Miércoles, 25 de Febrero de 2026

Actualizada Miércoles, 25 de Febrero de 2026 a las 12:10:37 horas

Luis Doreste: "Al pronunciar el juramento me quedé un instante en blanco"

EFE/IUSPORT Lunes, 25 de Julio de 2022

Han pasado tres décadas y solo otros cinco deportistas españoles: Theresa Zabell (vela), Saúl Craviotto (piragüismo), Joan Llaneras (ciclismo en pista), Gervasio Deferr (gimnasia artística) y Rafael Nadal (tenis) han sumado dos oros olímpicos.

El nombre del regatista canario Luis Doreste siempre estará asociado a los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 por su victoria en la clase Flyng Dutchman que, después de la lograda en el 470 en Los Angeles'84, le convirtió en el primer deportista español con dos medallas de oro olímpicas.

 

Este lunes, 25 de julio, se cumplirán los treinta años de la inauguración de los Juegos de Barcelona en el Estadio Olímpico de Montjuïc y allí, Doreste fue el encargado de realizar el Juramento Olímpico en nombre de todos los participante en un acto seguido por 3.500 millones de espectadores de todo el mundo.

 

Han pasado tres décadas y solo otros cinco deportistas españoles: Theresa Zabell (vela), Saúl Craviotto (piragüismo), Joan Llaneras (ciclismo en pista), Gervasio Deferr (gimnasia artística) y Rafael Nadal (tenis) han sumado dos oros olímpicos.

 

P - ¿Cómo se ve ahora ese momento, treinta años después?

 

R - Aunque ha pasado tanto tiempo lo veo muy reciente, no como si hubiese sido ayer, pero casi. Te queda un gran recuerdo y los buenos recuerdos siempre son especiales. Y viendo cómo evolucionan los Juegos, no cabe duda que los de Barcelona fueron impresionantes y no solo en el aspecto deportivo.

 

P - Fue usted el encargado de tomar el Juramento Olímpico a los atletas, hasta hoy el único deportista español en la historia en hacerlo. En ese momento le veían 3.500 millones de espectadores en todo el mundo y un Estadio Olímpico abarrotado.¿Qué se siente en un momento así?

 

R - Siempre le estaré agradecido al Comité Organizador de Barcelona'92 el que me eligiesen a mí. Fue un gran honor, pero me lo dijeron el último día antes de la ceremonia de inauguración y estábamos entrenando. Me leí la declaración que debía hacer por encima y lo tenía claro...

 

P - ¿Y qué le pasó?

 

R - Yendo al estadio me entraron las dudas y, al comenzar la declaración, con todas las luces encendidas, con miles de mecheros iluminando, hubo un momento en que me quedé en blanco. Suerte que tenía una pequeña 'chuleta' en la mano izquierda y le eché un vistazo y, a partir de ahí, todo fue bien. Tengo un recuerdo muy bonito de ese momento, casi como cuando gané la medalla. Eso quedará siempre para la historia.

 

P - ¿Igual que ser el abanderado español en Atlanta 1996?

 

R - Realmente me tocaba en Seúl'88 después de haber logrado la medalla de oro en Los Angeles'84, pero allí fue la Infanta Cristina y después me tocaba en Barcelona, pero allí fue el Príncipe Felipe. Suerte que también conseguí medalla y, como era el primer deportista español con dos medallas de oro, me tocó por fin en Atlanta. De no ser por eso nunca hubiese sido abanderado.

 

P - ¿Es cierto que la medalla de Barcelona ha sido el triunfo más difícil de tu carrera?

 

R - Totalmente, e incluso en la última manga de la final donde nos jugábamos el oro ha sido en la que he estado más nervioso en toda mi vida. En concreto, fue en el último tramo en ceñida, ya que teníamos más o menos la regata controlada, y nuestro objetivo era que los americanos quedasen por detrás del quinto.

 

P - ¿Se complicó al final?

 

R - Mucho. Lo estábamos logrando, pero el viento cayó y toda la flota se juntó de nuevo, se nos metió un barco tailandés por medio y nos obligó a irnos al otro lado de los americanos Foerster y Burdow, y el viento dio por donde navegaban ellos y estuvieron a un paso de quedar quintos; afortunadamente fueron séptimos. Ellos habían ganado los dos últimos Mundiales y eran claros favoritos.

