
Una vez más se cumple la máxima del poema de Quevedo: Poderoso caballero es Don Dinero.
El martes, en la rueda de prensa, Rubiales vino a decir que el cese de Robert Moreno había sido a petición del técnico. El presidente llegó a leer el mensaje de WhatsApp que le remitió, para probar que no había sido un despido.
Muchos esperaban que el técnico desmintiera la versión de Rubiales. Su abandono del estadio la noche del lunes tras el partido, sin comparecer ante los medios, y su no comparecencia el martes por la mañana a la reunión prevista para negociar su salida, a la que envió dos abogados, contradicen absolutamente la versión de una baja voluntaria.
Sobre el mensaje privado, dice esto José Sámano en El País:
"Tan abatido se sintió Moreno que en la mañana del lunes dejó por escrito su deseo de aclarar su papel para no interferir en la vuelta de Luis Enrique. Mensaje que Rubiales leyó en su comparecencia una y otra vez. Era la coartada perfecta para descargar sobre Moreno y acelerar el regreso del preparador asturiano, su verdadero y legítimo empeño. Y no solo por su promesa de que el exentrenador del Barça retornaría a Las Rozas en cuanto se viera en disposición".
Pero amigos, Poderoso caballero es Don Dinero. Ya habíamos adelantado que la versión de Robert Moreno sobre lo acaecido iba a estar condicionada por el pacto al que llegara con la Federación para cerrar su finiquito.
Y así ha sido. Por lo que hemos sabido (el documento es confidencial), el acuerdo implica un pago que ronda los 500.000 euros, que se hará efectivo en dos plazos, la mitad ahora y el resto en primavera.
¿Por qué en dos plazos?
Pues porque la Federación quiere garantizarse que el ya exseleccionador va a cumplir su deber de sigilo. Y no solo eso, el documento recoge no sólo que no habrá desmentido de la versión dada por la Federación, sino que el técnico deberá ofrecer siempre mensajes positivos sobre su experiencia al frente de la selección, sobre el trato recibido y el pacto de sallida.
Dicho esto, entendible porque así es la condición humana, conviene dar cuenta de cuáles eran las líneas por las que discurría el borrador de comunicado del técnico si no alcanzaba tal acuerdo con la Federación.
El comunicado tirado a la papelera
Las claves las dio Joaquín Maroto en el diario AS en la mañana del miércoles y fueron las siguientes:
Robert Moreno preparaba un desmentido a Luis Rubiales en el que el técnico catalán daría respuesta y desmontaría la rueda de prensa del presidente de la Federación. Según su versión, no conocía la reunión de Zaragoza entre Molina, Rubiales y Luis Enrique. También estaba dispuesto a sostener que se le prometió seguir en el cargo de seleccionador al menos hasta la Eurocopa.
El exseleccionador preparó la respuesta a Rubiales con un equipo de abogados. No quería "tragar con ruedas de molino" y consideraba torticera la versión de la Federación.
Robert Moreno sostiene en privado que se le prometió seguir hasta el final de la Eurocopa, con posibilidad de ampliar ese contrato, y mantiene (en privado) que nunca se le informó ni del contenido ni de la reunión de Rubiales y Molina con Luis Enrique en Zaragoza, donde el asturiano hizo saber que su colaboración con Robert Moreno ya era imposible.
Pero lo dicho: han llegado a un acuerdo de confidencialidad y nada de esto ha ocurrido. No existe desmentido oficial por parte de Robert Moreno a Rubiales y punto.

















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