
La figura de Valverde, sin la confianza del club, queda muy debilitada. Todo indica que su cese es inminente
El Barcelona, aunque disimuló un vuelo alternativo desde Arabia a Qatar, argumentado que era para ver la evolución del Ousmane Dembélé, tras su enésima lesión muscular, en el viaje del ejecutivo Óscar Grau y del director de deportes azulgrana, Eric Abidal, en realidad estaba orientado a pedir una vez más a Xavi Hernández que dejase la aventura catarí y que tomase las riendas del Barça.
En estas últimas horas, el Barcelona ha estado esperando la respuesta de Xavi, quien al final ha aceptado el desafío, pero nunca a mediados de la presente temporada. De hecho, la carta de Xavi era la que tenía guardada uno de los aspirantes a la presidencia, como es Víctor Font, quien en el 2021 presentará su candidatura y ha criticado a la directiva por cómo ha comnducido este asunto.
Ante la reciente negativa de Xavi a firmar un contrato con el Barcelona para sentarse de inmediato en el banquillo del Camp Nou, y esperar a la temporada 2020-21, el Barcelona se ha quedado sin su opción y con el 'problema' de cómo resolver ahora la situación de Valverde, quien este lunes debería dirigir a las 11:00 horas el entrenamiento del Barça en la Ciudad Deportiva.
Ante la junta directiva azulgrana, que se celebrará este lunes, todo apunta a que este domingo la comisión deportiva realice algún gesto, debido a que la exposición pública que ha tenido una vez más el Barcelona ente los medios estos días, transmitiendo los contactos con Xavi, ha dejado en una mala situación no sólo al club, sino al actual entrenador, quien si no recibe contraorden, este lunes se dirigirá a la Ciudad Deportiva.
Valverde, que fue renovado hace meses por el presidente, Josep Maria Bartomeu, cuenta con pocos aliados ya en el Barcelona, y después de la derrota en Arabia Saudí, y ante el temor de que el Barcelona pueda vivir otro descalabro en la 'Champions', como sucedió en las dos anteriores temporadas, el Barça parece dispuesto a hacer lo que hace años que no hace: destituir a su técnico a mitad de temporada.
Mientras esta situación se cuece ya en el Camp Nou, la posición de Valverde es de una debilidad manifiesta y pocos dudan de que ya no solo no dirigirá el partido del domingo contra el Granada, sino que ni entrenará este lunes.
Si bien Bartomeu ha salido públicamente a respaldar a Valverde en los sonados tropiezos deportivos, esta vez el presidente ha guardado silencio y ha movido piezas, como la de enviar a Grau y Abidal a seducir a un Xavi quien anoche no escondió su ilusión por dirigir al Barcelona, la misma que tiene para jugar el viernes la final de la Copa con su actual equipo, por lo que no desea dar el paso aún hacia el Camp Nou.
Si el momento no fuese ya suficientemente amargo, esta tarde de domingo se ha sabido que la lesión de rodilla que tiene Luis Suárez, y que en principio solo le tenía que inhabilitar unas semanas para estar apto para el partido de 'Champions' contra el Nápoles, le va a dejar en el dique seco unos cuatro meses, es decir, prácticamente todo lo que queda de temporada.
Ante este percance, el Barcelona volverá al mercado de invierno, ya activo, en busca de un goleador que pueda aportar algo más que el invento del año pasado, cuando la entidad contrató a un inédito Kevin-Prince Boateng, ya que el ghanés pasó desapercibido.


























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