 

P - Fue todo muy ajustado...

 

R - Y tanto. Al principio iban delante, pero en una manga de poco viento nos pusimos delante y, a partir de ahí, todo estuvo en controlarlos y quedar por delante suyo. Todo fue tan justo que no me lo creí, porque podía haber una protesta u otra cosa. Hasta que no vi el resultado en el panel oficial no respiré tranquilo

 

P - ¿Fueron unos Juegos duros?

 

R - Muchísimo. Había que conseguir un buen resultado. Veníamos de ser décimo terceros en Seúl. Allí tenía que haber navegado junto a Andor Serra, pero tuvo un accidente de moto y la Federación eligió a Miguel Noguer, porque esperaba que allí hubiese poco viento. No habíamos navegado nunca allí y, cuando llegamos, parecía que hubiese un ciclón. Tuvimos alguna rotura, algún vuelco, etc. Después ya empecé con Domingo Manrique. El tema del tripulante es muy importante, y las cosas ya fueron mejor.

 

P - ¿Dónde estuvo la clave del oro de Barcelona?

 

R - En que tuvimos una preparación muy buena y gracias a nuestro entrenador, Manolo Pazos (fallecido el año pasado), que estuvo en todo momento encima de nosotros, y en poder disponer del barco que queríamos.

 

P - ¿Es verdad que fue un barco prestado?

 

R - Más bien hicimos un intercambio con el equipo de Italia, que no se clasificó para los Juegos. Aunque ellos ya lo habían vendido, a nosotros nos gustaba el suyo, porque era más rápido, y logramos tenerlo a cambio del nuestro, que era más nuevo, para devolverlo al final de los Juegos. Pero como habíamos ganado el oro, nos quedamos aquel y ellos el otro.

 

P - Además de la medalla de oro, tuvo otro premio de 100 millones de pesetas (600.000€) por ella. ¿Eso le cambió la vida?

 

R - La verdad es que eso fue un detalle por parte de La Caixa, pero no se podía cobrar hasta cumplir los 50 años. Hace once años que los cobré. Tenía varias opciones de cobro: de una vez o en diversos plazos, pero si fallecías por cualquier causa ahí se acababa. Además tenía familia y lo cobré todo de golpe.

 

P - Barcelona'92 fue la explosión del deporte olímpico español y especialmente de la vela con cuatro oros y una plata. ¿Esperaba alguien esto?

 

R - Creo que teníamos un gran equipo, pero tantos oros y la plata de Natalia Vía-Dufresne fue un éxito total. Había clases por las que se apostaba fuerte, y la verdad es que para Manrique y yo, de no haber sido los Juegos en Barcelona, hubiese sido más complicado lograr el oro, pero si que hubiésemos logrado estar en el podio. La propia sinergia del equipo influyó en que se lograsen tantas medallas de oro: unos iban arrastrando a los otros.

 

P - Diploma olímpico en Soling, junto a Manrique y David Vera, en Atlanta'96 y punto final a su carrera olímpica. ¿A qué se debió?

 

R - Fui a Copa América del 2000 en Auckland (Nueva Zelanda) y ya estábamos clasificados para Sydney 2000, pero ya estaba mentalmente agotado y empezar a tope desde enero hasta los Juegos era muy complicado, especialmente para aspirar a medalla.

 

P - ¿Tanto?

 

R - Yo estaba en Nueva Zelanda con el 'Bravo España' y me desplacé a Sydney para el preolímpico y quedamos cuartos y clasificados, pero a mí se me hizo un mundo y necesitaba un descanso; ya no podía más. Entonces propusieron a mi hermano Noluco por mí, junto a Manrique y Juan Luis Wood.

 

P - Usted fue el Director Deportivo del Desafío Español de Copa América en Valencia 2007. ¿Pensó alguna vez que Barcelona sería sede de una edición de la Copa del América?

 

R- Realmente no, aunque me parece fantástico. Que un evento deportivo del nivel de la Copa del América vuelva a España y a Barcelona fue, primero, una sorpresa para mí, y después tuve una gran alegría, porque a España le hacen falta eventos de este tipo. Creo que la apuesta de Barcelona ha sido fuerte y esperemos que todo vaya tan bien como fueron los Juegos de Barcelona'92.

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