Foto: Marca.comNo fueron suficientes los gestos del club y de Zidane al intentar quitar hierro al asunto. Como dice Manu de Juan en el diario AS, el Bernabéu silbó al galés antes del partido, durante el cambio por Rodrygo y en cada acción en la que tocaba el balón.
El estadio blanco le dedicó este sábado a Bale una fuerte pitada cuando la megafonía del Bernabéu nombró su dorsal, el 11, para que el público dijese el nombre del futbolista, como se hace con todos los integrantes del equipo.
La grada ha dejado clara su disconformidad con la pancarta que le mostró sonriente con Gales y que rezaba: "Wales. Golf. Madrid. In that order", y le respondió con otra cuya leyenda decía: "Rodrygo-Vini-Lucas-Bale. In that order".
Los decibelios registrados durante la pitada a Bale llegaron a los 90, según los marcados por la aplicación 'Sound Meter' (como comprobó el diario AS). Para hacerse una idea, Manu de Juan recuerda que los decibelios permitidos durante un concierto son 110.
La pitada de gran parte del Bernabéu fue a más cuando Zidane decidió que el galés sustituyera a Rodrygo en el minuto 66 (los decibelios también llegaron a 90).
La afición blanca no perdona y cada acción de juego en la que Bale recibía el balón era acompañada por pitos. Incluso, una ocasión de gol desperdiciada por Bale al poco de ingresar en el terreno de juego fue muy silbada desde el graderío.
Asi fue el regreso de Bale y la pitada
El regreso de Gareth Bale al estadio Santiago Bernabéu 49 días después, tras lesionarse y reaparecer con Gales con la que logró la clasificación parah la Eurocopa que celebró con una polémica pancarta que ha agotado la paciencia de los aficionados madridistas, acabó con una pitada histórica del madridismo a uno de sus jugadores y sin precedentes.
Desde la llegada al estadio Gareth Bale supo lo que le esperaba. Los insultos acompañaron su bajada del autobús horas antes del partido. Zinedine Zidane le 'protegió' de inicio, dejándole en el banquillo, pero cuando su nombre sonó por megafonía fue atronadora la primera reacción.
La pitada dejó bien claro lo que pasaría si salía a calentar. Y ocurrió nada más iniciarse el segundo acto, cuando Zidane lo quiso como revulsivo en un partido que se había convertido en correcalles. La atención de la grada se desvió del campo a la banda. Pitidos, insultos de los aficionados más cercanos a los que respondió con una risa nerviosa.
Dos minutos para saltar al césped en lugar de Rodrygo se convirtieron en una pitada eterna. Se interrumpió para aplaudir a la joven perla brasileña y contrastaron con la bronca en la entrada al campo de Bale a los 67 minutos. Ningún gesto. Intentando abstraerse de todo el ambiente en su contra.
En el campo respondió Bale siendo protagonista, disfrutando de ocasiones y explotando su velocidad en el tercer tanto que sentenciaba el duelo ante la Real Sociedad tras su pase que Karim Benzema convertía en asistencia a Modric. En la celebración Fede Valverde y Casemiro se olvidaban del autor del gol y se abrazaban a Bale mostrando su apoyo en su momento más duro. Los pitos no cesaron y fue silbado en cada ocasión que entró en juego.
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Fuentes: AS y EFE.
Foto: Marca


























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