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Eva Cañizares Rivas y José Luis Pérez Triviño
31 de marzo de 2016

El caso Benzema: ¿Una justicia distinta para los deportistas?

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Eva Cañizares Rivas y José Luis Pérez Triviño.

Resulta paradójico que cuando “está firmando las mejores cifras anotadoras de su carrera”, como hace pocas semanas informaba el Real Madrid en su página web, el futbolista merengue Benzemá esté pasando por su peor momento personal, ensuciada su imagen al verse imputado, por "complicidad en intento de chantaje" y "participación en una asociación de malhechores", todo a raíz del caso “sextape” un presunto chantaje sexual a su compañero en la selección de fútbol francesa Mathieu Valbuena. 


Dicha imputación amenaza con su exclusión de la Eurocopa 2016 que se celebrará precisamente en Francia. Y, a pesar de que la medida judicial que le prohibía acercarse a Valbuena fue suspendida hace unos días, su participación en la selección francesa sigue generando controversia, alimentada por las declaraciones del Primer Ministro y del Ministro de Deportes de Francia -Manuel Valls y Patrick Kanner- en las que muestran tu total rechazo a que el futbolista regrese al conjunto nacional al estimar que no se dan aún las condiciones idóneas para ello. Curiosamente, el presidente de la República, François Hollande, es favorable a la convocatoria, lo cual ha convertido al asunto Benzemá en una verdadera “cuestión de Estado” ya que tal disparidad de pareceres también se refleja en la sociedad francesa.


No obstante estas presiones por parte del gobierno galo, la intención del seleccionador y de la Federación Francesa de Fútbol sigue siendo la de contar con los mejores. Y, entre ellos, se encuentra Karim Benzemá. El problema de seleccionador y Federación para convocar al delantero, sin embargo, no se encuentra a nivel judicial, ya que, como hemos referido, han sido levantadas las medidas cautelares que pesaban sobre él y que impedían que pudiera acercarse a su compañero Valbuena, si no en el juicio moral paralelo sobre el deportista por el “caso sextape”, en el que se están cuestionando la ejemplaridad, la honradez y demás valores esenciales asociados al deporte de los que ha de ser modelo para la juventud el delantero madridista como deportista de élite que es. Esa ejemplaridad ha sido también remarcada por el Presidente de la Liga de Fútbol Francesa, F. Thiriez, contundente al afirmar que: "Llevar la camiseta de Francia no es cualquier cosa, hay que ser ejemplar". Sin embargo, ¿justificaría este debido respeto a los valores esenciales del deporte la condena social y deportiva de un deportista imputado antes de que se pronuncie la Justicia?


De estas declaraciones surgen cuanto menos dos preguntas. La primera es hasta qué punto ese debido respeto a los valores esenciales del deporte justificaría  las injerencias políticas en el deporte? La segunda lugar, si es lícito en un Estado de Derecho el intenso tratamiento mediático al que se está sometiendo al jugador y su condena social y deportiva antes de que lo haga los tribunales de justicia?


Desde su nacimiento el deporte se ha tratado de configurar una especie de burbuja con unas reglas de funcionamiento propias, sobre todo, las que se refieren al diseño de la propia competición y de los criterios técnicos para seleccionar a los deportistas para disputar aquélla. En este sentido, y a modo de ejemplo, son numerosas las ocasiones en que la FIFA ha defendido que así como el fútbol no interviene en política ni en religión, tampoco desde FIFA se van a permitir interferencias políticas en el fútbol. Sin embargo, en el fútbol actual existen tantos intereses en juego, muchos de ellos aparentemente ajenos al propio deporte pero con un poder político y económico indudable dentro de él, que ello provoca que, directa e indirectamente, se ejerzan presiones que no son indóneas ni adecuadas y que perturban su normal funcionamiento e influyen en sus decisiones. A ello se une que, dada la dimensión internacional del deporte rey y su regulación propia, en numerosas ocasiones entran en conflicto los intereses de los distintos Estados y los de la FIFA y las Federaciones Nacionales que lo integran. 


Y esto es, precisamente, lo que está en juego en el caso Benzemá: que por razones no estrictamente deportivas -las influencias políticas-, un seleccionador puede verse visto en la tesitura de no convocar a un futbolista con sobrados méritos para disputar una competición. A los dirigentes políticos y deportivos que abogan por su separación de la selección francesa les mueve un claro objetivo de mantener limpia la imagen de la nación que tan vinculada está al equipo nacional de fútbol. No en vano está representado por los colores y la bandera del país. Es más, en Francia, desde 2013, todos los internacionales han de firmar, necesariamente, una carta de buena conducta para poder acudir al equipo nacional. Ahora bien, ¿quién tiene la competencia para determinar qué es una “buena conducta”? ¿Los políticos de turno? ¿Aun en contra de lo que determinen los tribunales? 
Esta duda enlaza directamente con la segunda pregunta que nos formulábamos al principio: ¿es correcto juzgar a un ciudadano, y dirigir contra él una condena social  -y deportiva- antes de que se pronuncien los tribunales? Es más, lo que está latente en las imposiciones que reclaman los políticos en el caso Benzemá es que fuera del terreno de juego se pudiera despojar a los deportistas de la presunción de inocencia en clara discriminación y desigualdad de trato con respecto al resto de ciudadanos. Lo cual no está exento de polémica puesto que la consecuencia que se derivaría de una respuesta afirmativa a la cuestión planteada es que además del estigma social que cae sobre su persona, se estaría privando al deportista de su derecho a la ocupación efectiva de su puesto de trabajo. 


En cualquier caso, aunque no creemos justificado que se cuestione la primacía de la presunción de inocencia pues con ella va asociada la buena imagen social de cualquier ciudadano, resulta sintomático que en una sociedad como la francesa haya autoridades políticas que antepongan consideraciones éticas a las probabilidades y deseo de éxito, como ejemplo de que no todo es lícito en aras de la consecución de triunfos deportivos. ¿Se imaginan en Argentina o Brasil que algún político reclamara que no se convoque a Messi o Neymar dados sus notorios problemas con la Justicia?

 

Eva Cañizares Rivas. Abogada y experta en Derecho Deportivo. Directora del BNFit Fundición. Grupo Santagadea
José Luis Pérez Triviño. Profesor de Filosofía del Derecho (Universidad Pompeu Fabra, Barcelona). Presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte.

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