenme expresar una duda: ¿hubiera ayudado A. Brownlee a Fernando Alarza en el caso de haber sido este el atleta desfallecido?

 

José Luis Pérez Triviño

Profesor Titular de Filosofía del Derecho (Universidad Pompeu Fabra, Barcelona)

Presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte

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