
Después del receso, la puesta a punto en San Martín de Los Andes y el amistoso ante Nacional, River debía retomar la actividad oficial con la ilusión de sumar de a tres ante Independiente para treparse a la cima de la Superliga. Y lo logró al imponerse 2-1 gracias a un doblete de Rafael Borré.
En el arranque, el equipo del debutante Lucas Pusineri mostró decisión para ir al frente y estuvo cerca de ponerse en ventaja cuando, tras una escalada por izquierda de Silvio Romero, Leandro Fernández conectó la pelota en el punto del penal y se encontró con la resistencia de Franco Armani que la rechazó con el pie.
Con el transcurrir de los minutos, la visita empezó a hacer su juego habitual y a dominar las acciones. Con Leonardo Ponzio como volante central retrasado, un poco más de libertad para Enzo Pérez e Ignacio Fernández de enganche bien definido, el Millonario apostaba a la recuperación en el mediocampo y a la circulación rápida para hacer daño en ataque.
Sin embargo, la apertura del marcador llegó con protagonismo de los laterales, que este domingo oficiaron de carrileros: Milton Casco recuperó un balón en la mitad de la cancha, trasladó y cambió de frente para Gonzalo Montiel, quien le metió un preciso centro a Borré para que, de cabeza, marque el 1-0.
Entonces el Rojo entró en el terreno del nerviosismo y los dirigidos por Marcelo Gallardo administraron la ventaja con tenencia y espacios en campo contrario. Luego de un centro cruzado de Nacho Fernández, Paulo Díaz y Javier Pinola estuvieron a punto de estirar la diferencia.
En el complemento, los dueños de casa reaccionaron y enseguida alcanzaron el empate, a través de un envío aéreo medido de Cecilio Domínguez que encontró solo a Romero. El centrodelantero le cambió el palo a Armani y no falló.
Con la igualdad, comenzó otro partido en el que el Rey de Copas, envalentonado, arrastró a River contra su arco durante un cuarto de hora, sin demasiadas ideas pero con mucha actitud. Los del Muñeco encontraron algo de alivio recién cuando Alexander Barboza llegó tarde a un cruce, vio su segunda amarilla en el encuentro y se fue expulsado.
Curiosamente, el que aprovechó el hueco que había quedado en la defensa fue Paulo Díaz. El chileno filtró un pase para Borré, que controló y definió arriba para anotar su segundo gol en la noche de Avellaneda.
Pese a la desventaja numérica y en el resultado, Independiente fue con coraje y por momentos incomodó a un Millonario que sintió el desgaste físico y resistió como pudo.
La victoria vale mucho más que tres puntos para un River que arranca el año mirando a todos desde arriba en el campeonato y alimenta el sueño de consagrarse, con siete fechas por jugar.
Nicolás Mirelman. AS de Argentina.













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