
Es cierto que ya había reconocido que el evento proporcionaría buenos ingresos a la Federación y por tanto al fútbol español, lícitos y convenientes, pero siempre antepuso otro tipo de motivaciones más propias de una ONG
Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), ha hecho balance de la Supercopa de España después de la polémica surgida a raíz de la elección de Arabia Saudí como sede durante los próximos tres años.
Después de haberlo esquivado durante meses, por fin el presidente de la RFEF ha reconocido lo que era evidente: "Hemos venido aquí por negocio, puesto que nuestra obligación es recibir cuanto más ingresos mejor. Estoy contento y satisfecho. Este formato es un éxito y nadie lo puede dudar. Hay otros países interesados en cambiar su Supercopa y hacerla cómo la nuestra. Todos los presidentes y entrenadores me han dicho que ha sido un acierto. Los jugadores, también, así que la cosa no ha ido tan mal", señaló en una entrevista para el programa 'El Partidazo' de la COPE.
Si lo hubiese admitido desde el principio, mejor le hubiese ido al presidente del fútbol español. La RFEF no es una ONG, lo cual no obsta a que emprenda iniciativas reservadas a estas organizaciones, pero no es ese su fin primordial.
A nadie le pareció mal que buscará los mayores recursos para el fútbol español. Es cierto que Rubiales ya había reconocido que el evento proporcionaría buenos ingresos a la Federación y por tanto al fútbol español, lícitos y convenientes, pero siempre antepuso otro tipo de motivaciones más propias de las OONNGG y no es esta la naturaleza ni esos los fines primordiales de la Federación.
Rubiales ha reiterado que, además del negocio, confía en haber contribuido a mejorrar las condiciones de la mujer en el país árabe: "Si con el fútbol podemos contribuir a la igualdad de la mujer en Arabia Saudí de alguna forma, ya es un paso. Continuaremos avanzando y haciendo muchas más cosas", indicó.
Esto último es plausible pero nadie entendió que se invocará como razón fundamental de la elección de Arabia Saudí como sede del evento.
Por último, decir que desde el punto de vista organizativo y deportivo el balance es positivo. Pudimos presenciar tres encuentros disputados por grandes equipos en un estadio fantástico, con todos los medios y avances tecnológicos disponibles.
Puede decirse que, desde el punto de vista deportivo, el evento ha sido un éxito. Por lo que respecta a la crítica de que la final la jugaron dos equipos que no habían ganado ni Liga ni Copa, estamos del lado de la RFEF. Se trata de una competición reformulada, como en su día hiciera la UEFA con la Champions y nadie se quejó.
Otra cosa es la reclamación del Valencia, pero este asunto fue desestimado por el CSD y aún no ha obtenido un pronunciamiento judicial favorable. En todo caso, la reclamacion ché no iba tanto contra el formato, sino contra el momento de su implantación.











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