
El jugador del Atlético de Madrid, Álvaro Morata, se ha encarado con algunos aficionados en el momento de subir al autobús para abandonar el Estadio de Son Moix, tras el partido jugado en Palma de Mallorca.
Algunos aficionados del equipo local le recriminaron la acción que acabó con su expulsión en el minuto 78 y el delantero espetó: "Si supierais lo que me ha dicho a mí Salva Sevilla, no hablaríais así".
El jugador se marchó muy enfadado y rehusó hacer más declaraciones.
Morata estuvo sobre el terreno de juego solamente ocho pírricos minutos. Porque él mismo fue esclavo de su descontrolada reacción tras un lance del partido y se llevó el peor castigo. En el minuto 77 el árbitro canario Alejandro Hernández Hernández amonestó al delantero por un rifirrafe que tuvo con el capitán del Mallorca, Xisco Campos. Un duelo personal que había comenzado minutos antes, cuando el árbitro señaló una falta de Morata cuando el defensa intentó sacar un balón largo.
Segundos después de ver la primera amonestación, todavía fuera de sí, Morata se acercó primero al colegiado para protestar y posteriormente a Salva Sevilla y el centrocampista andaluz se dejó intimidar por el delantero. Más cuando vio que cerca de ambos estaba Hernández Hernández. El colegiado consideró que dicha acción, todavía sin haberse reanudado el partido, era motivo suficiente para mostrar la segunda tarjeta amarilla.


























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