
La última Asamblea General de la Real Federación Galega de Fútbol aprobó una propuesta elevada por el presidente y la Junta Directiva con la que se busca dar un nuevo impulso a las buenas prácticas, a la educación y a la concienciación sobre el buen uso de las instalaciones públicas por parte de los futbolistas y en aras de fomentar las buenas relaciones entre los equipos.
A partir de ahora los equipos estarán obligados a dejar los vestuarios, al menos, tal y como los encontraron. Se acabó lo de dejar las botellas de agua tiradas, esparadrapo, vendas y demás basura que siempre tienen que limpiar los delegados o utilleros de los equipos locales, o en ocasiones personal de limpieza de los ayuntamientos.
A partir de ahora, ese comportamiento conllevará sanción, tal y como constará en el reglamento disciplinario. Una sanción que recaerá en el equipo responsable.
El delegado será el encargado de velar por el buen cumplimiento de la norma. Desde la Federación también se quiere concienciar a deportistas y responsables de los equipos en la necesidad de hacer un uso responsable del agua en las instalaciones deportivas.
En breve, la Federación convocará a los delegados de los equipos a una reunión en la que se explicará en detalle este asunto. Se trata inicialmente de concienciar a todo el mundo de la necesidad de respetar al máximo las instalaciones deportivas, que se han hecho con mucho esfuerzo de inversión municipal o de otras administraciones públicas.
Nos estamos acostumbrando a ver como se resalta mundialmente cuando un equipo deja su vestuario limpio y realmente tendría que ser lo habitual y cotidiano dice la nota de la Federación. "Ese es el objetivo".
La iniciativa, planteada por el presidente, fue aprobada de manera unánime por la Junta Directiva y también por la Asamblea. Ahora queda que todo el mundo la ponga en práctica, por el bien de todos.




















