F: El Cierre Digital / EconomistjuristEl video del socio que acudió con una ‘escort’ al sEl video ya se ha hecho viral. Por su parte, los medios de comunicación ya han comenzado su labor de investigar lo ocurrido y de identificar a los protagonistas. De hecho, la joven ya se ha visto obligada a hacer una entrevista a los compañeros de El Cierre Digital para aclarar lo sucedido:electo club madrileño ya es viral.
El Real Club La Moraleja vivió el pasado domingo uno de los episodios más escandalosos de sus casi 50 años de historia y, según sus testigos, lo ocurrido fue digno de una película española del destape, tal y como relata Economist&Jurist.
Uno de sus socios, un conocido empresario, acudió el pasado 10 de julio al club privado acompañado de una escort. La mujer, desconociendo el reglamento interno del recinto, se dispuso a hacer toples en la piscina. En cambio, no acostumbradas a tener que presenciar este tipo de escenarios, varias personas se acercaron a la protagonista de 25 años y le llamaron la atención por estar en toples en un espacio como aquel.
La trifulca y el escándanlo ya estaba formado. De un lado, los socios del selecto club madrileño increpaban a la joven para que abandonase el recinto si no ponía fin a su conducta. De otro, la escort que se negaba a ser expulsada por una práctica como hacer un desnudo de cintura para arriba.
Aquí aparecieron los primeros insultos, reprimendas y empujones. Y, como siempre suele ocurrir en este tipo de escenarios, un testigo cogió su móvil y empezó a grabar cómo expulsaban a la mujer del club.
El video ya se ha hecho viral. Por su parte, los medios de comunicación ya han comenzado su labor de investigar lo ocurrido y de identificar a los protagonistas. De hecho, la joven ya se ha visto obligada a hacer una entrevista a los compañeros de El Cierre Digital para aclarar lo sucedido:
“Quedé con mi cliente, comimos en el club y bajamos a la piscina. Yo estaba tomando el sol y dos señoras estaban hablando mal de mí, diciendo que no era apta para el club. Mi cliente me dijo que toda la gente de allí tenía prejuicios contra mí. Decían que mi bikini no era apropiado, que les estaba enseñando mis pechos y que estaba borracha”, explica la joven.
Tras ello, “fui a la barra para pedirme una bebida. Cuando estaba llegando allí, el encargado me dijo que no podía ir así vestida porque era inapropiado. Me puso una toalla porque iba en bikini, me negué a ponerme la toalla y me expulsaron del club”, asegura la joven al aludido diario digital de investigación.
¿Se han vulnerado derechos fundamentales?
Luis Ruiz-Rivas García, letrado especializado en medios y entretenimiento en Dikei Abogados, estima necesario examinar, por un lado, el papel de los medios de comunicación que han publicado información al respecto y, por otro lado, el de las personas que intervinieron en la grabación y difusión de videos, fotografías y datos personales de los afectados.
En el caso de los medios, “la cobertura informativa, a priori, puede ser lícita como suceso con amplia repercusión en redes sociales”, adelanta el abogado. Ahora bien, “lo que no se justifica es la inclusión de fotografías (sin pixelar), nombre, apellidos y otros datos identificativos de las personas involucradas que no tienen proyección pública y que han podido ver gravemente afectados sus derechos fundamentales”, aclara.
Además, “la información disponible tiene un alto componente de rumorología, lo que exige limitar la cobertura a lo verdaderamente relevante y contrastado”, apunta el letrado.
Ejemplo de lo anterior, en este instante, resulta oportuno señalar que medios de comunicación como el ABC anuncian que el socio provocó esta situación para que el comité disciplinario del club madrileño le retirase tal condición a él y a su exmujer. Asimismo, el aludido medio no se detiene ahí y hace públicos detalles como dónde trabajaba y trabaja en la actualidad el socio (incluso el departamento concreto de la empresa), cómo se encuentra anímicamente su familia y a qué tipo de colegio acuden sus hijos, entre otros datos de carácter personal.
En el caso de los autores de la grabación y difusión de vídeos, fotografías y datos personales, “aparentemente tanto empleados del club de golf como personas particulares, podrían afrontar serias consecuencias legales, al haber carecido de autorización u otra justificación jurídica, causando además un perjuicio”, advierte Ruiz-Rivas García.
A su juicio, “sería necesario individualizar los distintos casos, pero potencialmente se ha podido vulnerar el derecho a la imagen, a la intimidad, al honor y también el derecho a la protección de datos personales de las personas aludidas”.
















